La mañana en la cabaña es tan pacífica que, por un momento, olvido que todo esto es un escape, una fantasía al margen de nuestras vidas. El sol entra por las ventanas, llenando la habitación con una luz cálida. Magnus todavía duerme a mi lado, respirando profundamente. A pesar de la confianza que muestra en público, hay algo tan vulnerable en él cuando duerme, algo que lo hace parecer menos el magnate intimidante y más… humano. Sonrío al mirarlo, recordando cada accidente, cada vez que tropecé o derramé café. Pensar que esas pequeñas catástrofes diarias nos llevaron hasta aquí me parece surrealista, pero al mismo tiempo, increíblemente perfecto. Magnus se mueve un poco, y sus ojos se abren, todavía pesados de sueño. Me observa y sonríe, con una ternura que nunca pensé ver en él. —Buen d

