Capítulo 2 "¿Como podría negarme?"

1456 Words
La vi apoyada mirando el mar y las estrellas, pudiendo estar en cualquier otro sitio de este gran crucero, bebiendo con una multitud, divirtiéndose con cualquier hombre o incluso en medio de una fiesta, ella solamente se dedicaba a apreciar las pequeñas cosas que la vida le ofrecía. Al aproximarme podría jurar que en mi vida nunca había visto una mirada que careciera de brillo como la de ella, no era necesario que me lo dijera para saber que tiene el alma en pedazos, verla fue como ver la pintura más hermosa, que había sido rasgada, daba la sensación de que uno haría cualquier cosa por verla brillar de nuevo. Entonces le toqué el hombro, me paré a su lado, me apoyé en su misma postura y sin mirarle demasiado le pedí que me permitiera hacerle compañía. Pude ver por primera vez una sonrisa en su rostro, la imaginaba de una manera diferente, un tanto llena de sarcasmo o tal vez engreída, pero fue la sonrisa más genuina que me han regalado. A lo largo de mi vida he visto muchas mujeres hermosas, algunas de ellas incluso estuvieron en mi cama, pero el destino es un tanto caprichoso, ahora mismo me pone en su camino. Justamente ahora, cuando no tengo la menor idea de lo que está pasando con mis sentimientos, que tengo la mente hecha un lío. Acercó su copa de vino, no sé como le hizo, pero tenía a sus pies una botella de vino que con suerte aún tendría suficiente y por supuesto no esperaba que nadie viniera a acompañarla, así que solamente llevaba una copa. Una sonrisa salió de sus labios, estaba llena de travesura cuando acaricie su mano con la que sostenía aún la copa que me pasaba. —Tú eres la clase de hombres que una no acostumbra a ver solo, ¿con quién vienes? —me interrogó con su mirada que no dejaba de analizarme ni un momento. —Estoy solo —suelto una leve risa al verla alzar una ceja— Agradezco al destino estar solo en este crucero, si no estaría perdiendo la oportunidad de mi vida. —¿La oportunidad de tu vida? —repite mis palabras estando un poco más próxima y con esa misma sonrisa desbordante de seducción me arrebató la copa de las manos para darle un sorbo. —Sí, de conocer a una mujer tan hermosa —relamo mis labios. —¿Qué buscas en mí? ¿Una aventura de una noche? —acaricia el borde de mi camisa antes de vaciar por completo su copa. —No —sentencio con firmeza y la observo quedarse estática, entonces mi mano se posa sobre su cintura mientras le susurro al oído— Una simple noche no sería suficiente. Mi mente se transporta en el tiempo, vuelvo al día en el cual tomé la decisión de estar hoy aquí, como antes mencioné la vida es muy caprichosa, en ocasiones te pone en lugares que ni siquiera te hubiera cruzado por la mente estar, te pone junto a personas que quizá ni siquiera son compatibles contigo y te toca remar, incluso cuando estás en medio de la tormenta. Algo así fue lo que me sucedió con mi prometida, desde que nuestra relación comenzó todo ha sido una montaña rusa de emociones, sobre todo cuando llevas un compromiso que es arreglado por familias, cuando no tienes otra opción que acceder a todo lo que te proponen. Mi padre es un hombre que toda la vida se ha caracterizado por ser muy sabio, jamás cuestioné ni una de sus decisiones, porque en cuanto a los negocios respecta siempre fue un hombre exitoso. Sin embargo, tomó una decisión que nunca me esperé de su parte, sus palabras fueron tan claras y concisas que hasta el día de hoy las tengo grabadas en la memoria. “—Oliver, si lo que quieres es dirigir mis empresas, quedarte con toda la herencia el día que me muera, solamente tienes que hacer una cosa, tendrás que casarte con Vivian, ella es la mujer que necesitas a tu lado para hacer de nuestro legado un imperio.” Al principio pensé que todo eso se trataba de una completa locura, me negué por completo, supuse que con el paso de los días mi padre cambiaría de parecer, que liberaría mis cuentas y que todo sería nada más un capricho pasajero. Eso