¿Han pensado alguna vez cómo querían ir vestidos si conocieran al rey y a la reina de un país?
Yo esperaría no ir con la ropa sucia de ayer como Vidal, con chanclas y el pelo sin lavar desde hace doce días como Consuelo, y con la pijama de lactancia, pantuflas cómodas y un bebé guindando de su pecho. Pero... claro, no serían Consuelo y Vidal si no estuviesen haciendo el ridículo a costillas de sí mismos.
Consuelo miró a la elegante familia que salió del auto, todos morenos, ellas con sus cabellos bien peinados. La mujer vestía un traje impecable; ugh, no parecía mamá de cuatro niños como le había dicho Alice, y si era mamá de ocho, planeaba renunciar a la maternidad e irse a operar el culo y la panza de inmediato.
—Buenos días, ¿venimos en un mal momento? —pregunta la mujer en tono amable.
—Sí —responde Vidal.
—No —responde su esposa al mismo tiempo y le mira.
—¿Esta es la casa de Alice Murdock Mondragón? —pregunta Leonor.
Consuelo ve a la adorable pequeña y de inmediato recuerda que su hija tiene una amiga especial en la escuela.
Tessa y Xavier bajan discutiendo como siempre, esta viene dándole almohadazos a su hermano para que la lleve a la farmacia.
—Tessa, mi vida no gira alrededor de ti, y si no te gusta el transporte público, aprende a conducir. —Le amenaza y le da las llaves del auto—. Mira, ahí está tu papá.
—Papá, estoy menstruando otra vez y Xavier no quiere llevarme a la farmacia.
—Tienes mil hermanas, pídeles una toalla.
—Xavier, me dan alergia, compro especiales.
—Compra para todo el año.
—¿Qué tal si me cambia el flujo? ¿si me deja de venir? ¿si me empiezan a hacer alergia? O sea... es impredecible —le grita y le sigue dando almohadazos.
—Llévame o te mancho el cuarto.
—Xavier, por el amor de Dios, lleva a tu hermana.
—Voy a empezar a cobrar un porcentaje, eres molesta, molesta del culo.
—Tus papás me tuvieron para acompañarte toda la vida —comenta Tessa mientras sigue a su hermano.
Consuelo y su esposo comparten una mirada, y finalmente invitan a sus visitas al interior de la casa. Lo único que calma la vergüenza que experimenta la señora de la casa es que sus hijos dejaron la cocina recogida y la sala limpia.
—¿Quieren algo de beber?
—No, lo sentimos mucho. Estábamos en la escuela con los otros papás, escuché que Alice está expulsada y, después de la reunión, decidimos venir sin preguntar.
—No solemos ir en pijama por la vida.
—Uhh, yo tuve trillizos y anduve en pijama por cuatro meses. Cuando volví a ponerme ropa, sentí como si fuese algo extraño —comenta Laila—. No nos he presentado, él es Kamal, el papá de Leonor, y yo soy Laila.
—¿Dónde está Alice?
—Alice —grita Vidal.
—Estoy castigada, no puedo conversar y no tengo hambre.
Vidal toma una bocanada de aire y su esposa le acaricia la espalda antes de cargar a los dos pequeños y disculparse un par de segundos para ir a ponerlos cómodos. Vidal insiste en darles algo de beber y va a preparar un café, más que para sus invitados, para él.
Consuelo corre de un lado a otro, les pide a las niñas que vigilen a sus hermanos.
—Mamá, están dormidos.
—Sí, pero si hacen ruido o popó, me llaman.
—Vale —responden Marina y Natalia al unísono.
Consuelo va a la habitación de Alice.
—Tienes visitas y ya deja la malacrianza —le advierte y ve la habitación pulcramente ordenada.
—Creo que lo mejor es que me quede aquí.
—Vino Leonor con sus papás y están esperándote.
—Leonor me cae súper bien —comenta mientras sale de la habitación.
Vidal coloca la leche, las tazas y todo lo necesario para que coman y beban. Laila observa el cariño con el que su hija corre a saludar a su amiga.
—¡Alice! —grita y va a abrazarla.
Los reyes de Alazalam y Tierras del Sol comparten una mirada silenciosa y una sonrisa.
—¿Quieres conocer mi habitación?
—Sí, tu habitación y a tus hermanos, que van a otros colegios.
—Primero vas a conocer a Anastasia, necesitamos que sean amigas —comenta y vuelve a subir con Leonor tomada de la mano—. ¡Anastasia! —grita Alice y su mamá la observa—. ¡Stace!
—En el cuarto de baile —grita la otra en respuesta.
—¡Los bebés! —grita Natalia desde su ventana y Consuelo contiene la respiración.
—Nosotros tenemos aproximadamente doce niños en casa. Es un palacio, y se comportan igual que niños en un parque de diversiones, se tiran cosas, se lanzan de las barandas, practican parkour en medio de estatuas valiosas, y todos planeamos como desaparecerlos —bromea Kamal—. Y mi hermana era insoportable, es una acosadora. Hasta la fecha, dirige un país, pero necesita llamarme para insultarme. Hay cosas que no pueden cambiar.
—Yo creo fielmente en la normalidad. O sea, si hubiese silencio es porque algo malo está pasando —comenta Laila—. En fin, queríamos conversar con ustedes, en realidad agradecerles. Mi marido, mis hijos y yo nos mudamos hace ocho meses a Mainvillage para llevar una vida un poco más normal, y la escuela ha sido algo difícil de gestionar en cuanto a seguridad, dieta, accesibilidad, y algunos padres no dejan de recalcar su inconformidad con la presencia de Leonor.
