POV Isabella
—Me da otra ronda por favor, no… mejor que sean dos.
—¡¡¡Bella!!!
—Hoy no me digas nada, déjame emborrachar mis penas Cris.
—Mejor cuéntame ¿Por qué estas así? Pocas veces te veo de esta forma, y me preocupa que te lastimes de nuevo.
—Vamos Bella, dinos que sucede. Desde que pasaste por mí, estás de mal humor; hasta la nana se asustó tan solo de ver tu cara de pocos amigos y es muy raro que te comportes de esa forma.
—Déjenme ser, no pienso irme de este lugar hasta no acabar con todo el alcohol que exista, de ser posible me agotare hasta la reserva de sus bodegas.
— ¡Vaya! El drama esta genial, eso quiere decir que es algo serio el asunto Bella, suelta la sopa antes de que te pierdas en el alcohol y me dejes esperando como es tú costumbre.
—Deja de burlarte Cristian, se ve que la está pasando muy mal; eso no lo hace un buen amigo, esperemos que ella nos cuente lo que la tiene en ese estado.
Nunca imagine que mi abuelo me obligara a trabajar con una persona tan nefasta como él, es algo que no le perdonare nunca. Pero lo que menos perdonare es que me convenciera de hacerlo, de seguro se estará riendo de mí el muy desgraciado junto con sus amigos en donde quiera que se encuentre.
—Me asegurare de hacer su vida miserable desde el día uno, si… eso es, desde el día uno que ponga un pie en esa empresa.
—Creo que ahora si la perdimos por completo, se ha deschavetado.
—Espero que nunca pases por lo mismo, ayúdame a llevarla a su casa. No podemos dejar que siga actuando de esta forma o su abuelo nos matara a ambos, si la llegan a grabar haciendo este tipo de desfiguros.
—Está bien… está bien… Me encargare de la cuenta en lo que tratas de convencerla que es tiempo de partir, no quiero que me parta la cara con su mal humor.
—Yo no tengo mal humor, solo me defiendo de los tipejos como tú. Si no fueras mi mejor amigo te aseguro que ya habría destrozado tu hermosa cara desde hace mucho, Evans.
—Me tranquiliza saber que me consideras tú amigo, viniendo de ti eso es demasiado, señorita perfecta y ya puedo morir tranquilo.
—Dejen de pelear que están llamando la atención de todos en el lugar, si tanto quieren desgreñarse vayamos al departamento. No quiero salir mañana en primera plana de los diarios por hacer escándalos en un bar, si eso sucede mi padre me quita del testamento de la familia y ustedes se encargaran de mantenerme el resto de mi vida.
Simoneta y sus ocurrencias, solo ella me hacía detenerme y levantarme en mis días más oscuros. Como no la voy a querer si a pesar de todo, siempre ha estado a mi lado, muy a pesar del odioso de su hermano.
—Me voy con ustedes con una condición.
— ¿Cuál? Me llevo una botella de whisky para el camino, ¿lo toman o lo dejan?
—Te arrepentirás de esto mañana, por suerte es domingo y tienes todo el día para descansar antes de que empieces a trabajar con…
—Ni me lo menciones porque en lugar de una serán tres… pero tres cajas.
—Por mi puedes tomarte toda una bodega entera, solo te recuerdo que tu presupuesto está limitado, señorita.
— ¡Carajo! Eso es algo que le sigo agradeciendo a mi querido ex prometido, me asegurare de recuperar todo lo que es mío y hacerle pagar todas las humillaciones que me hizo.
Después de enterarme que mi prometido se acostaba con su disque mejor amiga, el mundo se me vino encima. Había dejado todo por él para que terminara pagándome de esa forma, siempre pensó que mi familia era de escaso recursos y por eso podría tratarme mal cuando él quisiera.
Mientras que yo lo apoyaba incondicionalmente, el disfrutaba y se daba la gran vida con sus amigos y su amante, sin importarle nada de lo que yo pudiera sentir.
—Hemos llegado, pónganse cómodas en lo que voy por unos vasos y que Bella nos cuente sus desgracias. Viniendo de ella, me puedo esperar de todos, lo que se dice todo.
—Solo déjenme morir, no hay necesidad de que mis dos amigos se burlen de mis desgracias también. Suficiente tengo con ese hijo de puta, que debe estar retorciéndose de risa en quién sabe dónde.
— ¿Estás sufriendo de nuevo por el estúpido de tu ex prometido? Por lo que veo te gusta arrastrarte por las cosas que no valen la pena, pensé que ya lo habías superado.
—Ese perro, no se merece que yo este de esta forma.
— ¿Entonces, de quien carajos estás hablando? Te recuerdo que somos tus amigos y no adivinos, Bella.
—Iván Vargas.
—¡¡¡Qué!!!
El grito de mis amigos, me hizo detenerme con mis lamentos. Luego se quejan de que soy una dramática, pero es justamente lo que están haciendo en este momento y no dejan que les cuente sin sus interrupciones.
—Tú si te vas a lo grande, sales de un problema para entrar en otro más grande. Isabella, ese hombre te odia con cada poro de su piel y no sabemos a qué se deba.
— ¿Es en serio, señoritas? No puedo creer que no se den cuenta porque Vargas siempre es así con ella.
— ¿Tú lo sabes? Eso no puede ser posible Evans, te dices ser el mejor amigo de ella, y le guardas secretos importantes que deberías revelar.
— ¿Secreto? Creo que aquí las únicas pérdidas son ustedes dos, todo mundo sabe que Vargas esta perdidamente enamorado de Isabella. Cuando se comprometió con el susodicho aquel, enloqueció por completo y…
— ¿Qué? Sigue hablando no te quedes callado, Evans. Has repetido tantas veces lo mismo, que ya estoy empezando a creerte la mentira que me dices para que lo vea de otra forma.
—E-es solo mi teoría, no me hagan caso. Mejor dejemos que Bella nos cuente lo que le ha pasado.
Siempre que tocábamos el tema de Vargas, Evans mencionaba lo mismo, al final se quedaba callado y no termina de explicarnos lo que sabe, hoy no pienso dar mi brazo a torcer. Si voy a trabajar con ese psicópata, es necesario que esté enterada de todas sus fechorías, por muy mínima que sea.
Simoneta me miro intrigada, conocía mis intenciones; este era nuestro momento para sacarle la sopa por completo, para cuando terminamos de amordazarlo ya la peda me había llegado a los pies. Momentos como estos no tienen precio, es por eso que lo voy a grabar, no sé si más adelante me sirvan para chantajearlo al máximo.
—Suéltenme, están locas ¿Por qué me hacen esto? yo no le he hecho nada para que me traten de esta forma.
—Sabes perfectamente bien que sí, llevamos años con este tema y sigues diciendo lo mismo y nos sigues dejando en las mismas cada vez que te preguntamos sobre el tema.
—Les juro que no sé nada más de lo que ya les he dicho, no entiendo porque sus dudas sobre mí, si siempre les he sido fiel desde que nos conocemos.