CAPITULO 2. PILOTO 2.2 (PARTE 2)

3589 Words
— ¿Estás seguro de que dijo eso? — ¿Alguna vez te he mentido? — No, pero... — Pero crees que lo que digo es una locura -añado, sintiendo la mirada de Evelyn y Nora en mí. Les he contado lo último que había dicho la mujer y mis sospechas sobre de qué se trataba. La chica de mi misma edad que tengo delante de mí inspecciona el cuerpo moribundo del adolescente que antes la bruja estaba matando. Desafortunadamente el pobre no aguantó más y terminó muerto. Los labios de Evelyn se aprietan en una ligera línea, como si quisiera tragar palabras. — Aún así Xander, no podemos juzgar algo sin antes tener pruebas -añade Nora, mientras terminaba de vendar su brazo herido. — ¿Qué otra prueba necesitas? -pregunto, mientras me tomo de un trago el medicamento que Evelyn había creado para mis heridas. — ¡Pruebas físicas, Xander! -grita. Pero se calla enseguida maldiciendo por debajo y terminando de curarse. — Tenemos el cadáver de un chico que pudimos haber salvado, además de que esa bruja está encerrada en nuestras cárceles y de quién podemos sacar información -añado en un tono más tranquilo. Mirando el cuerpo del joven en una de las camillas de la enfermería-Morgue. — Podemos interrogarla, pero siendo una oscura dudo mucho que quiera hablar -añade Evelyn, comenzando a inspeccionar el cuerpo del chico. Su cabello castaño los sujeta en una coleta alta, sin embargo por lo largo que es cae sobre sus hombros mientras le corta a la mitad el pecho al difunto. — Y tienes razón -la voz de Travis se escucha desde la puerta de la enfermería, caminando a una mesa cercana para dejar sus herramientas de tortura y sobre todo su arma. — No dice ninguna palabra, incluso llegó a creer que está loca — ¿Por qué es una oscura? -pregunta Evelyn. — ¿Por qué casi mata a Edwin? -pregunta Nora. — ¿Por qué mató a un chico? -Preguntó apoyando mi cuerpo en una pared cercana mientras me cruzo de brazos. Travis sonríe al escucharnos pero en seguida borra su sonrisa de su rostro. — Cada vez que le preguntamos algo para sacarle información dice la misma frase -añade, acercándose a dónde está Nora para tomar una toalla y limpiarse la sangre que hay en sus manos. — Ich rede einfach mit dem hübschen Jungen -dice, quitándose su chamarra de mezclilla negra y tirándola a un lado. un silencio incómodo aparece y la tensión no tarda en hacerse presente. El aura de nuestro alrededor se oscurece, Nora no tarda en lanzar una palabrota al aire y tira al suelo una de sus cuchillas. — Está jugando con nosotros -dice entre dientes, poniéndose de pie y tomando las herramientas de tortura que antes había dejado Travis. — No hagas ninguna estupidez, Nora -le llama la atención, pero ella no lo escucha. — Esa maldita bruja está diciendo cosas en un idioma que no conocemos, tal vez nos está utilizando, distrayendo de algo importante mientras que allá fuera hay más jóvenes y niños desapareciendo -estalla, apuntando con una daga a Travis, quién se pone en alerta al notarla tan alterada. — Tranquilízate, ¿quieres? actuar de esta forma no nos llevará a nada -añade Travis. Elevando las palmas de sus manos a su dirección y utilizando un tono de voz calmado. — ¿Y qué haremos, entonces, Travis? -pregunta, dejando en la mesa de golpe la daga que antes dejó. Solo Travis puede tranquilizarla, y quién no le haría caso a alguien como él. Un chico alto, robusto y atractivo. Su cabello castaño está bien peinado y sus ojos cafés muestran la paz misma. Incluso yo he sido tranquilizado por él a pesar de ser alguien "rebelde". — Primero... tranquilizarnos todos, el aumento de desapariciones de adolescentes y niños es cada día mayor y eso nos está volviendo locos tanto al gobierno como a nosotros -añade, acercándose a Nora, para quitarle de enfrente sus herramientas y guardarlas de nuevo en su pantalón- Segundo, averiguar qué es lo que trata de decir con aquella frase y para eso necesitaremos a un