—¡Se puede saber qué haces tú otra vez aquí, la persigues las 24 horas del día o que! —exclama Alfred muy enfadado mirando a Tom furioso. —Solo he venido a entregarle su libro gusano, no hace falta que te alteres tanto, ten Evans —cojo mi libro y nuestros dedos se rozan, él tose y yo miro hacia otro lado algo nerviosa. —Se lo podías haber entregado mañana en clase, o incluso en la cena de hoy. —¿Yo acercarme a vuestro hogar? Lo siento, prefiero hacer esto. Tampoco he interrumpido ninguna conversación importante, ¿verdad? —levanta las cejas algo serio y cabreado, Alfred y yo nos quedamos callamos. —Bueno, te vas a ir ya o piensas quedarte ahí todo el día. —Me iré cuando yo quiera gusano. —Tom luego nos vemos, gracias por traerme el libro, no sé dónde tengo la cabeza últimamente, pens

