Capitulo 8

3914 Words
Me había puesto tenso. ¿Qué me pasaba? Por lo poco que conocía de Bill, se podía apreciar que era una especie de chico con complejo de diva, que él es el centro de todo, y que siempre lo consigue todo. Nadie puede estar por encima de él, y a más parece una tía. Una puñetera tía. Se maquilla, se pinta las uñas, tiene un corte de pelo de tía…Y un cuerpo… La madre que lo trajo, ¡era una chica al completo! ¡Si lo había confundido nada más verlo! Definitivamente, este chico era algo de otro mundo. Me había llamado la atención. Sí, y mucho. Y eso no podía ser. Mis nudillos picaron a la puerta. Dos segundos después abrí, sin preocuparme si podía o no podía entrar. Encontré a mi padre con gafas mirando una serie de papeles en la mano, mirándolos a fondo. Cuando oyó el ruido de la puerta levantó cabeza y me miró. Inmediatamente dejó las gafas en la mesa y se levantó, aproximándose a mí. -A ver, hijo, no tengo mucho tiempo, pero es cierto, te tenía que comentar lo de la niña. -¿Cómo se llama? – pregunté, estaba arto de no saberme su nombre. -Anna. –asentí, analizando la información. Ahora lo recordaba, era la última de la lista. - Su profesora ya me ha advertido. Se ve que no se relaciona mucho, apenas habla, y se apega bastante a quien muestra interés por ella. -Creo que ya me había hecho una idea de eso. –ironicé. Mientras bajaba a Anna de mi espalda y la dejaba en el suelo, sin soltarle la mano, más que nada, sin poder soltarle la mano. -¿y qué puedo hacer para que se despegue de mí? No puedo ir con la niña todo el día. Imagino que lo sabes. -Sí, sí… La profesora me dijo que simplemente hay que decirle que volverás. O sea, que tú ahora la dejas en su cabaña, y le dices que se entretenga, y que volverás a por ella, esta noche por ejemplo. Y lo cumples. Así hasta que le pones un plazo de tiempo más largo. Y no tienes que ir a buscarla. Asentía. Perfecto tema solucionado. -Vale, a las nueve todos a cenar y a las diez todos en la hoguera. –dije, repasando el planning de cada año. - ¿A qué hora voy a avisar a las cabañas? ¿Cómo siempre? A las ocho y media ¿no? – mi padre asintió. Volví a acoger a Anna y salimos fuera, ahora tenía que llevarla de nuevo a su cabaña, y abandonarla dentro. Bill Vale, ¿qué coño acaba de suceder? El chico de las rastas había estado hablando conmigo, habíamos estado… ¿coqueteando? Pero, pero no lo entiendo. No sé qué me pasa, la verdad. Por muy mal que hayamos empezado parece que hemos de estar bien, si o si. A más, es tan gracioso… Tiene cada salida… ¡Pero joder! ¿¡Qué es esto!? Esto parece sacado de otro mundo. Mis maletas restaban estiradas en el suelo. Estaban abiertas totalmente y la ropa asomaba por ellas. Me veía toda la tarde colocando la ropa. Lo peor de todo es que Dawn no consiguió colocarme con ella. Estaba solo en la cabaña. Era pequeña y acogedora, y la cama era bastante grande, pero seguía estando solo. No es que tuviese miedo ni nada pero la soledad es algo que me deja muy triste. No me gustaba. Y a más, a última hora ya no me dejaban ponerme con Georg y Ash, y ellos están en la cabaña de dos. -Juju… - dije en voz alta al recordarlos. Georg con Ash… A ver si se le declara de una puñetera vez. Tiene un puto mes entero, como no se le declare lo mato. Oí como alguien llamaba a mi puerta. “¿Tom?” Fue lo primero que pensé. Después me sentí gilipollas. Caminé hasta mi puerta mientras me maldecía a mí mismo por ese pensamiento. Al abrir la puerta puse dos caras, primero de pena/frustración que duró una milésima de segundo. La siguiente cara era de alegría y lujuria. Dawn se hallaba tras el marco y se mordía el labio. -Creo que tenías algo en el pantalón…¿no? – dijo. No contesté, simplemente le cogí la mano y la atraje a mí. La besé ferozmente y la estiré en mi gran cama. Tom Mi cama era lo más cómodo que podía haber, de hecho me gustaba más que la de mi casa. Me hallaba estirado con mi preciosa guitarra. Mis ojos cerrados permitían a mis oídos ser más conscientes del sonido, y a cada nota improvisada que desprendía de los amplificadores más me daba cuenta de mi estado de ánimo. Estaba nervioso, estaba alterado, estaba excitado, estaba… ¿cohibido? No entendía que me pasaba. Bill, Bill, Bill… No tenía otra palabra en mi cabeza. ¡Joder! Encima la niña… Abandonar a la niña en su cabaña había sido difícil. Casi se me puso a llorar y no me soltaba el cuello. Pero lo más raro de todo es que me habló. Osea, pasó del típico “Dom” y palabras sueltas. Flashback -Dom… ¿Dónde vas? – por unos instantes me quedé parado. ¿Qué ha dicho? ¡Habla! ¡Habla bien! -Sí… he de irme. Pero volveré ¿vale? -¿Vas con Domdo? – su tono era lastimero, apunto del llanto. -¿Quién es Domdo? – recuerdo que antes también lo había nombrado. Me miró con sus ojos, brillantes, verdes, grandes, increíbles. -Puess… Chico… antes… - dijo, como si le faltaran palabras. ¿Chico, antes? ¿Se refería a Bill? – Es como… ¡como Dom! ¡Como tú! Es un Dom… - y me señaló – do… - y con esa misma mano alzó dos dedos. -¿Dom dos? ¿Tom dos? – estaba alucinando. ¿Qué me parecía al maricón ese? ¡Yo no me parecía a Bill! ¡Bill parecía una tía! ¡Vamos no me jodas, eh! – Yo no me parezco a él. - dije riéndome. Le toqué el pelo, colocándose bien. – Y se llama Bill. -No. -Sí. -Domdo… Y a más… Domdo feo. Domdo quiere a Dom, y Dom mío. – alcé las cejas. Esta niña era una monada. ¿pero que dice de que Bill me quiere? Bah, está cantado, este es gay. Pero si hasta Anna lo había visto. -Anda criaja, que me tengo que ir. Te prometo que volveré a por ti, ¿vale? Hoy hay cena a las 9, así que te iré a buscar un poco antes. Mientras tu estas por aquí y te diviertes ¿vale? Te prometo que volveré a por ti.- me miró con una mirada baja, mientras me abrazaba el brazo. Le di con la punta del dedo en la nariz antes de decir: - a más… A una niña tan guapa como tú no la puedo dejar mucho tiempo sola. Abrió mucho los ojos enseguida y se tapó la cara. Estaba avergonzada. Qué graciosa. Después me dio un beso en la mejilla y me fui. Fin Flashback *Toc, toc* Una llamada me distrajo de mi mundo personal. Me incorporé dejando la guitarra a un lado y me desperecé. No tuve que pensar mucho para saber que sería Erika. El primer día siempre venía saludarme. Esta apreció por la puerta. Era una chica realmente atractiva. Y llevaba rastas, como yo. De hecho era una amiga mía de la infancia (aunque ella fuera mayor que yo) y nos hicimos las rastas juntos. Ella las llevaba al aire, sin gorra ni nada pero aún así las llevaba recogida en una coleta realmente curiosa, y chula. Era un poco más bajita que yo y tenía un cuerpo de escándalo. Iba siempre de rapera y hacía unos graffitys geniales. De hecho el Zimmer 483 de la cabaña me lo había hecho ella. Era mi chica ideal, por decirlo de algún modo, pero aunque nos habíamos acostado muchas veces había algo que fallaba. Supongo que era una relación que se basaba en el gusto musical y en follar. Nos llevábamos bien, éramos íntimos, pero follábamos. Estaba muy bien. -Eri… -no me dejó acabar de decir su nombre que ya se me había lanzado a los labios. Sonreí sin poderlo evitar. La verdad es que una sesión de folleteo no me vendría nada mal ahora. Joder, estaba pasando por una crisis emocional importante. ¡No me quitaba al chaval de la acetona de la cabeza! La rodee y le seguí el juego. Estaba ansioso y ya me disponía a lanzarla sobre mi cama cuanto esta me paró. -Eeehhh – dijo separándonos – Sólo he venido para decirte hola, - ¿me ha dicho Hola? Creo que me he perdido esa parte… - y para avisarte de que vamos ya la cabaña de Gustav para ensayar. Pero esta vez la interrumpí yo con mi beso. ¡Necesitaba follar ya! -Vamos… Uno rápido. -me traspasé a su cuello y le lamí toda la longitud. Esta gemía levemente cada vez que le mordía. Me apretaba en la camiseta, y en un descuido suyo la estiré en mi cama. Le levanté la camiseta y sin quitarle el sujetador, le comí las tetas, con apartarle un poco el sujetador ya me valía. Me puso la mano en el paquete y empezó a apretarme. Aparté la mirada, y esta me miró con el labio de abajo cubierto por sus dientes. Se estaba mordiendo el labio inferior… Como Bill… ¡JODER! ¡¿Pero que coño es esto?! Que lo acabo de conocer, coño. -Uno rapidísimo –contestó por fin. -De puta madre. Cogí mi guitarra, la metí en su funda y me la puse en la espalda. Posteriormente cargué con el amplificador y salimos de mi cabaña. Bajamos los escalones y nos encaminamos a la otra punta del campamento. Caminaba sin fijarme mucho en el camino que debería seguir. La verdad es que me lo sabía tanto de memoria que podría cerrar los ojos y llegar sin problemas. El inconveniente es que si cierras los ojos no se evita que puedas oír. Y un sonido me llamó la atención. Estábamos pasando por una zona en la que habían bastantes alumnos, tanto mayores como pequeños, y una voz destacó entre la de todo el mundo. -¡Ash! ¡Pero no te muevas que te estoy intentando dibujar! Mi cabeza se giró enseguida hacia donde provenía esa voz y no puede evitar volver a apartar la vista. Pero demasiado tarde. Bill ya me había visto. Volví a mirarle y este me saludó con la mano, tímidamente, y sin apenas mirarme a los ojos. Yo le correspondí con un típico saludo militar, y una media sonrisa. Este también se rió y volvió a fijar la vista en el bloc de dibujo que se hallaba entre sus manos. De pronto me había puesto como tenso… Se le veía una sonrisa de la hostia. Estuve toda la jodida tarde con la imagen de Bill en la cabeza. Gustav se había sorprendido muchísimo, porque yo estaba tanto en mi mundo y me calentaba tanto la cabeza que me flipaba yo solo con la guitarra. Me saltaba totalmente las notas, y me montaba un solo sin querer. Todo este tema me estaba poniendo de los nervios. Y lo peor es que tenía algo en el estómago que me decía que quería volver a verle. Hablar con él. Tenía una especie de chulería en la voz que me recordaba a las típicas chicas que no se dejan, y eso me ponía mucho. Y tenía una manera de actuar que me hacía babear. -Me estoy volviendo loco… - susurré para que nadie me oyese. Bill Vimos al fondo una gran multitud de gente, y nos dirigimos para allí. A medida que nos acercábamos nos dimos cuenta que estaban ahí los cinco grupos que compartiríamos campamento, y estos estaban todos sentados en el suelo, mirando a un sito fijo, esperando a que llegaran todos los alumnos. Era de noche y lo que servía para alumbrar era una gran hoguera que había enmedio. En un gran tronco en el suelo estaban sentados todos los profesores. A un lado, alejado, y de espaladas a los alumnos habían unas mesas vacías. Los niños pequeños estaban delante, y los mayores, y donde me tendría que poner yo, estaban más atrás. En medio de la pequeña hilera de profesores sentados en el troco, había un hombre que me sonaba mucho, supongo que el jefe de todo esto. A su lado vi a Tom, iluminado por el fuego. Se me hizo raro verle sin la niña. Y al lado de este había la chica de las rastas que iba delante de él cuando lo había visto esta tarde con una guitarra a cuestas. Cómo me ha gustado verle con la guitarra. Me imaginado tocándola y dios, me estaba empezando a preocupar seriamente. -Mirad, ahí hay buen sitio. – Ash habló señalando un hueco, había poca gente, y apenas niños delante, asique enseguida nos dirigimos ahí. Al llegar miré inconscientemente a ver si tenía una buena perspectiva de Tom. Y efectivamente estábamos más cerca de lo que me había esperado. Estaba nervioso, quizás me saludaba si me veía. O quizás no. Dawn se hallaba al otro lado del señor mayor que estaba anexo a Tom. Ella si me vio, y me dedicó una preciosa sonrisa. Se la devolví sin dudarlo. -Vale. Veo que estamos todos aquí. – empezó a hablar el señor. – Yo me llamo Jörg y soy digamos “el jefe” de todo esto. Este año, como el resto, os damos la bienvenida a todo este pequeño mundo, donde podréis hacer todo lo que queráis. Los más pequeños tendréis unos monitores pero los grandes, ya que confiamos en vuestro uso de razón y vuestra responsabilidad, os moveréis libres por todo el campamento. El lago está prohibido ser usado después de las once de la noche, puesto que a esa hora el agua esta helada. Como podéis ver, todos estamos pasando un poco de frio ahora, aun teniendo chaquetas y demás. No sé porque pero