Capítulo 25

1732 Words
Pensamientos intrusivos son aquellos que aparecen de manera involuntaria y repetitiva y afectan tu estado de ánimo, perturbando tu día a día. Eso mismo pasaba con Paula , todo el día no pensó en otra cosa más lo sucedido entre ella y Carlos. ¿Se arrepentía? Por supuesto que si , no era tanto por haberle sido infiel a Albert, si no por ella y porque lo que sentía. Y es que lo que sentía era más grande que su arrepentimiento, alguna especie de enamoramiento, que la mantenían revelando las apasionadas imágenes de ambos entregándose sin reservas. Alguna especie de turbación que envolvía sin intención de soltar sus pensamientos y sobre todo sus emociones, esas que afectaban de manera fatal y directa todo su ser. Después de haberse encontraron con él en el restaurante fue muchísimo más difícil para ella mantener la concentración en la conversación que su buen amigo Lucían tenía. Y es que como lo haría si en lo único que pensaba era en lo que Carlos que quería hablar con ella, claro que sabía cual sería el tema de conversación, pero se moría por saber que era lo que él pensaba al respecto. —¿Me estas escuchando?—. Lucían preguntó sonriendo, le divirtió en cierta forma que este siendo ignorado, más aún por la expresión en el rostro de Paula ,quien hacía un puchero y sus cejas estaban los más juntas que un ser humano lograra hacer. —¡ Lo siento! —. Apenada respondió, acomodándose un poco en su asiento, tratando de retomar o más bien escuchar con atención, añadió —. ¿ Que decías? —¿ Me contaras lo que te sucede? ¿Tiene que ver con Carlos el sobrino de Albert el que estés tan distraída? —¿Qué?, no nose de que me hablas ,yo …. — Lucían alargó su mano y la colocó sobre la de ella, dándole una apretón y una sonrisa conciliadora. —Tranquila , todo esta bien ,sabes perfectamente que te conozco o más bien nos conocemos desde hace mucho, aunque no lo creas se cuando estas triste ,cansada preocupada e inclusive alegre, aunque si te soy sincero son muy pocas veces la que te he visto serlo. Se perfectamente que fuiste obligada a casarte con Albert, no me preguntes como lo sé, así que no me extrañaría que esos lindos ojos se hayan fijado en alguien joven, guapo y —. Se quedó pensando por un momento en algo más que agregarle ,después prosiguió—. Bueno, no puedo decir más porque no lo conozco y porque tampoco estoy seguro de lo que intuí, así que solo te digo que a veces no es bueno guardarse las cosas que de cierta manera nos afectan ,nos lastiman, porque nos puede enfermar, así como tampoco es bueno guardarse algunas cosas que nos hacen felices ,puede y alegres a esa persona al escuchar tu logro o ese algo que te ha hecho feliz y hasta sirvas de motivación. —Muchas gracias Lucían, no sabes lo bien que me hace saber que te importa lo que me pasa —. Con un nudo en la garganta respondió, quería desahogarse con él ,quería decirle que su vida se había convertido en un infierno, quería pedirle ayuda para poder escapar de las manos de Albert, de su madre y de su padre ,a pesar de que lo amaba , también quería huir de él pues siempre terminaba por obedecerlo. No lo haría, no lo involucraría en algo que ella misma se buscó por su falta de valor y de decisión. Pudo haber mantenidose firme cuando dijo que no se casaría con Albert , pero solo bastaron unas cuantas palabras de su padre para terminar aceptando. Observó como era observada por los guardaespaldas de Albert ,que en ningún momento quitaban sus ojos sobre ella, así que con disimulo retiro su mano que aún mantenía tomada por Lucían, tragó el nudo formada en su garganta y manifestó —. Pero yo estoy muy bien, me disculpo contigo si mi comportamiento te dio a entender algo fuera de lo normal. Si me viste nerviosa es porque lo estaba y es que no se que este pasando entre Albert y su sobrino pero me prohibió tener contacto con él, los hombres que siempre van conmigo estaban mirando muy atentos y eso me puso nerviosa, no quiero tener problemas con Albert ahora que estamos recién casados, una vez más muchas gracias por hacerme ver que en ti tengo un buen amigo. —Esta bien , cuando estés preparada para contarme, no dudes en llamarme ¿OK? —. Exclamó Lucían haciéndole ver que no había creído en lo que le dijo. —OK. Al llegar a la mansión fue recibida por Julie , quien estaba preocupada puesto que Paula se había marchado desde muy temprano sin avisar a donde iba ,no es como si la señora de la casa tenía que dar detalles a la servidumbre de su paradero pero si avisar si salía, ya que Albert marco a su móvil, móvil que había olvidado en la cocina, cuando fue por un vaso de jugo de naranja y quien fue contestado por la imprudente de Sandra, quien puso en aprietos a todos, ya que los gritos de Albert a través del teléfono se escuchaban hasta la sala. —Señora bienvenida. —Hola Julie —. Saludó sentándose en el cómodo sofá, para después quitarse las zapatillas color negras ,que se había cansado de andar todo el día, comenzó a darle masajes a sus lastimados pies, de reojo observó a Julie parada cerca de ella —. Dime que ocurre Julie. —Olvidó su celular en la cocina . —¿Enserio?, ni siquiera lo había notado—. Eran pocas veces en las que Paula recibía llamadas, pues amigas no tenía, sus contactos se reducían a su mamá y papá, Lucían y hasta hace poco Albert, este último era de el que menos quería recibir llamadas. —Me apena contarle y pedirle una disculpa por la imprudencia de Sandra ,ya que ella respondió la llamada Paula frunció el ceño disgustada, puso su total atención en lo Julie estaba diciendo, aunque dentro de ella estaba con la posibilidad de que hubiese sido Carlos quien la llamó antes de encontrarlo en el restaurante, en sus planes no estaba que algún rumor se regara con los empleados y llegara a los oídos de Albert ,por más dramática que se viera o lo valiente que se sintiera ,le temía a Albert. —El señor Albert preguntó por usted, no supimos que decirle ,porque tampoco sabíamos si había salido, hasta después de buscarla por toda la casa. El señor enfureció y amenazó en corrernos . —Nadie va a correrte Julie, no tienes la culpa tu, la tengo yo por no avisarte. En cuanto a pedir disculpas por alguien más no está bien ,que sea esa chica quien lo haga y si Albert la corre por mi no hay problema. Además no entiendo porque Albert hace un alboroto cuando sus gorilas andan todo el tiempo conmigo, que ganas de armar todo un show. Debió solo de marcar a su gente y listo —.Tomo las zapatillas en sus manos ,su bolso y el teléfono que rápidamente le extendió Julie, disponiéndose a ir a su recámara—. Voy a descansar. —¿Quiere que le suba algo para que coma? —No Julie ,gracias —.Caminó unos cuantos pasos y se detuvo —¿Ya haz encontrado alguna nueva cocinera? —Mañana vienen a la entrevista señora Paula, ¿ hacerlo usted? —No encárgate tu, se que harás una buena elección —Gracias por la confianza. La vida esta llena de errores y aciertos, muchas veces decimos una cosa y terminamos haciendo lo contrario, difícilmente somos capaces de pensar con claridad cuando se trata del corazón, mucho más cuando va de la mano con el deseo, ese impulso que te lleva hacia algo que anhelas o te apetece. —¡Buenas noches! —Buenas noches,¿ que se le ofrece? —Soy Carlos Johnson, sobrino de Albert. —El señor Albert no se encuentra, salió de viaje —Oh es una pena, pasaba a saludarlo, supongo que su esposa se encuentra , ¿podrías informarle de mi visita? —Claro que si , por favor, pase —.Sandra llevo hasta la sala a Carlos. Después de que intentara mas de una vez en terminar el trabajo que tenia acumulado, se dio por vencido cuando por error terminó borrando toda la información que mostraban las últimas ventas y entregas de sus productos, por suerte Fabian tenia una copia . Así que decido a acabar con su tortura, no lo pensó más y terminó frente a la mansión de Albert, en busca de Paula. —Señora buenas noches con su permiso—. Saludó entrando con vergüenza a la habitación, temiendo que Paula le llamara la atención por lo que había hecho—. Afuera se encuentra Carlos Johnson el sobrino de Albert, pide hablar con usted. Paula quién se aplicaba diferentes tipos de cremas, para diferentes partes de su cuerpo, piernas ,brazos ,manos y rostro se quedó de piedra , al saber de la presencia de Carlos ,trató de colocar la tapa del frasco qué tenía en sus manos, pero terminó cayéndose al suelo, regándose todo en la alfombra color café oscuro. —No se preocupe ahora lo limpio—. Rápidamente se acercó para levantar el frasco vacío y depositarlo en el bote de basura. —Dile a el señor Johnson que no puedo atenderlo ,que estoy indispuesta, que me disculpe y que le llamaré cuando su tío regrese de su viaje, ahora retírate por favor… déjame sola—. Chasqueó los dedos para que Sandra saliera de la habitación. Respiró profundo para calmar su acelerado corazón, quien solo por saber de él latía frenético. Otra vez ese sentimiento se alojaba en su pecho, otra vez esa necesidad por querer verlo. La puerta se abrió, Paula no se tomó la molestia en voltear, sabía que se trataba de Sandra para limpiar la alfombra. Así que con la mirada fija hacia un punto en especifico de la habitación, siguió metida en sus pensamientos —¿Así que estas indispuesta, para recibirme? Paula se sorprendió cuando visualizó a Carlos recargado en la puerta, despreocupado, observándola detenidamente.
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