Alexa mantuvo la mirada fija en Nikolai mientras él la estudiaba con atención. Sabía que cada palabra que dijera debía ser calculada con precisión. No podía permitir que él viera la tormenta de emociones que llevaba dentro. Se sentó frente a él y cruzó las piernas con elegancia. Nikolai sonrió con ese aire de confianza que tanto la había cautivado antes, pero ahora solo la irritaba. —¿Qué sucede, Alexa? —preguntó con tono relajado, bebiendo un sorbo de su copa. Ella apoyó los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos. —Quiero saber por qué me mentiste. La sonrisa de Nikolai se desvaneció ligeramente, aunque su expresión seguía siendo inescrutable. —¿Mentirte? —repitió con fingida sorpresa—. No sé de qué hablas. Alexa sacó el sobre de su bolso y lo deslizó sobre la mesa. Nikolai lo m

