POV Iván
—Vamos señores, no podemos quedarnos aquí sabiendo que este tipo quiere pagarnos una miseria por nuestras minas. No dejemos que nos traten como sus esclavos —menciono el líder de los mineros despues de vernos como si fuéramos basura ente sus ojos.
Paul nos había avisado cual era el modus operando de estas personas, y la forma en que tratarían de controlarnos antes de empezar a negociar. Lo que ellos no sabían es que no soy una persona que se deje intimidar por nadie y tampoco tengo ganas de aguantar berrinches de miserables que viven a costas de otros, esa dosis ya la había recibido ayer y no necesito más.
Había pensado descansar algunas horas durante el vuelo, sin embargo al escuchar lo que pretendían estos individuos me quito todo el interés de hacerlo. Las empresas mineras son parte importante de nuestra empresa, pero nada impedirá que levante la voz cuando hagan mal uso de los recursos.
Hasta el momento ninguno de nosotros había expresado ninguna palabra, necesitábamos que dijeran todo lo que sentían, para atacar después cuando menos se lo esperaba.
—Ya veo que no tienen nada que ofrecernos, solo vinieron a perder su tiempo a este lugar señores, ni con todo el dinero que gastan en sus lujosos trajes les dará el conocimiento que nosotros tenemos sobre estas minas y sobre los minerales que necesitan para hacer sus joyas.
—Suficiente, ya han dicho demasiado por hoy. Tal vez tenga razón en una cosa —menciono Paul seriamente, mientras se encargaba de escanear todo el lugar donde nos encontrábamos.
Su instinto de investigador lo hacía actuar de esa forma, nunca se quedaba quieto en un solo lugar hasta no dar con lo que buscaba. Eso era apenas una parte de lo que mi amigo hacía, además de la frialdad que transmitía cuando alguien se acercaba a molestar.
—Piensa que me intimidara con lo que dice señor, conocemos a las personas como ustedes que solo vienen tratando de ganarse nuestro territorio en el cual no son bienvenidos. Les falta mucho para llegar a nuestro nivel y tener todo lo que tenemos.
—Al fin nos estamos entendiendo, señores. Ustedes tampoco son de nuestro agrado. Viajamos tanto para nada, por lo que es mejor que nos retiremos y cada quien siga su camino como si nunca nos hubiéramos conocido —dijo Paul.
Hasta el momento era el único que había hablado, me había pedido guiar la negociación para obtener más detalles de los rusos. Su equipo de trabajo se encontraba cerca en caso de que los necesitáramos.
— ¿Qué quiere usted decir? —cuestiono el líder del grupo minero.
Deducimos que era líder por la forma en que todos lo miraban y respetaban cuando pasaba a sus lados. Ninguno de los que lo acompañaban hablo, era como si no tuvieran derecho hacerlo mientras este tipo se encontrara presente.
—Lo que escucho, nos vamos de este lugar. Así nadie perderá su tiempo, dinero y esfuerzo, señores. Les recuerdo que no son la única mina que existe, podemos hacer negocio en cualquiera que nos quiera y sobre todo que nos trate mejor.
—Ustedes no pueden venir hasta aquí e insultarnos.
—En ningún momento hemos hecho lo que menciona señor, solo nos estamos retirando sanamente ante un recibimiento tan feroz de su parte. Además es nuestro dinero, con el podemos ir y venir a donde queramos, no veo cual es el problema.
Esto fue como un golpe bajo para el ego de estas personas, su cara se transformó en segundo, acción que no paso desapercibido para ninguno de los presentes. Veamos que dicen ahora que no pensamos hacer negocios con ellos, veamos si siguen de especiales con los clientes.
Finalmente susurro algo en ruso para dos chicos fornidos que se encontraban cerca de él, la cara de Paul se empezaba a tensar, pero recobro rápidamente la postura. Eso solo indicaba peligro y que las sospechas eran más que ciertas, si queríamos salir vivos de aquí debíamos estar más que alertas.
Camilo: Dime que eso no fue una amenaza para todos nosotros, Paul.
Paul: Si.
Iván: ¿Qué tienes pensando hacer ahora?
Paul: Nada, ya alerte a mi gente para que vengan. Llegaran en menos de cinco minutos, todo lo que les pido aguantar un poco más.
Camilo: ¿Te volviste loco?, no quiero morir tan joven y sin ser amado.
Paul: Dudo mucho que eso suceda, nadie te quiere.
Hasta en los momentos más inapropiados Camilo tenía ánimos para seguir bromeando, me alegra que sea el único que piense de esa manera. Sobre todo porque el amor no ha tenido suerte con ninguno de nosotros tres.
— ¿Qué tienen que ofrecernos? hablen ahora antes de que me enoje y haga desaparecer sus cuerpos —vocifero de nuevo el líder.
— ¿Me estas amenazando? te recuerdo que eso es una falta muy grave, hay mucha gente presente que puede atestiguar de lo que estás haciendo.
—No me haga reír, ninguno de estos gusanos abrirá la boca para ayudarlos, Yo tengo el poder en esta mina y se hace lo que yo quiero, no lo que ustedes digan. Tal parece que no saben con quien se están metiendo, se equivocaron de personas, señores.
—Ustedes también, no vamos hacer negocios con tipos asquerosos como tú. Mucho menos cuando presume delante de sus empleados todo su poder y el desagrado que siente por ellos. ¿Esa es la forma en la que tratas a los demás? deja mucho que desear de tu parte.
—No eres nadie para decirme como debo hacer en mi mina, nadie. Solo un citadino con ámpulas de poder —grito el líder enojado. Paul había logrado su objetivo, lo llevo al extremo al grado de que solo cavara su propia tumba.
Hasta el momento me había mantenido callado observando todo lo que sucedía delante de mí, una parte de mi estaba molesto por el trato que nos estaban dando y otra se encontraba de malas por dejarme engañar por una persona de mi empresa.
— ¡Basta! para mi es suficiente señores. Usted, es una verdadera escoria que no debe de existir, sus amenazas se me resbalan cada vez que habla, no tiene ni idea de lo es una verdadera amenaza —mencione mientras giraba mi silla hasta colocarme delante de él.
Desconozco cuanto más tardará el equipo de apoyo que ha llamado Paul, pero no voy a dejarme de personas tan perversas como esta que tengo enfrente. Tal vez mi amigo olvido que no soy una persona que siga las reglas y que haga todo lo que le dicen, también se encontraba en juego el nombre de mi empresa y de toda mi familia.
— ¿Cómo te atreves hablarme de esa forma? ¿Acaso quieres terminar en una cama de por vida? minusválido. Veo que no aprendiste la lección cuando te dejaron en ella, y ahora quieres venir a enseñarme como hacer mi trabajo.
Detestaba que las personas me juzgaran por estar todo el tiempo sentado en mi silla de ruedas, era como si fuera algo desagradable a sus ojos.
—Di todo lo que quieras, pero no soy un gusano como tú. Para tú información soy el dueño de la empresa con la que ibas hacer las negociaciones, pero tu ego es tan grande que no te ha dejado ver que perdiste a un buen cliente.
Mi paciencia se agotó en poco tiempo, por fortuna siempre viajaba preparado para casos como este. Estar en una silla de rueda no me hace ni más ni menos, sin embargo, me da una ventaja para que el enemigo se confié y baje la guardia para que actué.
—Si tú eres el dueño de la empresa, entonces este parasito que se ha pasado hablando ¿Quién es? —menciono mientras señalaba a Paul con una pistola que había sacado de su espalda.
—Por tu bien te aconsejo que bajes esa arma, si mi amigo se enoja no te la vas acabar, aprovecha ahora que todavía se encuentra controlado —dijo Camilo tranquilamente, ya se encontraba acostumbrado a este tipo de acciones cuando salíamos juntos.
—Nadie me dice lo que tengo que hacer, mucho menos viene a mi territorio a tratarme mal. Ustedes han abusado de mi hospitalidad, y pagaran por lo que están haciendo.
— ¿Hospitalidad? ahora soy yo el que te dice que exageras, amigo. Aquí la única persona que ha tratado mal a los demás eres tú, y para terminar pronto esta no es tu área, ruso.
Esa era la gota que derramó el vaso, pensó que nos engañaba con su forma de hablar, sin embargo, nadie deja su acento por más que trate de olvidarlo, sobre todo cuando le hablo a su gente. Uno de sus chicos trato de atacar a Paul sin éxito alguno, en menos de dos minutos lo puso en el suelo con las manos fracturadas y gritando de dolor.
El resto de las personas estaban sorprendidas por la reacción que habíamos tenido, aun cuando el líder de los mineros nos apuntaba con una pistola, era evidente quienes estaban de su lado y quienes eran los reprimidos.