Capítulo 24

1274 Words
XXIV Fito estaba esperando que Dan abriera la boca y le dijera la verdad acerca de Alexandro Greco, aunque con lo que había escuchado afuera del salón de Ballet, parecía haberle quedado todo muy claro. Solo quería la confirmación de aquel a quien creía su amigo, en las buenas y en las malas. Tenía una idea del silencio de Dan, no obstante, quería que él fuese quien soltara todo. —Tenía miedo de contarte y de decepcionarte, Fito. —Ya estoy muy decepcionado, así que esa excusa no te va a servir. Dime desde cuándo son amantes. Dan se acomodó mejor en el sofá y lo miró fijo, con la nostalgia que siempre le acompañaba. —Comenzó hace casi dos meses. —Fito levantó una ceja, pues la última cita de «Suni» con Greco había sido apenas hace quince días—. Él me encontró en su estudio mientras yo practicaba. Entré en pánico, pensé que me iba a golpear, pero no imaginas lo amable que fue conmigo. Parece que le llamó mucho la atención el hecho que yo supiera danzar, y quiso ser mi maestro también. Por algunas noches practicamos, sin embargo, no era una práctica normal, yo lo sentía demasiado cerca, parecía que deseaba tomarme y estrecharme muy fuerte. »Una de esas noches pareció no poder controlarse, se acercó a mí, me arrinconó a una pared y me pidió que lo detuviera. Quería besarme y él ni siquiera imaginaba que yo moría segundo a segundo porque esa boca suya me devoraba. No pude detenerlo, no quise... Sentir que me tomaba en sus brazos y me deseaba, fue más fuerte que mi voluntad. Después de eso, la danza fue nuestra excusa para manosearnos sin miedo. Llegó así nuestra primera vez, que fue en el salón de Ballet femenino, organizó el lugar con velas y con un lecho tan hermoso… jamás me había sentido tan especial. —¿Jamás? ¿No era así acaso como te sentías con el canadiense? Dan bajó la cabeza y le pidió a Fito que, por favor, no lo mencionara en ese momento. —No puedo decirte que con Alexandro es diferente, que él es diferente, pero yo amo demasiado a este hombre ruso. Fito abrió la boca, y se llevó las manos a la cabeza, anonadado con lo que acababa de escuchar. Jamás creyó que la palabra «amor» estuviera involucrada en aquel loco asunto, siempre había estado convencido que Dan deseaba en su cama con locura a Alexandro, pero no que anhelaba una vida hasta anciano con él. La aventura se estaba convirtiendo en un arma de doble filo para la frágil humanidad de Dan. —¿Y qué tiene que ver «ella» en todo esto? —espetó furioso Fito—. Déjame adivinar, no querías dejarlo por ningún flanco. Dan suspiró y continuó. —Una noche, luego de tener sexo con él, Alexandro le escribió a... Suni. Yo lloré todo el tiempo viéndolo dormir, desnudo… —Fito tosió un poco, esos detalles no eran necesarios y no quería esa imagen de Greco en su cabeza—. Le respondí, o mejor, ella le respondió, y tuvieron una cita. Pero no me esperaba lo que Alexandro tenía por decirle a ella, pues quería que fuera algo así como una novia de apariencia para que no sospecharan nada de que tenía una relación con un hombre. Parece que le importa mucho estar conmigo. Parece que empieza a quererme Fito. —¿Te ha hablado de ella en algún momento? —preguntó Fito muy serio. —Lo insinuó... —¿Te ha hablado del futuro juntos? —Dan agachó su cabeza ante la pregunta. —Sí. No puede ofrecerme más que una relación por debajo de la mesa. Él buscará una mujer con la cual casarse y tener una familia normal. Yo no entro en esa ecuación por ningún lado. Quizás haga parte de la historia en algún hotel una noche por semana, mientras él finge ser un buen esposo el resto del tiempo. —Y sin poderse controlar, se echó a llorar, asustado, abrumado. Fito tuvo que dejar su indignación y abrazarlo—. ¡Para nadie soy nada! No tenía por qué decírmelo y ser tan reiterativo en eso, él se casará y yo seré el amante que jamás existió, y aun así, yo guardo esperanzas... ¡MALDITO ESTÚPIDO DE DAN CHOI! Y las lágrimas no se detuvieron en un rato. —Dan, creo que Greco está luchando contra él mismo para estar contigo. Pero no puedes seguir hurgando en su intimidad para lograr estar con él y llevártelo todo al final, es deshonesto que trates con él como una mujer, y en la noche seas su amante masculino. Y si es cierto lo que me dices, que quiere una relación de apariencia con ella, tal vez, solo tal vez, tú le importes como dices. Pero lo de Suni debe acabarse ahora mismo. Si consigue una mujer real con la cual desee una relación, deberás tolerarlo, porque así lo aceptaste desde un inicio. Él ha sido muy sincero contigo y pese a eso te acostaste con él. Debes elegir y creo que prefieres tenerlo en tu cama, hasta donde puedan estar. —Tienes razón, Fito —respondió en un sollozo el apenado chico de cabellos negros—. Le diré todo acerca de Suni... —¡NO! —gritó Dobargo fuertemente—. ¡¿Estás demente?! La verdad lo humillaría y tú terminarías muerto. Simplemente, «ella» dejará de contestar sus mensajes y ya no se verán más. Desaparecerá y... Ya veremos que hace Greco ante eso. Si busca a alguien más, tendrás que aceptarlo y determinar hasta dónde llegarás con él, siendo su amante. Dios mío, ni siquiera puedo creer que te esté diciendo esto, cuando seguramente todo va a terminar muy, pero muy mal—. Suspiro un poco y agregó: —Al menos ya sé por qué él me veía así de celoso últimamente, a penas si soporta mi presencia, y ni siquiera imagino cómo ha de estar con lo del viaje juntos. —¿Entonces, Fito, eso quiere decir que puedo seguir en mi relación con él? —Fito le preguntó qué quería decir con aquello—. Tú me pediste que para que siguiera siendo tu amigo, debía terminar con Alexandro... —¿Y en verdad ibas a hacerlo? No te creo, Dan... —respondió Dobargo con algo de sarcasmo. —Fito, por favor, eres el único amigo que tengo en el mundo, contigo sí llegaré a anciano, no voy a perderte, no podría con eso. En ese momento, cuando ya rayaba el amanecer, Fito Dobargo reconfirmó lo responsable que era de Dan, y lo mucho que este chico coreano le apreciaba. Por supuesto, él también lo quería, por muy estúpido que Dan fuera. No podía quitarle sus noches con Greco, pero sí deseaba que tuviera en claro, que tarde o temprano terminarían, así que debía tomar lo que pudiera y disfrutarlo. Dan le sonrió, Fito, apenas si refunfuñó, iba a agregar algo más, pero el celular de Dan que no había parado de sonar en toda la noche, lo hizo de nuevo escandaloso y Fito le dijo que le respondiera al desesperado amante. Mientras Dan hablaba e intentaba calmar a Alexandro con explicaciones muy tontas por haberse ido sin avisar, ni responder a sus llamadas, Dobargo se levantó y miró por la ventana, donde el horizonte develaba sus tintes amarillos. No sabía dónde se acomodaba él en aquella telenovela, protagonizada por un par de idiotas, cuya ignorancia e inocencia eran más peligrosas que cualquier veneno en la tierra. *** Fin capítulo 24
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD