Capítulo 5.6

4053 Words
Mantuvimos nuestros agarres en los flotadores de cada uno y chapoteamos alocadamente con nuestras manos libres. La entrada allá adelante se acercaba, pero podía sentir que la aleta detrás de nosotros se acercaba a gran velocidad. — ¡P-prepárate para una bien difícil! — ¡Bien! Apreté mis dientes y salté hacia la derecha. El momento en que mi velocidad disminuyó con el giro, pensé que sentí algo que tocaba mi pie, pero nuestra única elección en ese punto era correr hasta la meta. Puse toda mi fe en el efecto de incremento de fuerza de mis boxers trasero de toro mientras me estiraba hacia el afluente de cinco yardas de ancho. El sendero terminaba en una pequeña costa a solo veinticinco yardas adelante. En la prueba beta, se trataba de otra colina, en la cima de la que se encontraba la entrada de la ciudad principal. Si solo pudiese ir a esa arena blanca, habríamos ganado este pequeño juego de — ¡¡Raahhh!! Rugiendo con lo que sería el séptimo grito más feroz que pude haber hecho en el último mes y medio, corrí –eh, nadé– toda la distancia restante. El momento en el que mis pies tocaron la arena al fondo del rio, me erguí y comencé a correr, tirando de la mano a Asuna. Aunque el suelo bajo mis pies iba del borde empapado de agua hasta la seca y blanca arena, seguí avanzando una docena de pasos antes de finalmente volverme a mirar. La aleta dorsal que nos había estado persiguiendo seguía levantándose en alto en el agua. Nuestro enemigo sospechoso pensó que podía retarnos en una batalla terrestre. Ya estaba listo para obligarme y estar a punto de golpear el icono de acceso directo de CAMBIO RAPIDO en mi menú, cuando... — ¿...hwuh? –Asuna murmuró torpemente mientras se balanceaba del flotador que yo aún apretaba con mi mano izquierda. No hubo sorpresa. Debajo de la espléndida aleta de un pie de longitud estaba una criatura parecida a un renacuajo de ojos sobresaliente de solo unas cuantas pulgadas de ancho y quizá de un pie y medio de largo. Aterrizó en la arena húmeda y saltó alrededor. Aparentemente su aleta dorsal era tan larga y pesada que sus pequeñas extremidades no podían equilibrarse apropiadamente. Pero una enorme ola llegó y se tragó al renacuajo, llevándolo de vuelta al agua. Pronto, la aleta salió nuevamente del rio y se deslizó hacia la corriente principal. — ¿...que demonios era eso...? Me arrodillé en la arena con la decepción de todo. El flotador bajo mi brazo izquierdo se aflojó y cayó, dejando que el rostro de Asuna tocara primero la arena. Ella eventualmente se levantó y se sentó en la arena, aparentemente demasiado exhausta como para enojarse esta vez conmigo. La arena se pegó a su piel húmeda, hebras de cabello cubrieron su frente y mejillas, con la túnica empapada pegada fuertemente a su torso para completar la imagen perfecta de una modelo en una sesión de fotos en el océano. Lo único que estaba fuera de lugar era su mirada vacía, la cual seguía la aleta triangular. —...lo acabo de decidir. La próxima vez que veamos a ese monstruo. Voy a matarlo, cocinarlo y hacer que te lo comas –dijo, su declaración fue hecha con una voz suave. — ¿Por qué no... te lo comes tú? –pregunté. — Parece asqueroso. — También probablemente venenoso. Bueno, mientras lo cocines, lo engulliré alegremente. Quizá sabrá a sopa de aleta de tiburón –pensé magnánimamente, levantándome. Extendí una mano a Asuna. — Coloquémonos nuestro equipo de nuevo y vayamos al pueblo. No creo que pesques un resfriado sentada allí, pero no nos hace bien –observé. De repente, se congeló, aun sujetando mi mano. Su rostro, el cual estaba apuntando a su atuendo, se ruborizó notablemente. Comencé a retroceder, atacado por una premonición amenazadora muy parecida a la que tuve cuando vi por primera vez esa aleta dorsal. Pero su mano atacó, tan rápido como un rayo, y agarró