nunca sucedió, mi padre se mantuvo firme, sin permitirme la entrada a sus empresas, sin dejarme tocar ni un centavo de sus cuentas bancarias y asegurándome que en caso de no aceptar en el plazo de un mes mi compromiso me vería arrastrado a tener que irme de mi propia casa. Me vi en la obligación de aceptar su propuesta, me comprometí con Vivian a la segunda cita, no es que me haya resistido demasiado luego de conocerla, una mujer encantadora, rubia, de ojos azules, facciones perfectas, lo más similar a una modelo de revista que había visto. Pero como dicen por ahí, la vida no es solamente lo que ves por fuera de una persona, sino lo que hay más allá y Vivian no es que sea un monstruo, solamente que es una mujer bastante superficial, quiere que todo sea perfecto, sin contar lo que le gusta gastar el dinero en banalidades. En estos últimos meses Vivian se fue a vivir conmigo a un apartamento, tuvimos un proceso difícil de adaptación del uno al otro, no voy a mentir, hemos tenido noches dignas de marcar en los recuerdos, tenemos quizá una química s****l envidiable a comparación de otras parejas, pero en lo más cotidiano de la vida no estamos de acuerdo. Así que en este último mes, mientras los preparativos de la boda se están llevando a cabo, hablé con mi hermano menor, que está negado a asumir los cargos empresariales y complacer a las peticiones de mi padre, él se parece mucho más a Vivian, suele malgastar el dinero, pensar solamente en la riqueza, serían una gran pareja si lo hubieran escogido, excepto por ser un mujeriego sin remedio. De mí depende que mi padre quiera cargarlo con la responsabilidad de todo lo que le rodea, por lo que fue con su ayuda que me di a la fuga, hemos acordado que este crucero sería tiempo suficiente para que me tomara un respiro de todo y pudiera tomar una decisión correcta, si cancelo el casamiento a último momento mi padre no va a perdonarme nunca, pero si no lo hago puede que esté condenado a vivir una vida infeliz al lado de una mujer que ni siquiera estoy seguro de amar. Es por eso que ahora mismo me encuentro junto a esta mujer, a punto de descubrir si lo que tengo con Vivian es algo tan sólido como para no serle infiel, pero la realidad es que desde que la he visto por primera vez ya la he desvestido en mi imaginación en reiteradas ocasiones y no me desagrada para nada lo que me encuentro al hacerlo. Aunque la sonrisa sobre los labios de la mujer que tengo en frente no deja de insinuarme que estaría gustosa de sentir sus labios sobre los míos, ella misma recupera su postura anterior y llena la copa de vino para continuar bebiendo. —Preguntaría que es lo que le hizo la vida a una mujer tan hermosa para que esté bebiendo con esa desesperación, pero no quiero ser indiscreto —comento volviendo a apoyarme a su lado. —¿Quieres llevarme a tu camarote? ¿Quitarme la ropa y follarme hasta que me quede sin voz? —me pregunta escaneando cada una de mis facciones— Por qué cada vez que me miras siento que eso deseas, o tal vez sea el efecto de haber bebido tanto vino. Le arrebaté la copa de las manos, tomé la botella del suelo y le ofrecí mi brazo, aunque podría ser esta la primera vez que tuviera arrepentimientos de algo cuando despertara al día siguiente sobrio con una extraña a mi lado, juraría que no pasará tal cosa. Ella enlazó su brazo al mío, me siguió dentro por los pasillos mientras tarareaba una canción que en particular me pareció bastante familiar, al llegar al camarote y abrir la puerta ni siquiera me dio oportunidad de entrar, en un movimiento rápido tuve sus labios sobre los míos. El calor recorrió mi cuerpo, me sentí como si esa fuera la primera vez que besaba a una mujer, las piernas me temblaban, las manos las tenía húmedas y se me olvidó incluso como moverlas, pero aquello no fue un verdadero problema, me tomó de las manos llevándolas directo a su cuerpo, incitándome a hacerla mía ¿Cómo podría negarme?
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