Capítulo 7: Jefe, son los del FBI.

1658 Words
POV Iván Los cinco minutos que había mencionado Paul se convirtieron en veinte o quien sabe cuántos, las cosas subieron de tono entre ambas partes y desafortunadamente algunos inocentes fallecieron en el camino por tratar de defender lo indefendible. Mientras que otros se hicieron un lado y buscaron un lugar donde esconderse para salvar sus vidas, hasta el momento lo mejor que pudieron hacer, ante tal desastre que veían sus ojos. —Es mejor que se detengan, la llevan de perder con nosotros. Ustedes solo son tres y mi gente se encuentra afuera esperando mi señal para acabar con todo lo que diga. —Yo no estaría tan seguro de eso, es mejor informales que no hagan nada de lo que se puedan arrepentir —grito Paul, al parecer ya le notificaron que se encuentran afuera. —Ni en tus sueños, niño bonito. Nadie ha logrado detenernos ni lo van hacer nunca, haré que te tragues todas tus ofensas y ruegues por tu vida como la cucaracha que eres al igual que tus amigos. Pase de ser un ciudadano a una cucaracha, vaya sorpresas que da la vida. Seguramente este tipo es amiga de esa vieja loca que tendré por secretaria en unos días, porque ha utilizado las mismas palabras para tratar de ofenderme. Afuera se empezaron a escuchar unos estallidos y golpes fuertes, esa era la señal que tanto tiempo esperamos. Ya podría estar más tranquilo, pronto tendríamos controlada la situación con estos rusos que no dejaban de mencionar a sus posibles aleados. —Jefe, debemos irnos. —No pienso marcharme sin acabar con estas personas, nadie que me ofenda ha quedado con vida. —Jefe, son los del FBI. Nuestra gente fue rodeada y agarrada con la guardia baja, debemos marcharnos o seremos atrapados —menciono uno de sus guarros. —¡¡¡Qué!!! ¿Cómo es posible eso? nadie sabía a donde estábamos —grito el líder, sin dejar de apuntarnos. —Eso te lo puedo responder yo, dije sin esperar a que Paul mencionara algo. La vista de mi amigo se desvió hacia donde estaba, sin duda me quería matar porque sabe que voy a develar su identidad y puedo costarle muy caro para futuras operaciones si está no sale a como el desea. —Iván, cuida tus palabras, no hagas una tontería —menciono mi amigo furioso. — ¡Cállense! dejen de decir p3ndejadas que no tengo su tiempo, será mejor que empiecen a rezar si es que saben, antes de que los mate. —Jefe, debemos de irnos. Esto no es un juego, alguien nos ha traicionado y es más importante salir vivos que pelear con estas personas que solo nos van a complicar la excavación de esta mina. —Tienes razón, es mejor que nos marchemos de este lugar y ustedes no piensen que me olvidaré de sus caras, prometo que voy a encontrarlos a donde quiera que se encuentren. —Te estaremos esperando mi querido amigo, tampoco olvidaremos la tuya, si es que logran salir vivos de este lugar, pero lo dudo mucho. —Odio que me amenace, no sé por qué te sientes tan seguro de la situación. Aún le tengo a ustedes y puedo usarlos como rehén, si el FBI quiere recuperar a simples civiles nos dejará ir por las buenas o por las malas, todo depende de cómo quieran ustedes colaborar. Tal parece que la fachada que ha mostrado Paul para todos ha funcionado muy bien, pues estos tipos no saben a quién tienen enfrente. Veamos por cuánto tiempo más podremos seguir dialogando con estos rusos locos que lo único que les importa es sustraer los materiales de las minas a bajo costo para llenarse los bolsillos. —Bien, creo que hemos soportado mucho sus insultos. Si se van a largar entonces háganlo de una buena vez o seremos nosotros quienes nos haremos cargo —dijo Camilo. De los tres, era al que le gustaba hablar más y poner en evidencia la mente de todos. Nos ha costado trabajo adaptarnos a su forma de ser y no querer matarlo en el intento por ser tan bocón cuando menos lo necesitamos. — ¡Basta Camilo! no es necesario decir algo que no están preguntando, ellos nos están amenazando sin motivos, solo somos unos simples clientes de la mina y nos han tratado con la punta del pie —explico Paul, tratando de apaciguar su furia. Se escuchó un disparo muy cerca de donde estábamos, el FBI no fue para nada cuidadoso con los civiles que nos encontrábamos adentro. Me asegurare que cuando todo esto termine el tipo que ha disparado sea responsabilizado por el gran susto que me he llevado. —Salgamos jefe, la camioneta esta lista por la parte de atrás. Yo me encargare de cubrirlo, dese prisa. —Ninguno de los dos ira a ningún lado, aquí nos quedaremos todos hasta que esas personas que están afuera entren a este lugar. Si