Paula no sabía como manejar la situación tan compleja en la que estaba metida, por un momento quedó en shock, observando a la persona frente a ella ,quién tenía un aire despreocupado, dándole una mirada impenetrable, impidiéndole ver más halla de esos ojos verde Esmeralda.
Se puso de pie asustada, ¿Qué pasaría si alguien se daba cuenta de que el estaba en su habitación?
—¡Por todos los cielos!¿que haces aquí? ¿Cómo entraste?
—Estoy aquí por ti —.Paula sintió como su corazón había dado un brinco de alegría al escuchar esa simple frase, pero que había tanto significado en ella—. Quédate tranquila, nadie me vio—, Se acercó un poco de manera sigilosa, sin invadir demasiado su espacio—.Necesitaba verte .
Carlos esperaba que Paula lo recibiera, pero fue todo lo contrario, la sirvienta había sido muy clara con él cuando dijo que su señora estaba indispuesta para recibirlo, de lo demás que le haya dicho no recuerda pues de inmediato pensó en que probabilidades había en llegar a su habitación sin que fuera descubierto.
Así que cuando Sandra estaba por acompañarlo a la salida el se negó.
—No es necesario, conozco la salida—. Sandra asintió y salió de la sala cuando observó que también él hacía lo mismo y se dirigía a la salida. Cuando visualizó que ella se había marchado, se escondió detrás de una enorme maceta con enormes hojas verdes relucientes, que adornaba el pasillo hacia la sala, aunque no lo cubrían por completo, el quería creer que si.
Se aseguró que nadie estuviera cerca de las escaleras y sala y a grandes zancadas silenciosas subió lo más rápido que pudo las escaleras.
Abrió una habitación, después otra más y no obtuvo éxito alguno, solo eran habitaciones de huéspedes, caminó por los pasillos decorados de una manera tan simple pero no menos lujosa ,llegó a una puerta más, la abrió y de inmediato la fragancia varonil invadió sus fosas nasales. Hizo una mueca de desagrado pues aunque Albert era un hombre con mucho poder y dinero tenía pésimo gustos con las fragancias.
—Demasiado escandaloso—. Murmuró para seguir y llegar hacia una puerta de madera fina. Abrió muy lentamente. Lo primero que visualizó fueron las enormes cortinas en color rojas, con detalles cafés, llegaban hasta el piso donde contrastaban con la hermosa alfombra, muebles tallados y bien barnizados, las paredes blancas y las enormes puertas del closet de pared en color blanco también, que como tal ocupaba una pared completa de la habitación, todo era impecable y elegante, no tenía acumulación de objetos solo lo necesario.
Abrió por completo la puerta y entonces la vio sentada a orillas de la cama cubierta con sábanas rojas, sí, al parecer el color favorito de la pelinegra era el color rojo, si ponía más atención a su alrededor podía observar ciertos toques del mismo color, como objetos, alguna mínima decoración e incluso los sillones cerca del balcón.
Su cuerpo delicado y frágil permanecía inmóvil, ignorando por completo su presencia, perdida en sus pensamientos.
Que estuviera asustada era normal, por los grandes riesgos que ambos corrían al ser descubiertos, no negaba que su imprudencia podía costarles la vida. Pero que hacer cuando la necesidad de tenerla cerca era más grande que su propio razonamiento.
—Vete
—Después de que hablemos
—No hay mucho de que hablar, fui muy clara la última vez —, Carlos avanzó hacia ella —, fue un error no debimos —. Avanzó un poco más —, por favor vete—. Habló en voz baja , cuando terminó acercándose por completo, sin darle tiempo a nada ya la tenia sujetando de la cintura —. Te pueden descubrir.
—No lo harán
—Como puedes estar tan seguro, alguien pudo haberte visto ,o los guardaespaldas te verán cuando salgas —. Paula hablaba mientras Carlos estaba enfocado en acariciar con sus dedos su cuello, observando como su piel se erizaba a su contacto con el ,recorría la vena palpitante qué sobresalía de su estilizado cuello—. Todo esto esta mal , tienes que irte ahora
Intentó alejarlo pero fue imposible, pues el la acercó más, hizo a un lado su cabello para que pudiera verla a los ojos —. No puedes decir que todo esta mal ,cuando estuvo tan bien, cuando lo disfrutaste tanto como yo, que más da si nos descubren ,yo no soy cualquier persona Paula ,Albert no podría contra mi aunque así lo quisiera, tengo mucho poder tanto como él.
—Mejor dime que es lo que quieres para que me dejes en paz
Carlos sonrió y depositó un beso en su mejilla, para después tomar su mano de forma delicada y besar sus nudillos conectando su mirada verdosa con el marrón de sus ojos.
Paula lo miró desconcertada, siguiendo cada uno de sus movimientos .
—Quiero más de esto —Pronunció, deslizando el tirante de su camisón, descubriendo su hombro, para después besarlo, dejó un par de besos y subió a su cuello —. Te quiero en mi cama, te deseo en mi cama—. Siguió subiendo —. Te necesito en mi cama, no se por cuantas noches, no se por cuanto tiempo , solo se que desde que te conocí no puedo sacarte de mis pensamientos. Pero ahora son peores, porque te he probado y me he enviciado.
Carlos no esperó respuesta y estampó sus labios con los de Paula, besó con pasión, mostrándole a través de ese intenso beso lo mucho que la deseaba. Y es que era justo lo que su cuerpo anhelaba, besar sus dulces labios para sentirse en grata satisfacción.
Pronto las manos de Paula se aferraron con fuerza a su camisa, había un lucha de besos en lo que aún no se decidía cuál era el ganador. Ambos se comían la boca sin ningún pudor ,pronto sintió como su espalda chocaba con el colchón.
Las manos de Carlos no podían estar quietas y recorrían el cuerpo de la pelinegra, acariciaban sus piernas largas y delicadas ,llegando hasta sus bragas para subir hasta su cintura.
—Debes irte ya —. Exclamó agitada mientras Carlos se perdía entre sus senos ,sacó uno y lo llevó a su boca— Carlos —. Gimió, trató de alejarlo pero le sujetó sus manos por arriba de su cabeza, inmovilizándola. La sensación de sentir su lengua húmeda en su pezón erecto por la atención era indescriptible. Lo besaba y chupaba de una manera exquisita ,que la hacían excitarse más y más.
De pronto unos golpes en la puerta los hicieron detenerse .
—Señora Paula ¿puedo pasar?
Empujó a Carlos con toda su fuerza ,logrando quitarlo de encima , se acomodó su ropa y volteó a ver a Carlos buscando ayuda en él.
—Tranquila, dile que se vaya, si tu no quieres no tiene porque entrar— Habló lo más bajo posible.
Paula tragó saliva y respiró profundo para después exclamar — Si vienes a limpiar lo haces mañana, ahora estoy cansada ya me voy a acostar ,así que por favor retírate—. Se acercó a la puerta esperando respuesta, dándose cuenta que tenia puesto el pestillo, eso la calmo, ahora entendía porque Carlos estaba tan tranquilo.
—Como usted guste señora ,buenas noches que descanse.
Paula pasó las manos en su rostro sintiéndose aliviada, se giró encontrándose a Carlos muy cerca de ella.
—Tienes que irte ahora —. Sentenció
—No lo haré, déjame quedarme contigo y terminar lo que empezamos —. La arrinconó a la puerta y la miro suplicante ,tratando de que cambiara de opinión —. Ya estoy aquí—. Besó sus labios mirándola a los ojos, esperando encontrar vacilación en ellos—. Mejor déjate llevar como hace poco lo asías .
—No ,es mejor que te vayas.
—Solo si prometes ,que nos veremos mañana, tengo ciertas cosas que hablar contigo.
—Eso dijiste ese día, hicimos todo menos hablar.
Carlos sonrió coqueto , el brillo en su mirar la cautivó.
—Entonces no me voy —. Caminó hacia la cama y se recostó en ella, su espalda descansaba en el respaldo, cruzó los brazos y la observó divertido por el gesto desconcertado en su rostro.
—Estas loco
—Algo me han dicho de eso.
—Esta bien ,no veremos mañana.
El rostro de Carlos se iluminó como si fuera un chiquillo.
Se levantó de la cama y se acercó — ¿En la mañana?
—En la tarde — , pronunció.
—A las tres
—A las cuatro — .Replicó.
—Esta bien, estaré esperándote con ansias infinitas.
Paula sonrió y sin tenerlo pensado lo besó, él no se quedó atrás y profundizó el beso, entrelazando sus lenguas ,danzando en un baile exquisito y exótico, sintiendo como su alrededor desaparecía y solo ellos habitaban en ese lugar. ¿Que pasaba con lo que estaban sintiendo? No lo sabían y si lo hacían no querían reconocerlo.
Carlos por su parte era orgulloso, incapaz de admitir lo que estaba sintiendo , excusándose en que solo la buscaba para su venganza, muy lejos de ser verdad .
Paula una mujer que desde que tiene uso de razón siempre fue elogiada y admirada por su belleza y su desempeño en el modelaje ,enseñada a sobresalir ante los demás a costa de su propia felicidad .Sin la capacidad de tomar decisiones y siempre terminar haciendo lo que mamá y papá querían. Su vida se volvió gris desde que empezaron a decidir por ella. Pronto se daría cuenta que aunque Carlos le llenaba el corazón y le estaba haciendo sentir cosas que jamás había sentido por alguien, era igual o peor que sus padres.
—Espera aquí , voy a llamar a los guardaespaldas a el despacho de Albert, para que puedas salir sin problemas aunque hayas tenido suerte en entrar no tendrás la misma al salir.
—¿Por qué?
—Porque cuando viniste ,probablemente estaban en la cocina ,cenando .Ahora deben estar afuera .
Observó como se colocó una bata sobre su cuerpo, acomodó su cabello, para salir de la habitación.
Antes de hacerlo no pudo evitar robarle otro beso ,en verdad no quería dejarla ir, tiró de su labio inferior y volvió a besarla una vez más.
—Nos veremos mañana, no vayas a llegar tarde
Ahora la que sonrió divertida fue Paula—. Debes controlarte, eres muy intenso, me vas a ser pensar que te haz enamorado a la primera .
Besó sus labios de forma fugaz y se marchó con una sonrisa , dejando a Carlos en la habitación sin saber que decir a el respecto, esas palabras lo habían dejado pensando. Su semblante cambió radicalmente, reflexionando sobre su comportamiento.
¿ Que le estaba pasando?
Pasó las manos por su cabello varias veces ,ahora no tenía tiempo para pensar en su manera de actuar.
Así que se puso en marcha para salir de la mansión sin ser descubierto, con preocupación llegó a la puerta y salió de la mansión. Sin notar la presencia de Nicol que salía debajo de las escaleras donde había una pequeña habitación para guardar objetos viejos o en mal estado.
La chica quedó con la boca abierta, cuando el salía de por la puerta mirando a todos lados.