al ver que Tom no se había fijado, no sólo en mi persona, si no ni siquiera en la zona en la que estábamos, empecé a dar pequeños saltitos. Como si con ello intentara captar su atención. También movía mucho las manos, como para hacerme notar. Pero no entendía porque. Me salía solo. Ash me miraba sin entender nada, y me preguntó con la mirada. Simplemente paré de saltar, y escondí la cabeza. -Soy ridículo… - me di golpecitos en la frente con el puño. ¿Desde cuándo intento hacer cosas de estas? Yo llamo la atención sin tener que moverme, joder. Soy como un circo andante. -Como todos los años hay un día que se trae a un artista medianamente famoso, pero aun estamos barajando el día, y a quién traer. Otro evento importante es que los peques, siempre hacen una obra de teatro, que se representa el penúltimo día. Pero que aunque no sea obligado a asistir, chicos, id. Pobres niños. La imagen de la niña de Tom me vino a la mente. Bueno, algo por el estilo, me vino a la mente, la niña disfrazada de princesita y a Tom en el escenario, del palo: esta niña nunca me deja en paz, he tenido que subir con ella. Me empecé a reír casi escandalosamente, tuve que taparme la boca con la mano y todo. Ahí si que se giraron todos, o al menos la mitad, a mirarme. Entre ellos Dawn, Jörg y… Tom. La cara de Dawn era de risa, como si se riera conmigo, la cara de Jörg era como de sorpresa y concentración, como si hubiese visto a alguien que hacía mucho que no veía. Y la cara de Tom era de… No sé de que era. Solo sé que me miraba. Primero alzó las cejas en un saludo, y después me dedicó una sonrisa. Una sonrisa jodidamente encantadora. -Bueno… - siguió hablando, como medio shockeado. Después negó con la cabeza y siguió hablando – En fin. Ahora os diré quienes son los profesores de este año ¿si? Empezaré por los del final, los de los extremos, y avanzaremos hasta la mitad ¿vale? –dijo mirando a sus compañeros. De un lado a otro. Los dos chicos de los extremos asintieron. – Vale, el primero es Gustav. – este se levanto y saludó con la mano. – este será el profesor de los más pequeños, y hará una combinación con otro de los tutores en el grupo que es una mezcla de muchas edades. Osea se, que su grupo fijo es el uno y el que les tocara variar será el tres. El siguiente tutor se llama Erik – un chaval de unos veintitantos largos años se levantó, tenía el pelo corto y bastante oscuro, delgado y con barba de un par de días. Sonrió y le asomó una sonrisa que deslumbraba. Saludó con la mano diciendo un simple hola. – Él es el profesor del grupo de los idiomas. Osea, grupo 4, prestad atención porqué el os enseñará durante este mes el idioma que hayáis escogido ¿bien? De fondo se oyeron algunos “si” y mucha gente que asentía. Pero apenas me fijaba en ellos, porque yo, miraba a Tom. En sus ojos se veía reflejado el fuego de la hoguera, era una imagen que prendaba, que te hipnotizaba. Alguna vez tenía que apartar la mirada, porque no podía evitar embobarme. Sobre todo cuando él se giraba a verme y me veía fijo en su figura. Era bochornoso que te pillaran en esa situación. Cuando este me veía y concedíamos apartaba la vista enseguida, sonriendo de lado. Era adorable, joder. Vi que Gustav le daba la mano a Tom y se iba. ¿Se iba? Erik repitió el mismo gesto y se largó. Joder, qué raro ¿no? -Esta bien, la siguiente se llama Erika – la chica que había entre Gustav y Tom se levantó. Era escandalosamente sexy, era rapera de arriba abajo y llevaba, al igual que Tom, rastas por toda la cabeza, recogidas en una graciosa coleta, un tanto curiosa. No pude evitar levantar el labio en símbolo de asco, a lo que creo que Tom se dio cuenta puesto que sonrió, ya que ella era la chica que iba con él esta tarde.– Ella es la tutora del grupo novedad de este año, aparte del de los mayores. Mañana llegará un grupo nuevo, el seis. Hemos decido aceptar a un grupo de seis chicos discapacitados para que vivan un verano en un campamento. Hemos aprovechado la ocasión ya que Erika se está sacando esos estudios para que practique un poco. Y si os podéis fijar, ella es la hermana pequeña de Erik. Muchos de los alumnos empezamos a aplaudir. Era genial que la sociedad se mostrara a favor de esa pobre gente, teniendo en cuenta el pasado de Alemania. Erika se sintió orgullosa y se mordió la lengua. Pe-pero… ¿Qué…? ¡Llevaba un piercing en la lengua! ¡Como yo! Jodeeeer… Me fijé y también llevaba un piercing de aro en la nariz, y un seguido de múltiples pendientes en la oreja, desde el cartílago hasta el lóbulo. Unos cinco más o menos. Apostaba lo que fuera a que llevaba uno en el ombligo… Como lleve uno en el pezón la mato. ¡Ese me lo quería hacer yo! Erika apoyó una mano en la pierna de Tom y se levantó. Siguiendo los pasos de sus dos compañeros y abandonando esa “bienvenida”. -A mi lado se encuentra la profesora del grupo cinco, tanto aquí como en la vida real. La tutora de los mayores se llama Dawn y estará con nosotros para supervisar un poco. He de decir que me encanta tu nombre. – Mi preciosa Dawn se levantó un poco cohibida. Qué mona coño. Los de mi clase empezamos a silbar y a piropearla un poco. Madre mía, que engañados vivían los pobres. Mi novia miró en mi dirección mientras se tapaba un poco la cara, de la vergüenza. Sonreía plenamente. Le lancé un beso, que ojalá nadie lo haya visto. Ésta simplemente sacó la lengua. Por desgracia todo ese piropeo había hecho que Tom ya no se fijara en mí, sino en Dawn… Bueno, como mínimo no había visto que le lanzase un beso. Dawn también se largó. -Y por último, y no por ello menos importante… - Tom le dio un golpe de codo a Jörg. Este rió – Mi hijo, Tom. – El nombrado ni se molestó en levantarse, simplemente alzo la mano y saludó, sonriendo. No puede evitar morderme el labio. El de las rastas me miró y me sostuvo la mirada. Pero no pude, no podía aguantársela. De pronto, recordé la dos palabras que había pronunciado Jörg antes de decir Tom; “Mi Hijo.” ¡Hostia! ¡Él era su padre…! Era cierto que aquel era su campamento. -Él es el tutor del otro grupo de pequeños, el número dos. Y a más es el que compartirá grupo con Gustav, como antes he dicho, el grupo tres. >>A más a más, el grupo dos será el de los niños que harán la obra de teatro, puesto que mi hijo ya tiene experiencia en hacer de profesor de teatro con niños – Jörg miró a Tom y este simplemente se colocó bien la gorra. –Pero si algún niño del grupo uno quiere participar que se lo diga a Gustav. Igualmente, tú recuérdaselo a Gustav, que se lo mencione a sus niños– dijo mirando a su hijo. Este asintió. Tom se levantó finalmente y también salió por patas. No me miró. -Y bueno, hasta aquí todo, creo. - estuvo un segundo callado -¡A sí! El día que venga el artista invitado, por decirlo de algún modo, el grupo de mi hijo, que por cierto no tiene nombre – algunos nos reímos, divertidos – Tocarán como todos los años. Bueno todos los años desde que se formó el grupo, unos… cinco años. Pero entre nosotros, ahora que no están, solo son un guitarrista, Tom, un batería, Gustav, y una cantante, Erika, si hay alguien entre vosotros que quiera ser parte del grupo y que tenga una variación de instrumentos, decídmelo porque los intento convencer. Nos reímos más. Era muy enrollado este tío. Me caía bien. -Y ahora sí, que empiece la fiesta de bienvenida. – se levantó y por unos instantes pensé que también se iría pero lo que hizo fue señalarnos detrás nuestro. Todos obedecimos y observamos maravillados como los cinco profesores se hallaban en las mesas que mientras desaparecían uno a uno fueron llenando de patatas fritas y bebidas. Como en una fiesta de cumpleaños. -El alcohol se sirve sólo y únicamente a los mayores ¿vale? Así que lo sentimos por el resto. –fue lo último que oímos por su parte. El siguiente sonido que nuestros oídos oyeron fue la música que salía por unos altavoces graciosamente colocados en unos árboles que bordeaban la plana de tierra que había, donde estábamos. Tom y yo estuvimos todo el rato intercambiando miradas fugaces que no podíamos evitar. Vi como su rostro se enojaba más y más. Y mi interior me decía que había algo que iba mal.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD