7.

1207 Words

Gina sabe muy bien lo que le espera cuando Massimo se desvía del camino a casa, lo que no se imaginaba es que ni siquiera la dejaría salir del auto, sino que ahí mismo juntaría sus bocas y le quitaría la ropa, aunque con sus extremidades enrollándose, sus lenguas jugando bélicamente y el deseo creciendo en su interior, es difícil saber quien empezó qué. Recuerda que Massimo la besó y puso una mano posesiva sobre su nuca, pero es ella quien abrió su boca, dandole paso a su apéndice resbaladizo, y es ella quién apoya la rodilla entre las piernas de él y se sube a su regazo. Aquello es una luz verde para que Massimo meta las manos debajo de su blusa, aunque la tela es demasiado ajustada y no le da espacio para tocarla como quiere, así que acaba quitándosela, rompiendo los botones cuando jala

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