—¿En qué sentido?
—Leonor es la futura reina de un país, por consiguiente, los protocolos de seguridad deben ser estrictos a su alrededor. Por no hablar de que su madre es esposa de un Westborn, y eso significa un riesgo de seguridad estando aquí. Hemos recibido mucha colaboración a nivel político para resguardarlos, pero la escuela es otro mundo. Después de lo sucedido ayer, nuestra hija confesó que ha estado recibiendo bullying por parte de sus compañeros y algunos profesores.
Consuelo y Vidal ven horrorizados a los papás de Leonor.
—No somos partidarios de los golpes o la violencia, pero estamos muy agradecidos con Alice. Ha asumido un rol de hermana mayor, la ha empujado a salir del cascarón un poco y a defenderse.
—Leonor es muy llevadera y poco negociadora. Nuestros hijos regularmente quieren negociarlo todo, es algo que incentivamos, pero Leonor, si puede, lo deja pasar. Nos deja hacer y deshacer, y hoy ha pedido en dirección que no dejen en el expediente de Alice el altercado, ha pedido el despido de tres de sus profesores y ha solicitado la reinstauración inmediata y una disculpa a Alice.
—Alice suena encantadora —comenta su madre.
—Sigue castigada, Consuelo —dice Vidal.
—Saben, yo quise adoptar muchísimo tiempo y tenía esas dudas: qué tal si les cuesta, si son violentas, si no conectamos... Y ser mamá de mis hijas es maravilloso, pero ser mamá de Alice es fácil. Sabe lo que quiere, es autocrítica, demandante, divertida.
—Todos nuestros hijos tienen algo maravilloso, y para mí, saber que lo está haciendo bien en la vida con los demás es de suma importancia. Gracias por venir a hacérnoslo saber.
Los papás de Leonor se quedan conversando un par de momentos más y todos escuchan a Tessa:
—¿Puedes creer lo que me hizo Xavier? No llevaba dinero y tuve que llamar a mi mamá porque tú no contestaste. Me transfirió, hicimos una fila enorme... Ugh, una vergüenza. ¿Qué clase de hombre eres?
—Tessa, me dijiste "llévame", no "cómprame las cosas". De verdad te pasas de v***a. Vergüenza debería darte andar por la vida sin tu propio dinero.
—Mi dinero no es para gastar, es para invertir. Y para eso Dios me dio un hermano.
—Ey, les presento al rey Kamal y a la reina Laila.
Tessa miró a las dos personas en el sofá, y le parecieron apuestos, elegantes, mejor vestidos que su papá y su madrastra en es momento, pero no le pareció que fuesen rey y reina de nada y decidió que no iba a caer en la trampa de su padre de hacer una reverencia y que le dijera una estupidez.
—Perdón por la interrupción, ya entendimos que tienen visitas —comenta Tessa y se va.
Xavier sonríe y se disculpa antes de marcharse.
—Esos son mis hijastros, el papá no los educa... —bromea Consuelo y todos ríen, excepto Vidal. —Yo he intentado... pero bueno.
—Ahh, mira, esta es Tessa, mi hermanastra mayor, y Xavier. Ella es Leonor
—Hola, Leonor, cuando a mí me castigaban a mí no me dejaban traer a mis amiguitos a casa, pero los papás se modernizan.
—¿Ya conociste a sus papás?—pregunta Alice —Son reyes de verdad —comenta y Anastasia asiente.
—Yo voy a conocerlos.—comenta Anastasia.
Anastasia se acerca con las chicas y Leonor les presenta a sus papás a Alice.
—Oye, mamá, ¿crees que las chicas puedan venir a visitarnos hoy?
—Sería una genial idea.
—Alice está castigada, cariño —anuncia Vidal.
—Ay, Alice... —comenta Anastasia.
—Vale, otro día —responde Alice. —Me alegra mucho que estés bien y que ya no puedan molestarte —responde y le da un abrazo y un beso a su amiga.
—Cuando ya no estés castigada, Anastasia y tú tienen que venir a jugar todo un día a mi casa, ¿vale?—Respodne Leonor emocionada—Anastasia, por qué tu no vienes mejor a nuestra escuela.
—No puedo, tengo Ballet, temprano en la mañana y parte de la tarde, entonces hago algo que se llama homeschool.
—Es súper aburrido.
—Sí.
Los reyes se despiden poco después y consuelo y Vidal toman asiento en el sofá, para conversar un poco sobre lo que deberían hacer cons sus hijas., ambos estaban de acuerdo en pagar y alejar poco completo a Mariana de su depredador, pero, no sabían qué hacer con Alice.
—Castigarla por responder.
—Vale... dos días.
—Sí.
—¿Y qué vamos a hacer con lo de su familia?
—Consuelo, si ellos no están molestando, y si la niña no quiere decir es mejor no remover el asunto.
—Es importante para nosotros, es importante para mí.
—¿Qué tal si están vivos y vienen por ella?¿Qué tal si son prófugos de la justicia y la ponemos en riesgo?—pregunta Vidal. —Yo creo que nuestra mejor salida es ir conociendo a nuestra hija, protegiéndola, y acelerar a medida de lo posible esa adopción, asegurarnos de que legalmente es nuestra y protegerla de lo que sea que no quiere hablar.