mi mano izquierda. Tiró de ella hasta incorporarse, y con una precisión quirúrgica bastante familiar lo suficientemente ligera como para no causar daño, dirigió su rodilla hacia mi estómago al estilo Muay Thai. — ¿Entonces qué tipo de lugar es el pueblo principal de este piso? Asuna se dirigió al sur de la colina blanca, las suelas de sus botas de cuero rechinaban contra la arena. Ella tenía de nuevo su atuendo usual de la capa con capucha y su falda de cuero. — Ummm.... Intenté recordar la imagen del pueblo. Yo tenía nuevamente mi abrigo n***o de siempre. — ¿Sabes qué? Olvídalo. En unos minutos estaremos allí, y lo podré ver por mi cuenta. — Es una buena idea. Es una de las cosas divertidas de los MMORPG –añadí, pero la visión del pueblo hecho de piedra ya flotaba nuevamente de mi memoria a mi mente. En todo caso, no era un pueblo particularmente memorable. Comparado a la ciudad tallada en montaña del segundo piso o los monstruosos baobabs en el tercero, esta era estructuralmente plana. Si hubiese alguna característica extraña que mencionar, era que, por alguna razón, la entrada de cada casa se encontraba en el segundo piso. Con el fin de entrar, tenías que usar un set de escaleras de piedra. — ¡Oh, allí está la entrada! –gritó Asuna, su voz con un 20 por ciento más de la emoción de siempre. Un arco de piedra musgoso aparecía a la vista de la cima de la colina. Bajé la vista a mi ventana, la cual estaba abierta desde que me coloqué mi equipo. Eran casi las 2 de la tarde. Unos minutos después de llegar al cuarto piso, un par de minutos en la orilla del agua, un par de minutos con las rosquillas de árbol – todo eso sumaba unos cincuenta minutos desde que conquistamos al jefe del tercer piso. Debía haber muchos jugadores debajo en este mismo momento, esperando que el portal de teletransporte se abra en el nuevo pueblo. Me sentí mal por haberme tomado tanto activar el portal, pero ellos lo entenderían cuando viesen la ausencia de un sendero. Seguí de cerca a la esgrimista que trotaba en ascenso la colina. Cuando ella llegó al arco a un paso antes de yo hacerlo, Asuna murmuró con emoción. — Wow.... ¡esto si es hermoso! ¿Hermoso? Todo lo que yo recordaba era un pueblo grisáceo. Ascendí los últimos pasos, curioso. El instante en el que pasé a través del arco de adoquín, incontables luces destellaron en mis ojos. El pueblo aburrido, plano en el agujero cuadrado que recordaba de la prueba beta, ahora estaba brillando como una joya. La fuente de la luz era el sol del mediodía iluminando la sólida agua azulada. Todo lo que antes había sido una calle pavimentada ahora era un canal de agua profundo. La piedra de los edificios terminó pasando de un gris muerto a un blanco brillando, lo cual hacia que todo el lugar pareciese una ciudad de tiza flotando en el medio de un lago cuadrado. En solo su belleza, eclipsaba fácilmente a aquellos en el segundo y tercer piso. No me sorprende que Asuna haya exclamado con emoción. —...ya veo... Esto se supone que sea la versión final de todo. Eso explica las puertas en el segundo piso –murmuré. Mi compañera me saludó impacientemente: — ¡Vamos, apúrate! — ¡Ahí voy! Continuamos a lo largo del camino de piedra, la cual ahora estaba de forma descendente. En el descenso, un pensamiento vino a mi mente: El tema para el cuarto piso tenía que ser «canales de agua». Una vez pasamos por la enorme entrada principal del pueblo, una marca de Lugar Seguro apareció en mi campo de visión. Adelante estaba un muelle de unos muy buenos cien pies de largo, lleno con un número de pequeños botes timoneados por NPCs. — ¡Oooh, mira las góndolas! ¡Se parece a Venecia! –admiró Asuna. Comencé a preguntarme si ella había visto a Venecia solo en fotos, o si en realidad había estado allí, luego me deshice de ello. No me sentía bien imaginándome su vida personal. La