
Scarlett no creía en los dioses, y tenía motivos muy fuertes para hacerlo.
Kaled no quería a nadie en su vida a menos que fuese necesario, y una esposa lo era.
Tras un matrimonio arreglado, Scarlett debe aprender a vivir en otro mundo, a ceñirse a las reglas y a complacer a su esposo.
Pero ella no aceptará todo lo que él le diga, y él no podrá detenerla en su obstinación.
Un Dios que no puede olvidar a su primer amor, y una chica que odia a los dioses, ¿qué podría resultar mal?
"En medio de aquella soledad absoluta, es que me di cuenta de lo mucho que estaba perdiendo, comenzando por mi misma, ¿y lo peor? Me estaba perdiendo por él... Sólo deseaba que me amará más de lo que me odiaba."
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Registrado por primera vez en 17-05-2019.

