Berrinche.

1036 Words

—Necesito ropa —le dije de frente, cruzándome de brazos frente a su maldito escritorio. Santiago alzó la mirada, relajado, con un cigarro en los labios y el mismo aire de superioridad de siempre. Ni siquiera se inmutó. —¿Y yo qué soy? ¿Tu personal shopper? Esto no es un puto spa, princesa. —No tengo con qué vestirme. Las sirvientas se niegan a lavar lo poco que tengo, y lo sabes. Huelen a humedad, a encierro. Apestan. Sonrió. Ese tipo de sonrisa que quería estrellar contra la pared. —Entonces aprende a lavar, no muerdo… bueno, solo a veces. Rodé los ojos. Perfecto. Quería jugar. Yo también sabía jugar. --- Más tarde, cuando nadie me ofreció ni una prenda, ni una sábana, ni siquiera una maldita camiseta vieja… me la quité. Me quité todo, menos la ropa interior. Si querían humilla

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD