7.1

1074 Words

El apelativo cariñoso lo toma por sorpresa, Gina en cambio ha aprendido que mientras más relajada está, más fácil es que utilice esos apodos ridículos, y no hay momento más seguro como cuando esta en los brazos de su esposo. —Mh— Massimo la recompensa con una penetración corta, pero consistente —, creo que de ahora en adelante voy a obligarte a llamarme así. —No— la respiración se le atasca a medio camino y su replica termina en un jadeo cuando Massimo se retira y entra en ella con fuerza, empujando hacia delante, aun así Gina intenta continuar —puedes obligarme a… Sus manos se tensan y se estremece bajo el placer de otra penetración profunda. Se retuerce intentando librarse, desesperada por tener algo a lo que aferrarse, un poco de realidad que la ayude a no derrumbarse de inmediato. A

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD