Narra Magnus: El calor del fuego chisporrotea en la chimenea de nuestra casa en la montaña, proyectando sombras cálidas en las paredes de madera. Daniela está en el sofá, con un libro entre las manos, sus piernas recogidas bajo una manta que ha insistido en traer, a pesar de que la calefacción funciona a la perfección. Me he ofrecido a cocinar esta noche, aunque ella se ha reído, diciendo que con mis habilidades probablemente terminaremos pidiendo pizza. No me importa. Me encanta oírla reír. Mientras termino de cortar las verduras, una oleada inesperada de recuerdos me invade. Los destellos del pasado aparecen como fragmentos de una película vieja, granulada y descolorida, pero imposible de ignorar. Mis manos, casi por instinto, se detienen sobre la tabla de cortar. —¿Estás bien? —La v

