Desafio

1185 Words

Lo encontré en uno de los armarios. Era obvio que esa ropa no era mía. Era cara, de diseñador, con perfume barato encima y una etiqueta con la “D” bordada en hilo dorado. Débora. Por supuesto. Solo eso me dio más razones para tomarla. Si ella pensaba seguir humillándome, yo también podía jugar sucio. Me vestí con esa blusa ceñida que apenas contenía mi escote, y una falda corta que delineaba mis caderas con descaro. Me veía jodidamente espectacular. Bajé a propósito cuando sabía que Santiago y ella estarían allí. Apenas entré, Débora me miró como si le hubiera dado una bofetada. Se levantó de golpe, furiosa. —¡¿Qué haces con mi ropa, maldita ladrona?! —Tranquila —sonreí con fingida inocencia—. Solo me la probé. Pero, admitámoslo… a mí me queda mejor. —¡Quítatela ahora mismo! —¿Aquí?

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD