31. Furias

1075 Words

Leona, aún en su estado de inconsciencia, miraba con desconcierto todo lo que pasaba a su alrededor. Su mente divagaba entre recuerdos confusos y rostros extraños. Sentía calor, frío, un vacío en el pecho y una atracción magnética hacia aquel hombre que, para su mente desorientada, seguía siendo Fobio, su paciente. —Eres guapo… —le susurró con voz pastosa al tal Fobio, como ella lo conocía, mientras él limpiaba el sudor de su frente con una toalla húmeda—. ¿Quién es ella? ¿Tu hija? Didi, que hasta ese momento observaba por la ventana con una expresión tan madura como su alma vieja, se giró lentamente. Con una ceja arqueada y ese tono de voz que más parecía un coro de ángeles molestos, respondió sin rodeos: —Es mi tiito… y ahora está en graves problemas por tu culpa. Fob, tan concentrad

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