2015 Los días se hicieron mucho más cortos de los que Melany hubiese querido. Se había realizado los exámenes médicos, con la última esperanza de que algo en ellos le impidiera tomar el empleo, pero resultaron correctos. Recorrió cuanta tienda pudo para volver a armar su guardarropas. Debía dejar atrás las cómodas zapatillas y remeras estampadas, sin gastar demasiado dinero. Por suerte su mejor amiga tenía un talento especial para combinar prendas y encontrar ofertas. Luego de tantos nervios, el primer día había llegado. Con un pantalón tostado y una camisa blanca que había planchado cuidadosamente por horas, se adentró en el edificio, con más miedo de volver a ver a Alejandro que de lo que le depararía el empleo. La elegante joven que recordaba de la entrevista, la guió hasta una o