traductor profesional -añade, lanzándome una mirada que me dice más que mil palabras. Me quieren a mí. De los legados que hay en Nuevo León, son pocos los que saben hablar diferentes idiomas y si lo hay la cantidad se disminuye más para encontrar a alguien de confianza, y entre esos pocos estoy yo. — Xander — Ya lo se -contestó a regañadientes. Recordando las palabras que había dicho aquella bruja. "Ich rede einfach mit dem hübschen Jungen" El pronunciamiento de la Ch en una sola frase me dice mucho. El francés es elegante, el portugués es como un trabalenguas y el italiano es muy cantado y para nada semejante a lo que está mujer acaba de decir. Solo existen 2 idiomas que utilizan cierta pronunciación, pero lo que dice en un inicio. "Ich rede" ... ya se cual es. — ¿Y qué idiomas son? ¿Francés? ¿Italiano? ¿Portugués? -pregunta Nora, acercándose a un banco para sentarse en este y apoyar su codo en una mesa cercana, descansando su cabeza en su mano. — Alemán -contestó, terminando de traducir en mi mente toda la frase- "Ich rede einfach mit dem hübschen Jungen" que significa, "solo hablaré con el chico lindo" -bufo al final. Notando cierto sarcasmo en la frase y recordando lo que Travis me había dicho en el bar. — ¿Y eso significa...? -pregunta Evelyn, señalandonos con unas pinzas de cirujano. — Que quiere hablar con Xander -añade Nora con una sonrisa burlona en su rostro. — ¿Con Xander? -vuelve a preguntar. Una vez más el silencio incómodo aparece y aunque estoy seguro de que ni Travis ni Nora querrán que me acerque a la bruja por motivos un tanto personales para mí decido tomar la iniciativa muy a mí pesar. — Lo haré, hablaré con ella -digo, dejando de apoyarse en la pared y acercándome más al centro de la habitación. — ¡No!, ¿acaso estás loco? es como caer en su juego -me reprocha Nora una vez más. Levantándose de un brinco del banco y acercándose a mí. — Es lo que ella quiere -añadir. — ¿Y ahora haremos lo que una pinche bruja quiere? -pregunta molesta. — Para obtener información, sí -contestó igual de molesto. — Se me calman los dos, ya -la voz ronca de Travis interrumpe nuestra corta discusión, captando nuestra atención y centrando nuestra mirada en él. — Nora... sabes que raras veces hago esto -añade, mirando temeroso a mi superior quién se retuerce un poco al escuchar su nombre salir de la boca del castaño— pero en esto le doy la razón a Xander -dice, lanzándome una mirada sobre sus párpados. Una vez más Nora maldice, alejándose de mí y volviendo a su asiento. — ¡Hagan lo que quieran! -añade, tirándose en el banco y centrándose en unos documentos que había en una mesa cercana. — Xander -ahora me llama— Te llevaré con la bruja, pero en ningún momento le darás información de nosotros — ¿Me crees idiota? — No, pero si se que te dejas llevar por el momento -me calla con un tono de voz serio y autoritario. Quiero maldecir, decirle que solo sucedió una sola vez, pero no lo hago, me trago mis palabras como si fuera un especie de veneno ya que estoy consciente del daño que cree aquel día. Simplemente asiento, comenzando a caminar hacia la salida de la enfermería siendo seguido por él. Ahora explicaré donde nos encontramos. Creo que llegan a conocer el parque fundidora. Un parque que años atrás era industrial pero que por una falla terminó en ruinas e incendiándose. Muchos murieron ahí, pero lo que no saben es que este parque en realidad fue creado por nosotros, los legados. Existen muchos hornos en este lugar y aunque después de años de que ese accidente ocurriera aún existen algunas zonas que son restringidas y dónde solo nosotros tenemos acceso. Existe un horno subterráneo, uno del que pocos saben y el cual conecta con túneles que abarcan gran parte del estado. Son nuestras vías de entrada y salida cuando hay que ir por alguna oscuridad o escapar. Para llegar aquí debes de pasar otros dos más, los cuales si no eres identificado por el mecanismo de defensa como