Capítulo 59

1347 Words

LIX Desde el otro lado del pasillo, con la mirada desafiante, ese que le robaba los cabellos al sol, invitó al profesor de Matemáticas a pasar a un salón. Y ese de ojos castaños también le miraba, con el pecho erguido, con los puños apretados, como si estuviera a punto de entrar en una confrontación por Dan. Pero Dobargo por dentro temblaba. Alexandro, de la nada, le estaba invitando a charlar, cosa que no había hecho jamás. Dibujó el joven italiano mil escenarios posibles, incluido el de la súplica. Si tenía que tirarse de rodillas para pedir perdón por su tarado amigo, lo haría. Ambos, con el pecho muy firme, caminaron dentro de aquel salón vacío, igual que lobos, con los ojos desconfiados, y las garras dispuestas. Pero desde abajo, no sospechaban que tenían un espectador más. Jackson

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