calle terminaba en el muelle, por lo que necesitábamos usar una góndola para ir a cualquier parte del pueblo. Supuse que teníamos la opción de guardar esos flotadores en nuestro inventario, pero los ojos de Asuna se encontraban ahora con forma de góndola, por lo que acepté que mi idea sería negada instantáneamente. No me parecía exactamente agradable el pensamiento de mostrar mis boxers de vaca, no, incluso si aún no hubiese otro jugador en el pueblo. Las góndolas en el muelle venían en abundantes tamaños, desde pequeños botes para una persona (además del NPC gondolero) hasta enormes cruceros en lo que podían sentarse diez o más. Un número de placas de cobre enlistaban los precios, indicando que una góndola de dos personas costaba cincuenta col para un solo uso. Era bueno saber que el precio sería el mismo sin importar en que pueblo estuviésemos, pero no me gustaba la idea de pagar cincuenta col cada vez que quisiéramos visitar un nuevo lugar. Por el momento, no teníamos ninguna opción mejor. — ¿Será esta? –pregunté, apuntando a una blanca marfil para dos pasajeros que estaba cerca. Asuna la examinó seriamente y asintió. Dimos unos cuantos pasos hacia el muelle y saltamos en la góndola, Asuna primero. El gondolero fornido, con su tradicional sombrero de paja y camiseta rayada, nos saludó amigablemente. — ¡Bienvenidos a Rovia, viajeros! ¡Cincuenta col, adonde quieran ir! — Entonces, llévenos a la plaza de teletransporte –respondí, luego me pregunté si un NPC entendería esa terminología. Afortunadamente, él tocó el borde de su sombrero al entenderlo. — ¡Vámonos! –gritó. Una ventana de pago de color purpura apareció brevemente, luego se desvaneció. El gondolero dio un empujón a su gran remo. El barco de color blanco se deslizó, y en la proa, Asuna empujó su capucha hacia atrás y sonrió de nuevo. La góndola dejó el muelle en el extremo norte de la ciudad detrás y se dirigió hacia la calle principal en forma de cruz que dividía el pueblo en cuatro cuartos. Eh, no, no una calle principal, una... — Oye, Asuna, ¿cómo se dice en español waterway2? — ¡Canal! El canal principal del pueblo. Botes de todos los colores llenaban el espacioso canal, el cual tenía unos buenos sesenta pies de ancho, con enormes y pequeñas tiendas que cubrían los lados. Las muestras de armas, armaduras y objetos me tentaban demasiado, pero no sería fácil tomar desvíos en esta situación. Sin duda cambiaríamos destinos en la costa, pero tuvo una sensación de que cada vez que bajáramos del bote, nos costaría otros cincuenta col montarnos de nuevo. Encima de eso, ni siquiera sabía si la góndola nos esperaría allí. Me dije a mi mismo que teníamos que priorizar la activación del teletransportador del pueblo y hacerle diferentes preguntas al gondolero. — ¿Este bote también nos llevará fuera del pueblo? Afortunadamente, esta pregunta era parte de su lista de reconocimiento, y dio una respuesta apropiada mientras remaba con fuerza: — Me temo que no puedo hacerlo. Solo trabajo aquí, en el pueblo de Rovia. — ¿Algún otro barco nos llevaría fuera del pueblo?   — Lo siento, no puedo responder eso. O esa pregunta no encajaba en sus parámetros de reconocimiento, o existía una razón por la que no pudiese responderla. Había muchísimas cosas que quisiera saber, pero basándome en mi experiencia beta, la mayoría de la información detallada en un pueblo venia del NPC correcto – tal como un antiguo aldeano barbudo, un informante misterioso, o un niño sabelotodo. Por un momento, estuve recordando a la caballero Élfica Oscura y su vocabulario sorprendentemente realista, pero había cosas que se debían hacer antes de que pudiera adentrarme en mi soledad. Abriremos el portal, tomaremos un pequeño descanso, luego reuniremos un poco de información –me dije a mi mismo. Un gran embarcadero apareció adelante. Era la plaza del portal de teletransporte en el centro del pueblo. El gondolero dirigió nuestro bote hacia el muelle en el extremo sur de la plaza con una habilidad experta, luego colocó nuevamente su mano en el sombrero. — ¡Sanos y salvos! ¡Espero verlos de nuevo! Le agradecimos y nos bajamos del bote. Como temía, la góndola de inmediato se alejó del embarcadero y se devolvió a la entrada del pueblo. Pero había otras góndolas atracadas en el muelle, por lo que podíamos usarlas en el camino de vuelta. Abrir rápidamente el portal de teletransporte era el asunto primordial. Cuando me volví, descubrí que Asuna aún tenía estrellitas flotando en sus ojos. ¡Eso fue muy, muy divertido! — Um... me alegra que lo hayas disfrutado. — ¡Montemos otro de vuelta! — Yo... no creo que tengamos otra opción. Casi tuve que preguntarme si ella realmente era la misma esgrimista de cabeza fría y sarcástica con la que había estado trabajando todo este tiempo. Una hora después de derrotar al jefe del tercer piso, Asuna y yo activamos el portal de teletransporte del cuarto piso y regresamos a un rincón de la plaza para observar al grupo de jugadores que llegaban rápidamente a través del vacilante portal azul. El flujo de turistas, aquí debido a la costumbre de «apertura del pueblo», de pie alrededor en grupos dentro de la plaza y asombrados ante la belleza del pueblo, pero más de unos cuantos parecían tener un claro propósito en mente. Espadachines de nivel medio que se dirigieron al área comercial en busca de mejores armas, comerciantes tras objetos más valiosos para conservar, e incluso una chica de cabello corto con un martillo de herrero en su cintura, estudiando cuidadosamente el mapa del pueblo. Alegre de ver que había más luchadores tratando de alcanzar al grupo de la línea delantera y artesanos ofreciendo apoyo a jugadores, me uní a Asuna para entrar en una pequeña posada en el extremo exterior de la plaza. Esta vez alquilamos dos habitaciones, para evitar el error de lo sucedido en Zumfut allá en el tercer piso, pero necesitábamos tener una reunión sobre nuestros planes en un futuro cercano antes de que pudiéramos acostarnos para descansar, y por esa razón, terminamos en los sofás de mi habitación. Como siempre, tuve que percatarme que su innecesario radar de peligro estaba al nivel máximo de sensibilidad, pero con el efecto góndola activo todavía en su expresión, sus características estaban relajadas. Tomé un sorbo de té del equipo que fue dejado en mi habitación y miré a Asuna en frente de mí. — ¿Te gustan... los barcos? Ella parpadeó un par de veces y sonrió con audacia. — No del todo, realmente... pero siempre quise montar en una góndola. Nunca pensé que ese sueño se hiciera realidad en Aincrad. — Ya veo. Por lo menos no es del todo malo que el cuarto piso estuviese lleno de agua –noté. Ella pareció comprender algo. — Oh... entonces ¿en la prueba beta no había ese tipo de cursos y canales?  — Exacto. Solo era un pueblo gris, aburrido y polvoriento. Vagamente recuerdo algo. — Bueno este me gusta mucho más. Sé que las góndolas no pueden salir del pueblo, por lo que probablemente tengamos que apañárnosla con más trajes de baño... bueno, puedo encargarme de ello. A pesar de estar completamente encantada con montar el bote, ella aun captó cada palabra de la conversación que tuve con el gondolero. No pude evitar sonreír ante su naturaleza capaz. — Cierto. En cuanto a lo que sigue, deberíamos descansar, luego reabastecernos, reparar, y reemplazar nuestras cosas aquí en el pueblo; aceptar todas las misiones disponibles; y reunir toda la información que podamos acerca del cuarto piso. Eventualmente tendremos que dejar el pueblo en busca de otros lugares, lo que significa que tendremos que volver a usar esos flotadores... La mirada soñadora gradualmente se desvaneció de los ojos de Asuna, siendo reemplazada por tu típica expresión fría.   Puedo encargarme de nadar – el problema son los monstruos. Ese renacuajo- lagartija de antes fue un poco decepcionante cuando se vio que le cuerpo era más   grande que la aleta, pero aún tenía un cursor rojo brillante, ¿no? Eso significa que era de un nivel notablemente alto... — Claro. Y obviamente ese no será la única especia de monstruos en el piso... lo mejor es prepararnos bastante para combates bajo el agua. Solo tenía una delgada línea de experiencia con eso desde la prueba beta. Un jugador no solo tenía que manejar el tomar y contener la respiración, sino también la resistencia del agua que era bastante feroz. Los luchadores con armas enormes tenían que ser capaces de manejar esas armas, mientras que aquellos con armas pequeñas solo podían ser agiles en zonas acuáticas. Las que mejores se acoplaban eran armas tipo lanzas, con sus longitudes podían llegar y realizar ataques punzantes que se encontraban con la resistencia mínima del agua. Y ni Asuna y ni yo teníamos habilidades de lanza. Era irreal iniciar un entrenamiento ahora, pero Asuna podría hacer lo mejor con los cortes tipo lanza de su estoque, y yo podía limitarme a realizar habilidades... De repente, Asuna bajó su té y gritó: — ¡Oh, cierto! ¡Lo olvidé, necesito hacer traje de baño! — ¿E-estás hablando en serio? — Pues claro. Creo que vi que los vendían en alguna de las tiendas, pero sería una perdida gastar el dinero cuando ya tengo la habilidad de Costura.  — B-bueno, tienes un punto... ¿puedo pedirte que me hagas algunos boxers también? — ¿Debería diseñarlo con ese renacuajo con aletas, esta vez? Estuve a punto de rogar en contra de ello, pero antes de eso se me ocurrió algo más. — Uh, espera, espera. — ¿Q-que quieres decir? Ni siquiera he empezado. — No, digo, estoy pensando... Miré de reojo, tratando de sacar la información relevante de esa conversación que tuvimos en el campamento de Elfos Oscuros en el tercer piso acerca de costura. En el segundo piso, había visto la montaña de trajes de baño que salió del inventario de Asuna. Esos no estaban aptos para usarse, sino que eran producto de su entrenamiento para aumentar la experiencia de su habilidad. Después de eso, ella mencionó que ya había sacado la habilidad de Costura de su ranura. —...no, no funcionará. — ¿Qué no va a funcionar? — Ya no posees la Costura en tus ranuras, ¿o, sí? Esto podría dejar en shock si no lo sabes... pero una vez que remueves una habilidad de su ranura, su nivel se regresa a cero –expliqué. Ella asintió sin parpadear: — Podré ser una novata, pero incluso lo sé. Además, surge una advertencia en el momento en el que remueves la habilidad de la ranura. — Oh... bien. Eh, digo, ¿vas a entrenar nuevamente desde cero? Ella sacudió su cabeza, exasperadamente: — Podré trabajar duro, pero no soy tan paciente. Como un hecho... Asuna abrió su ventana de juego, una mirada escéptica se marcó en su rostro. Cambió hacia su inventario y materializó un pequeño objeto. La pequeña botella de cristal con forma de nuez resonó en la mesa de café. Habia una pequeña cantidad de un líquido azul brillando débilmente dentro de la botella densa y transparente. — ¿...qué es esto? — ¿No lo viste en la prueba beta? — No... no lo recuerdo.  Estiré la mano para agarrar el frasco, pero ella rápidamente lo alejó. — ¡Detente si no sabes lo que es! ¡No te atrevas a abrirlo! — L-lo sé, solo iba a leer la descripción. — ¡Hablo en serio! Su advertencia seria me hizo querer abrirla y tomármelo con un solo movimiento, pero no estaba presentándome en una comedia, por lo que me comporté. Cuidadosamente, y evitando mover la tapa de cristal, lo tomé, me sorprendió lo pesado que era a pesar de medir tres simples pulgadas de largo. Toqué el lateral del cristal con un dedo y examiné la ventana de propiedades que apareció. — Se