un legado no puedes pasar, algunos dicen que hay trampas que los primeros legados crearon con ayuda de las primeras las cuales se activan cuando algún intruso quiere entrar, otros dicen que si pones un pie en alguno de esos hornos y no tienes linaje de legado mueres. Son muchas leyendas, y aunque no soy de creer ese tipo de cosas me siento en cierto punto hipócrita. Ya que se supone que nosotros también somos un tipo de leyenda, un cuento para niños. Camino por el corredor de concreto y metal, siendo iluminado por los grandes focos que hay encima de mi y una que otra antorcha. Cuadros de legados antiguos cuelgan en las paredes, marcándolos como héroes, a su vez dejando de sus cuadros una repisa se encuentra en donde está el arma que usaba comúnmente. — Xander -la voz de Travis- me llama a medio camino. — Sé perfectamente lo que una oscura le hizo a tus padres, pero no por eso te quieras dejar llevar por tus emociones cuando estés enfrente de una de ellas -me dice en un tono de voz tranquilo, como si fuera un tipo de padre calmando a su hijo asustado. Tenso la mandíbula y cierro los puños, recordando como una oscura maldijo a mi madre hasta volverse loca y morir y cómo eso afectó el estado emocional de mi padre, el cual cayó en depresión y ansiedad y solo se refugió en alcohol y otras sustancias de las cuales no quiero hablar. — Haré lo que pueda, Travis — Lo digo en serio, Alexánder -habla más serio, tomándome del brazo para detenerme. Sus ojos me muestran cierto enojo y desesperación, como si le doliera el ver o saber de mí pasado. — Últimamente no has sido tú mismo, ¿qué te pasa? -pregunta, dándome un golpecito en el hombro— Sabes que puedes confiar en mí, conoces nuestro mantra -añade, sus ojos me observan como un cachorro herido. Me siento incómodo por la manera en como me trata, aunque no lo culpo, no después de lo que pasó aquella noche... Llantos, lamentos, gemidos, dolor, gritos, miedo, fuego, quemaduras, muerte... Agitó la cabeza, borrando aquellas imágenes aún vivas en mi memoria. Y es que no hay nada peor que tener un trauma y que la gente te lo recuerde cada maldito segundo. — Si, la recuerdo, Siempre cabeza fría, corazón protegido y leales al iris hasta la muerte -digo, repitiendo el mantra que me enseñaron desde que tenía 4 años. — Estoy bien, Travis. -miento. Obviamente no estoy bien, no después de aquella noche, de aquella matanza. Pero no por eso dejaré de verle a los demás el cómo me siento. Travis abre la boca para decir algo, pero es interrumpido por un grito fuerte que nos hace taparnos los oídos. Todo tiembla, incluso los cuadros y paredes, y si no fuera porque estamos enterrados estoy casi seguro que ese sonido también haría temblar toda la fábrica en ruinas de aquí. — ¿Qué chingados fue eso? -pregunta, dejando de cubrirse los oídos. — No lo se -contesto, comenzando a correr a la dirección de dónde provino el grito de dolor. Finalmente llegó a lo que conocemos como el área del infierno, el cual consta de habitaciones para prisioneros, donde los interrogamos y si no son fáciles llegamos a torturar. Una vez más el grito aparece, pero ahora con menos fuerza. Corro a la habitación de dónde surge, abriendo la puerta sin permiso, encontrándome con la bruja de antes encadenada con cadenas que cuelgan del suelo y las cuales son anti mágicas, su ropa está sucia y ensangrentada y su piel parece pálida y lastimada, rasguños en sus brazos y piernas me hacen pensar que quizás ya ha sido torturada. Un foco algo empañado blanco ilumina su cuerpo y solo la parte central de la habitación, dejando las esquinas oscuras, digna imagen de película de terror. De una esquina me encuentro con Noel, listo con un látigo que tiene incrustado navajas y apunto de volver a lastimarla. Travis se mueve rápido, dándose cuenta de lo lastimada que está la bruja y el que si no fuera por el rojo de sus mejillas y labios creería que ya está muerta. — ¡Suficiente, Hernández! -le