Capitulo 3

4137 Words
Bill Se acercaba la hora de irse a dormir y la peña no pensaba ni en largarse de mi casa. Imagino que el plan era acoplarse hasta que nos levantáramos y nos fuésemos de nuevo a la puta universidad. Georg y Ashley llevaban jugando toda la tarde y yo me había entretenido dibujando un rato. Como no, mi lápiz trazaba las curvas del delgado y pequeño cuerpo de Ash, transformando simples líneas negras en la alegría de su rostro al ganar una partida, o el enojo que se reflejaba en su mirada al perder. Si algún día gano algo dibujando se lo daré todo a ella, desde luego ella era mi musa, mi mejor amiga, la única que ha estado ahí de verdad cuando la necesitaba, ni tan solo Georg, y eso que solo hace tres años que la conozco… Lo que si tengo por seguro es que nunca me enamoraré de ella. Le confesé que ella era mi tipo de chica, esa que no se preocupa mucho por su imagen, que le sopla mucho el hecho de que la gente hable y critique, que es feliz así y que le sonreiría hasta a su peor enemigo, alguien que no tiene nada que ver conmigo. Pero también le deje clarísimo que ella sería siempre mi mejor amiga, que jamás en la vida me enamoraría de ella. Que no la veía de ese modo. Ella me contestó con una sonrisa. Lo que yo no sabía es que le había roto el corazón en mil pedazos. Comenzó a comportarse más distante conmigo, y yo no lo supe ni relacionar con la conversación que habíamos tenido. Incluso Georg se alejó un poco de mí. Meses más tarde Georg me vino y me dijo que había pasado ese tiempo sin frecuentar palabra conmigo porque él había estado con Ash, cuidando de ella, y lamiéndose sus propias heridas… Georg estaba enamoradísimo de una chica que amaba a su mejor amigo, a mí. Jamás me perdoné que les hiciese daño, ni tan solo se me había pasado por la cabeza que aquella charla fuese a marcarla, y mucho menos, que ella sintiese algo por mí. Ella estaba tan por encima de mí… Ella era casi perfecta, y yo había nacido medio, por no decir totalmente, andrógino y sin padre… Yo vivía en una escala de bajo cero y ella estaba por encima de cien… Era de locos. Al cabo de un tiempo ella misma me lo confesó. Yo le robé el corazón, pero que con el tiempo que habíamos pasado distanciados lo había conseguido recuperar, que ya no estaba tan pendiente mío, y que ahora le gustaba alguien más. Nunca conseguí sacarle quien era, no sé si únicamente me lo dijo para que pensase que ya no me quería, por puro orgullo o porque realmente no me podía decir quién era… La cuestión es que al final la historia acabó bien. Ahora somos inseparables, y siempre que puedo la dibujo. No se… es algo que me sale de dentro. Adoro dibujarla, tiene unas fracciones preciosas, y es tan placentero dibujarla… Sin duda mi segundo hobbie, después de cantar. Recuerdo el día en que la conocí. Flashback Era el primer día en un sitio totalmente nuevo para mí. Hace un par de semanas que había cumplido los dieciséis y mi madre me había comprado una mochila nueva y medio armario renovado, hoy estrenaba ropa. Llevaba unos pitillo blanco y una camiseta negra con una calavera blanca a juego con las converses, también negras. Pelo liso un poquito levantado y bastante maquillado. Georg iba como siempre, camiseta de manga corta y nos vaqueros. Ninguno de los dos estaba asustado puesto que íbamos juntos y no nos pensábamos separar. Nos metieron en una sala y nos indicaron en qué clases nos iban a poner, puesto que éramos tantos chicos como para separarnos en tres aulas. Ahí sí que me puse nervioso. ¿Y si me separan de Georg? La mujer que tenía una gran lista de nombres en la mano fue indicando quién iría a la primera clase. Sin poder evitarlo le cogí la mano a mi amigo gorila y no se la solté hasta que no hubo acabado la lista, con los ojos totalmente cerrados. Ufff… No nos había dicho. Aún cabía la posibilidad de que acabáramos juntos. Siguió leyendo la siguiente lista y esta vez apreté mucho la mano. -¡Bill me vas a hacer daño! – me susurró Georg enfadado. Abrí los ojos y reaccioné. Le miré pidiéndole perdón y solté la fuerza pero no el agarre. Realmente me estaba poniendo nervioso -Bill Trümper, Van Hübern… Abrí muchísimo los ojos. Joder me había dicho a mí… ¿Y ahora yo que hago? ¡No puedo empezar el curso sin mi Georg! ¡Me perderé! ¡Estaré en apuros cada dos por tres! ¡¿Quién me va a defender ahora?! El mundo se me iba en dos segundos… -Georg Listing, Mark… Georg me miró feliz y yo me tiré encima de él de la alegría. Menos mal… menos mal… Nos encaminamos hacia la hilera de personas que iban a compartir clase con nosotros durante los próximos años. Había personas de todo tipo, gente realmente alta, y todo lo contrario, tan bajita que se antojaban como enanos. Personas llenas de piersings y tattoos, quizás alguno con el pelo verde o rosa, pijas de tres al cuarto, góticas y metaleros, hippies y gente que no tenía estilo alguno. -Bill… ¿Quién es esa…? Georg me señalo a la chica que había al principio de toda la fila. Era pelirroja e iba totalmente de blanco. Una ropa un tanto curiosa por eso… Era una preciosidad. -Bill, creo que existen los ángeles… - vimos que la chica se reía con la compañera de al lado – mírala, si hasta su risa es angelical. Fin Flashback Aquello sonó tan cursi que si hubiese sido ahora le abría pegado dos ostias, pero sí, lo dijo. Georg se había enamorado a primera vista. Yo no creía en el amor. Lo veía como a una manera estúpida de perder el tiempo. Y aun menos creía en el amor a primera vista. Puedes pensar “buah qué buena está esa” nada más verla, pero sólo eso. Eso era lo que le había pasado a Georg, pero el hecho de no poder ligársela ha hecho que se le cree una obsesión que lo ha acabado torturando durante años. Esa es la conclusión que saco. A eso le llamo yo enamorarse; obsesión tras una frustración al no ligarte a quien te quieres follar. Nunca me enamoraría, ni tan solo estaba enamorado de mi novia actual, aunque ella se moría por mí. -Bueno, yo creo que me voy a dormir ya – soltó Ashley en un bostezo. Se frotó los ojos con el puño y acto seguido se le corrió todo el poco maquillaje que llevaba encima. -Alaaa… Mira que eres bestia. Anda ven que te de un líquido desmaquillante que tengo yo, es buenísimo. – se acercó a mí y me siguió hasta el baño, aunque ella sabía ya de sobra dónde estaba. – ¿Georg, puedes ir haciendo las camas? -Voooy Nos metimos en el baño y abrimos la luz. Nos pusimos enfrente de la pica y del espejo y nos observamos mutuamente. Ashley abrió mucho los ojos al ver el estropicio que había hecho con su maquillaje. Me reí de ella y me pegó un codazo como modo de queja. De nuevo volvimos a fijar nuestras vistas en el espejo, observándonos. Me volví a reír cuando vi la gran diferencia que había entre ambos. Era tan encantadoramente bajita… -Pero que pequeñaja que eres Ash – le dije removiéndole el precioso y pelirrojo pelo, como si se tratara de una mocosa de cinco años. -Eh, no me cabrees que sabes que te puedo- dijo dándome un segundo codazo en menos de cinco minutos. Negué con la cabeza sonriente mientras que puse en un algodón un poco del líquido. Era el desmaquillante. Le indiqué con las manos que se lo pusiera, y quedó sorprendida de lo bien que iba, no tardó nada en quitarse toda la pintura. Acto seguido me dispuse a quitármela yo, a lo que tardé un poco más. Después de estar totalmente desmaquillado se me quedó mirando extrañada, no supe clasificar muy bien del todo esa mirada. -Qué diferente estas… - musitó. Ahora la miré yo sorprendido y con el ceño fruncido. Es cierto, ella nunca me había visto sin maquillar. Nos quedamos en silencio. Vi en su mirada algo más que cariño fraternal durante unos instantes. Mal… mal… -Estás genial de ambas formas. – me dijo sonriente. Decidí cortar ya la escena. -Bueno, creo que Georg nos debe de estar esperando. Vamos a buscarlo anda, y de paso le ayudamos con las camas. Enseguida entendió mi reacción y cuando fue a hablar decidió