Capítulo 18 —¿Cómo se te ocurre semejante cosa? —espetó molesto —Me jodes, Eli ¡Me jodiste! Agaché la cabeza avergonzado: —Lo siento... y—yo nunca quise que te perjudicaras. Me tomó del cabello y me golpeó: —Eres un imbécil, Elijah. Empecé a llorar. Lo amaba, pero no podía permitir que me hiciera algo así: —Dominico , no me puedes golpear. Se tomó el estómago y comenzó a reír. Después, entre prepotentes risotadas, soltó: —¿Y que vas a hacer, eh? ¿Mandarme a la cárcel, dónde estás tú ahora? No entendí muy bien a qué se refería, pero de todas maneras me enfrente a él: —Quizá no pueda hacer nada de eso, pero ya verás como me vengo de ti. A pesar de que te ame tanto como te amo. Yo, de verdad creí que sentías lo mismo. Lo miré y él me observaba impune, para despué