grita, deteniendo el látigo con su mano, ignorando el hecho de que algunas navajas se le incrustan en la piel. El rostro de Noel se pone pálido por unos segundos al encontrarse con el alto de mi amigo. Pero la obra no tarda en volver aparecer en él. — Es una oscura y así la tratamos -dice entre dientes. — Si, es una oscura, pero no hemos indicado que hagan esto -defiende Travis. El chico de su misma edad se muerde los labios al escucharlo decir aquello— Sabes lo que pasa cuando alguien quiere hacer mal uso de poder — Sí, pero... — ¡Pero nada! -vuelve a gritar, quitándole a la fuerza el látigo— Sal de aquí, tienes prohibido estar en esta celda -añade, mirándolo molesto. Noel no dice nada, una vez más se muerde los labios y a regañadientes sale de la habitación. Pasando a un lado mío con el rostro enrojecido, como si en cualquier momento vaya a explotar y comenzar a gritar. — Aquí estás -la voz de la mujer regresa mi atención a ella. Su voz suena apagada y ronca, su garganta debe de haberse cansado de tanto gritar. Aún sigue cabizbaja, sus piernas tiemblan un poco, es como si le costará mantenerse de pie. Me acerco un poco a ella, quién al darse cuenta de ello levanta su mirada, sus ojos están hinchados y enrojecidos de tanto llorar y puedo darme cuenta de algunos moretones en su rostro. — Tardaste, legado -añade con una sonrisa forzada. — Aquí me tienes, ¿Qué es lo que quieres? -pregunto serio. Sin mostrar preocupación por su estado físico y de salud. La escucho bufar de dolor. Sus manos toman con fuerza las cadenas y con cuidado se va incorporando. — Solo quería verte — Déjate de juegos, bruja — ¿Bruja? -pregunta con ironía por como la llame— Bueno, suena mejor que oscura -dice sonriendo, estirando un poco su cuerpo. Puedo escuchar como le truenan algunos huesos y como ella se queja de dolor cuando estira la espalda. Miró a Travis, quien está en el otro extremo de la habitación dejando el látigo en una mesa de metal y tomando una toalla para parar la sangre de sus heridas de la mano. — En el bar, ¿qué hacías con el chico? -pregunto al recibir una clara mirada cómplice de Travis. La bruja se retuerce en su lugar, ladeando la cabeza de un lado a otro. Si había olvidado emocionar algo, aquí no puedes mentir y más cuando estás encadenado. — No me quieras mentir, oscura — Ustedes los legados son muy graciosos -dice entre dientes, mirándome molesta— Buscan respuestas a sus preguntas en lugares donde solo conseguirán más, y hacen preguntas que los lleva a nada o a solo teorías tontas -añade, mirándome con malicia mientras se lame los labios. — Entonces, ¿quién te manda? -pregunto. — Nadie, nosotras somos libres legado, eso lo debes de saber muy bien -contesta con una sonrisa traviesa en su rostro. — ¿A quién mandas? — Humanos — ¿Humanos? — Si — No mientas — Sabes que no lo hago -añade. Haciendo ruido con las cadenas— Estás cadenas están hechas de hierbas de la verdad y estramonio, además de que están bañadas de agua bendita. No puedo mentirte -añade, tomando con fuerza las cadenas para jugar con ellas. Miró a Travis, quién la observó sin expresión alguna en su rostro. Tiene los brazos cruzados y solo observa y escucha al igual que yo todo lo que está bruja dice. — ¿Qué quieren los humanos de alguien como tú? -pregunto serio, acercándome a ella mirándola con desprecio. — Lo que cualquier humano desea... -añade— Riqueza, abundancia, venganza, poder... -dice, contando cada palabra como si fueran números. — ¿Qué humanos trabajan para ti? - pregunto. No dice nada, pero sus manos y piernas comienzan a temblar, ladea su cabeza un poco y en su rostro una mueca de dolor no tarda en aparecer. — Si te contienes el dolor será mayor, ¿quienes trabajan para ti? -vuelvo a preguntar, ahora en un tono con más autoridad. No contesta, sigue quejándose de dolor. — Dime quién... — Si nos dices quizás te podríamos ayudar -me interrumpe Travis. Acercándose a la mujer, quién aún