Por un instante, Alissa estuvo a punto de responder a la provocación de Nikola; había algo en la intensidad de su mirada y en el retorcido reto de sus palabras que la invitaba a desafiarlo. De haber estado a solas, probablemente lo habría hecho. Pero, en lugar de eso, optó por otra vía y le dio un pisotón decidido, al estilo de Mía Thermopolis en “El diario de la princesa 2”. Se apartó con la barbilla en alto y los hombros firmes, dejando atrás no solo a Nikola Blackmoon, sino también a su padre, su supuesto tío, y a Leandro, quien parecía mucho más que un simple empleado. Avanzó por la mansión con paso seguro, como si conociera cada rincón, hasta que sus pasos la llevaron a uno de los jardines. Sin ser consciente, había terminado en un lugar secreto, un jardín reservado solo para los Bla

