POV Iván
— ¡Puedes dejar de reírte! o me asegurare que tu cara pague las consecuencias de tu locura, me tienes los nervios de punta con esa risa de pingüino arrepentido, que solo ha logrado irritarme más de lo que ya estaba.
—Imposible, con noticias como esta, siento que el alma me vuelve al cuerpo después de un día largo de trabajo. Es como si fuera una bocanada de aire especial en mis pulmones, no sé qué haría sin ti en estos tiempos.
—No entiendo como sigo contándote mis cosas, si todo te parece un chiste. Luego no preguntes los motivos por los que te ignoro, cuando estas a mi lado —siempre era lo mismo con Camilo, para él todo era un chiste.
—Mientras no quieras tirarme del avión todo estará perfecto, aunque sigo sin comprender en que momento te convenció ese viejo mañoso. Siento que no me estas contando toda la historia completa ¿o me equivoco? Debe de existir algún punto especial, que les hizo claudicar a ambos para aceptar semejante locura.
¿Historia completa? Llevamos tres horas de vuelo y no ha parado de cuestionar cada una de mis palabras, mi pobre amigo esta tan traumado que ya está perdiendo los tornillos sin darse cuenta. Por lo menos no seré la única persona que termine en el manicomio, cuando todo esto termine.
Aunque ni yo mismo se, como acepte la propuesta, tal vez fue porque de esta manera la mantendré vigilado por un tiempo.
—Te he contado todo lo que sucedió, no entiendo de donde sacas tantas cosas, creo que te confundiste de carrera, ser comunicólogo es lo tuyo, por no decirte chismoso.
—Estoy hablando en serio Iván, no me hace lógica la explicación que te ha dado. Isabella se acaba de separar de ese tipo que lo hizo ver como una cucaracha durante estos cinco años. Pero eso no le quita lo inteligente que es, puede hacerse cargo de la empresa con los ojos cerrados, no creo que tenga mucho que aprender de ti, es más puedo decir que tu si puedes aprender de ella.
— ¿Acaso piensas que ella es mejor que yo? ¡Habla! no te quedes callado o me asegurare que tus padres te dejen fuera del testamento cuando regresemos a la ciudad.
—Solo digo lo que veo, ha estado en tendencia desde que todos conocieron su verdadera identidad, además acaba de regresar de estudiar en el extranjero.
—Eso no es garantía de nada, solo tengo que mirarte para saber que por más que trates de pulir a una personas es imposible de hacerlo, Isabella puede ser una de ellas.
— ¡Oye, no te pases! todavía que te ayudo a pensar mejor, me maltratas a como se te da gusto y gana.
—Entonces deja de decir cosas sin sentido, ya deberías saber que todo aquel que cae en mis redes, sale corriendo cuando empieza a sentir presión, eso es justamente la que voy hacer con ella cuando ponga un pie en ella.
No quería seguir escuchando los comentarios sarcásticos de Camilo por las siguiente nueve horas que estaremos encerrados en este avión, hasta que no suceda algo nuevo no quitara el dedo del renglón con lo mismo. Debía recuperar mis energías y nada mejor que un sueño reparador. Inicialmente no vendría a esta negociación, pero los mineros no aceptaban hablar con nadie que no fuera el presidente de la empresa.
Detesto cuando suceden este tipo de situaciones, piensan que por mi condición no puedo seguirles el paso, están muy equivocados. Muchos han tratado de pasar por encima de mí, sin embargo, no han logrado hacer nada para superarme.
—Si ya terminaron su charla, es momento de que se pongan al día, jóvenes. Tenemos un pequeños detalle con las personas encargadas de las minas, son unos intermediarios Rusos que están explotando a sus trabajadores en su país y nadie puede detenerlos —si alguien quería cambiar de tema, este era un tema adecuado para hacerlo.
—¡¡¡Qué!!! —mi grito retumbo por todo el avión, ¿Por qué nadie me dijo nada? vaya manera de enterarme de lo que ocurre en mi propia empresa.
Creo que cuando regrese, rodaran algunas cabezas por su incapacidad de colaboración. Se les paga muy bien, como para que comentan este tipo de estupideces de adolescentes.
— ¿Cómo sabes eso Paul? —era un chico muy entregado a su trabajo, pocas veces se daba el tiempo de acompañarme a mis viajes por placer. Debí darme cuenta de esto, si no fuera por culpa de mi abuelo y sus fabulosas noticias, que me hacen quitar el hambre.
—Hemos seguido la pista de estas personas por muchos años, por eso cuando comentaron que venían a este viaje, me uní como un colaborador de IV Joyas Corporation, de esta forma nadie podrá reparar en mi identidad.
— ¿Por qué no mencionaste nada antes? No estaría haciendo negocios con personas de este tipo, sabes que odio el maltrato a los trabajadores así sea el más mínimo. Les pediré a los chicos que se encarguen de investigar a estas personas, debemos de regresar, no pienso perder mi tiempo.
Hasta el momento todo lo que he logrado lo he hecho con méritos propios, los asuntos turbios no van conmigo, mucho menos pienso ensuciar el nombre de mi familia por unos cuantos pesos de más. Tampoco me gusta que las personas que trabajan en las minas sean maltratadas como si no fueran seres humanos.
—Así te lo dibujara en una barra de oro, jamás me escucharías, no permites que nadie se inmiscuya en tus negocios, esta vez no te iba a detener en lo absoluto. De la investigación ya me hice cargo, aquí esta lo que necesitas tener presente, se discreto y no tendremos problemas.
—En eso tiene razón Paul, nunca nos escuchas Iván. Por eso tu abuelo ahora te ha colgado un chaperón para que le reporte cada paso que das, sin tener que verte la cara de amargura que posees todos los días.
Por el momento voy a ignorar este comentario, no quiero enredarme más en el tema, ahora debo de centrarme en terminar de leer toda la información que se encuentra en esta carpeta.
— ¿Algo más que deba saber antes de aterrizar o me seguiré llenando de sorpresas con estas personas cuando este en la mina?
—Lo de siempre, ya sabes cómo se manejan por unos cuantos pesos de más. No te dejes engañar por nadie, la red que se tiene localizada es muy grande, no sabemos de qué lado esta cada uno; me hubiera gustado tener unos días más para hacer este viaje, sin embargo, ya lo tenías programado y no sabía cómo hacer para que lo cambiaras.
—Si lo hacías, podría sonar sospechoso, Iván —Camilo tenía razón, hacer cambios de la noche a la mañana podían alertar al enemigo.
Un dolor de cabeza más para mi vida, lo único que deseo es que esta semana termine. Tenía mucho que pensar, si la información saliera a la luz pública, las acciones de la compañía se irían a la baja y no tengo la menor idea de cómo poder controlarlas.