con dolor lo observa con curiosidad. — Podríamos hacer un arreglo y ni tú ni quienes te importan saldrán lastimados -añade en un tono algo amenazante. La mujer tiembla un poco, pero deja de hacerlo al darse cuenta que lo que dijo mi amigo tiene algo de razón, aunque estoy seguro que Nora estallara contra nosotros por el arreglo que queremos hacer con la oscura. — No puedo decirles -dice entre dientes, escupiendo sangre y comenzando a toser. — Pero si llevarnos los -añado, la mujer deja de toser, tal pareciera que simplemente hablar de ellos la dañará. Ella nos observa dudosa y con algo de miedo, pero enseguida deja caer los hombros en señal de rendimiento. — ¿Me prometen que protegerán tanto a mi familia como a mí? -pregunta miedosa, como si temiera escuchar un "no" o un "tal vez". — Somos legados, cumplimos lo que prometemos siempre -contesta Travis. Ella lo observa por unos segundos, luego a mí para después asentir. — Hice un pacto con ellos, no puedo hablar o mencionarlos o si no muero -añade, volviendo a toser sangre. — ¿Un pacto de sangre? -pregunto y ella solo asiente. Le lanzó una mirada a Travis, quién me entendió enseguida. — ¿Puedes llevarnos con ellos? -pregunta. — Directamente no, pero si conozco a alguien que puede darles información -dice más calmada. — Perfecto -añade— Haremos los trámites para el acuerdo y deberás de cumplir con lo que te vayamos a pedir, si no ahora tendrás una amenaza más de vida La mujer lo observa por sobre sus párpados. — Iré a hacer el acuerdo, Xander tú quédate con ella -me ordenó Travis. Saliendo de la habitación dejándome a solas con ella. Un silencio incómodo se crea a nuestro alrededor, caminó por la habitación a dónde está un banco cercano y me siento en este. — Gracias -habla. Terminando con el silencio que se había formado. Levantó la cabeza, mirándola encadenada. — ¿Por qué? -pregunto. Ella no dice nada, solo me mira con tristeza. Ahí es donde entiendo lo que quiere decir. Las brujas que conozco suelen hablar en latín, italiano o francés, sin embargo ella... Ella habló en alemán, eso significa una sola cosa, no es de aquí. — No eres una oscura completa -añado, ella baja la mirada a la mancha de sangre que dejó en el suelo. — Soy alemana, pero nací con dones, cuando tenía 10 años unos hombres parecieron en mi casa, mataron a mi mamá quién me cuidaba y me llevaron con ellos -comienza a contar— Ellos me trajeron aquí, desde entonces unas oscuras me criaron como suyas y de ellas aprendí a ser una -termina de contar. Su voz salió temblorosa, como si recordara momentos que le duelen aún. — Te quitaron lo que más querías -añadir. Ella solloza y sus piernas al final ceden. Si no fuera porque está encadenada al techo ahora estaría en el suelo llorando a mares. — Mataron a mi mamá, y aunque agradezco al cielo que en ese momento mis hermanos pequeños y papá estaban fuera, no puedo evitar llorar por ellos — Te alejaron de tu familia, se entiende — Y me amenazan con ella -añade. — Si nos ayudas... -llamó su atención— Puedo hacer que vuelvas a verlos, claro que siguiendo órdenes estrictas y reglas... — Las aceptaré -me interrumpe. Por primera vez en mi vida noto algo diferente en una oscuridad. Desesperación, miedo y sobre todo esperanza. No digo nada, solo la observo en silencio, su cuerpo débil y herido y su rostro iluminado por esperanza. Solo asiento y apoyando mis manos en mi regazo me levanto del banco caminando a la puerta para recibir un mensaje de fuego de parte de Nora. ¡Maldito cabrón! ¿estás demente? Dice en la carta. La leo una y otra vez y con una sonrisa en el rostro la guardó en el bolsillo trasero de mi pantalón, observando a la oscura encadenada enfrente de mí mirando a la nada, una extraña sensación recorre mi cuerpo al verla así, es como si ella fuera una parte importante para terminar está guerra o quizás sea una idea tonta. Si, Nora, estoy demente.
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