llama... ¿Botella de Cristal de Kales’Oh? Nunca he escuchado de ella. Veamos aquí... esta botella te permite guardar la experiencia de cualquier habilidad que esté equipada actualmente en una ranura de habilidad... ahhh... Tres segundos pasaron. — ¡¿Qu-qu-qu....que queeeeeé?! La onda de choque de mi grito agrietó los muros, rasgó las sábanas, y quebró cada ventana en la habitación. Bien, en realidad, solo provocó una leve onda en la superficie de la taza de té, pero ciertamente se sintió como si realmente tuvo ese tipo de impacto destructivo. Mi boca estaba congelada, abierta por el shock. Asuna retiró la botella de mis dedos y manipuló los ajustes en la ventana de propiedades, luego rápidamente quitó el tapón. El líquido al fondo del frasco cambió a una luz azul que flotó en el aire. Ella tomó un aliento profundo y aspiro con la nariz, luego exhaló una luz amarilla en la botella antes de colocarle la tapa. El contenido esta vez parecía como aceite de limón. Ella colocó la botella nuevamente en la mesa y me sonrió3 .   — Ahora mi habilidad de Costura está de vuelta y con su nivel anterior, y mi habilidad de Sprint está guardada en la botella. —...ya... ya veo... eh, entonces, si puedo preguntar, ¿Dónde obtuviste ese objeto...? — Fue algo caótico, por lo que no podría decirlo, pero creo que esa fue la única vez. ¿Recuerdas justo después que llegamos al tercer piso, y ayudamos a Kizmel a luchar contra ese caballero Elfo de Bosque? Creo que debió haber caído de ese caballero élfico. — Ohhh –asentí, aun sin superar el shock. Ahora que lo mencionaba, Kales’Oh era el nombre de la nación de los Elfos de Bosque que una vez existió en la superficie, eso de acuerdo a la historia de Kizmel. De hecho, ese guerrero élfico abrumadoramente poderoso – lo suficientemente fuerte como para que los jugadores fuesen incapaces de ganar, como se trataba de un evento de batalla histórico – dropeó un numero de objetos fantásticamente raros para mi también. Pero como estuve tan desconcertado por el dialogo de Kizmel que parecía de todo menos de NPC, que no me tomé la molestia de verificar el botín. Asuna no pudo haber imaginado las propiedades del cristal hasta tarde en la noche. No describimos o preguntamos las habilidades hechas o el contenido del inventario de cada uno a menos que fuese absolutamente necesario, por lo que una semana pasó sin que yo supiese que Asuna tenía un objeto tan extremadamente valioso. — ¿Vas a quedarte sentado allí y permanecer en shock todo el rato? Si ya terminamos de hablar, ¿puedo irme a mi habitación a hacer los trajes de baño ahora? –preguntó. Eso rompió mi efecto de parálisis. — Oh, uh, ummm –murmuré, tratando de organizar mis pensamientos. Levanté mis manos–. E-espera... espera un momento. Hay unas cuantas cosas de las que quiero asegurarme. —...muy bien, pero ¿por qué no te relajas primero? — E-está bien. Me tomé mi té frio y dejé escapar un aliento extenso. La Botella de Cristal de Kales’Oh aún estaba justo allí en la mesa. Miré el líquido amarillo brillante hecho de pura experiencia de habilidad. El líquido llenó un veinte por ciento de la capacidad del frasco. Asumiendo que la habilidad Sprint de Asuna estaba por el nivel 50 más o menos, y la cantidad de líquido correlacionaba directamente a la experiencia, entonces la botella podía guardar una habilidad completa al nivel de experiencia máximo de 1.000. Tomé otro aliento profundo y la miré. — ¿Le has dicho a otro jugador sobre esta botella, además de mí? –la esgrimista se encogió de hombros y sacudió su cabeza: — ¿Estás segura? ¿Ni siquiera a Argo? — Escucha, has estado viajando conmigo durante una semana entera desde que obtuve este objeto. ¿En qué momento podría tener la oportunidad de verme con Argo a tus espaldas? — Oh... buen punto...
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