se mueven yo mismo me encargare de mandarlos al otro mundo, ustedes deciden que hacer, señores —la sangre fría que corría por las venas de Paul no tenían alcance, ni yo me atrevía a tanto. —No veo que nada me impida salir de este lugar, sus palabras no son suficiente para detenerme. Dejen de alardear porque ya me cansaron, y eso que apenas acabo de conocerlos. Antes de que el tipo pudiera seguir hablando, Paul le había dado la vuelta y puesto de frente con su gente. En caso de que quisiera disparar primero acabaría con su jefe y después con nosotros, esto era un albur que nos estábamos jugando. Cuando todo esto termine, voy a darle unas cuentas patadas a Paul, por ponernos en riesgo sin avisarnos. Yo solo venia por un negocio limpio para mi empresa de joyas, y termine envuelto en un problema de la policía a nivel internacional. — ¿Qué piensas hacer Paul? ¿Te volviste loco? —grito Camilo, mientras nos apuntaban los artilleros de este tipo que tenía mi amigo agarrado. De plano se deschaveto por completo y lo peor es que yo me encuentro postrado en esta silla de ruedas de la que no me puedo mover en caso de que decidan dispararnos. Al mismo tiempo que los rusos nos gritaban en su idioma, los del FBI derribaban la puerta de donde nos encontrábamos. Volviéndose aquello una verdadera rebambaramba en donde no quedaba persona sin ser señalada, los infrarrojos no se hicieron esperar. —Jefe, ¿se encuentra usted bien? —¡¡¡Jefe!!! Gritaron los rusos al mismo tiempo. — ¿Por qué tardaron tanto en llegar? Después hablaremos de esta falta, saben que me molesta cuando no cumplen con lo acordado, y son ustedes los que se dicen los mejores en el área. —Lo sentimos jefe, tuvimos un contratiempo al llegar. Algunos vehículos nos esperaban para detener nuestro paso. No vuelve a suceder —contesto el chico que se encontraba al frente del equipo de refuerzo. —Así que tú eres parte de ellos, ahora entiendo porque llegaron hasta nosotros, solo así podrían atraparnos, de lo contrario nunca serían capaz de hacerlo. Todos ustedes son una bola de inútiles, ustedes… disparen, no se detengan por nada, si vamos hacer detenidos es mejor morir en manos de mi grupo en lugar del FBI. Antes de que los rusos pudieran reaccionar a la orden de su jefe, el equipo armado del FBI, había arremetido en su contra, dejándolos fuera de la contienda. Mientras que Paul seguía sosteniendo al líder de la banda entre sus manos, pero en fracción de segundos todo cambio, el líder había escapado gracias a un novato que le costó la vida. En su nerviosismo jalo el seguro de una granada dejándolo esparcido por todos lados, al igual que a nosotros. Tan caro que salió mí traje y este tipo vino a llenarlo con su sangre, me asegurare de pasarle las facturas para que paguen hasta el último peso de mi vestimenta. — ¿Están bien? —la voz de Camilo me despertó un poco, mis oídos habían quedado zumbando a todo lo que da. Unos agentes que se encontraban cerca me ayudaron a ponerme de pie y estabilizar de nuevo mi silla para que me sentara. Se podía ver los sentimientos encontrados de todos, unos por perder a un compañero y otros porque habían dejado escapar a una de las personas más buscadas del mundo. Vemos que dice Paul a todo esto, cuando regresemos a casa, este tipo de personas no es tan fácil de lidiar, mucho menos se les puede dejar ir así, o la vida de todos se encontraría en peligro como lo está ahora. Me asegurare de poner a mi familia al tanto de todo, para que tomen sus precauciones. No pienso confiarme de nadie, mucho menos cuando el enemigo lo tengo en casa y no se ni siquiera de quien se trata. —Vámonos, tenemos que regresar a casa y mirar qué diablos paso con tu gente Paul, no puedo creer que algo tan sencillo lo echaran a perder. Me importa un bledo si el tipo que murió era nuevo o no, eso debieron pensarlo antes de venir aquí y exponer mi vida. —Vayan ustedes, tengo que poner en orden este lugar antes de marcharme, solo asegúrate de redoblar la vigilancia para todos en tu familia, se de lo que es capaz este tipo y todas las amenazas que dijo no son en balde. — ¡Lo que me faltaba! más problemas y de a gratis, no te basta con lo que me hizo mi abuelo, ahora también tendré que cuidarme de un estúpido explotador ruso. Camilo me ayudo a salir de este lugar por el cual no se podía ni transitar, había quedado completamente destrozado, las persona del lugar corrían para ver a sus familiares, al parecer no solo mantenían la mina bajo su cuidado, también el pueblo donde se encontraba.
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