mejor bajar la mirada. Me siguió hasta que encontramos a Georg en un intento de colocar unas simples sábanas. -Este hombre no es más tonto porque el día no tiene más horas, que sino… Ais, nuestro Georg, qué haríamos sin el… -dije al aire. Al aludido me miró y después me sacó la lengua. Apenas dormimos esa noche. Tom Hoy la noche era espectacular. Caminaba por calles totalmente mudas, y lo único que se podía llegar a oír era el sonido de mis pasos. Quizás también el papel arder bajo mis labios. No tardé mucho en lanzar la colilla al suelo. Tardé cinco minutos menos de lo que les había dicho. El parque era inmenso y desde donde estaba se alcanzaba a ver los primeros árboles. Ahí donde yo me hallaba no había ni dios. Estuve un par de segundos más inspeccionando esa zona por si se encontraban detrás de algún árbol pero finalmente me rendí. Avanzaba por la espesura del parque adentrándome cada vez más. Ese parque me había traído muchos recuerdos y había formado gran parte de mi actual juventud. Había pasado grandes noches de botellón en los que acabábamos potando en la fuente, que por cierto, ya no funciona. También me había follado a unas cuantas contra los árboles o contra algún banco. Una vez de pequeño me vine a llorar. Aun no recuerdo porqué lloraba, solo sé que sentía un gran vacío en mi pecho, como si me faltase alguien vital. Supongo que lloraba por mi madre. Intenté ubicarme yo solo, el parque era bastante espeso y grande pero era la manera más rápida de llegar al otro lado, dónde había quedado con ellos dos. Enseguida di con el camino y encontré la salida de ahí. Al otro lado, un gran edificio iluminado se extendía ante mí, sobre todo hacia arriba, ya que era realmente alto. Vaya, ¿así qué este era el nuevo centro comercial? Era increíble. Estaba decorado con lucecitas como si estuviésemos en navidad y tenía unas grandes letras amarillas que indicaban su nombre. -¡Putom! – una vocecilla aguda pero de chico al mismo tiempo me ensordeció el tímpano. -¡Arg! – me giré y me encontré con un sonriente Mario, que se había puesto sigilosamente detrás de mí y me había gritado a la oreja - ¡Eres un c*****o! – le dije, algo afectado aun, con un pitido en el oído. -Tsk… qué exagerado eres hombre. Va, entremos dentro, ¡me muero por seguir viendo las tiendas! – miré a Andy con cara de “¿Porqué no lo has matado todavía?” y después negué con la cabeza, abatido. El rubio se rió de mí y continuamos hacia el centro comercial, siguiendo los pasos de Mario, que iba feliz como él solo para encontrarse con unas grandes puertas de cristal. Una vez dentro, lo vi todo en rosa y azul claro. Era una imagen bastante ñoña y desagradable para mi gusto, ya que era un cúmulo de pijerias y de niñas tontas, pero como mínimo… Había más de una falda que podría levantar. Al fondo, una morena increíble entraba en una tienda de ropa interior. Uuffff… Creo que podría decirle de buen gusto si le queda o no le queda bien… -Esto… Mario, ¿Por qué no vamos a esa tienda de ahí? – se la señalé con el dedo, y este miró enseguida – parece que es de ropa interior y… eesto… Necesito unos bóxers nuevos, ya sabes. -Emm… Tom – era Andy quien me contestaba – La tienda se llama Woman’s secret… Vale que no estés muy allá con el inglés pero creo que puedes llegar a deducir que es una tienda de chicas. - dijo medio riéndose. Abrí los ojos fuertemente durante un instante, algo avergonzado y cuando finalmente iba a añadir una improvisación Mario habló por mí: -Es igual… Vamos, invéntate una excusa y lígate a la morena que acaba de entrar, que te he visto como boqueabas como un pez. Rodé los ojos y después de sonreír, me puse las manos en los bolsillos y me encaminé hacia dentro. No os preguntéis si va a caer o no, porque es una pregunta obvia y estúpida, caerá en los baños, en el probador o donde haga falta. Bill Algo me levantó de mi profundo sueño. Miré alrededor y vi que me encontraba en mi cama. Por la ventaba entraban pequeños destellos de luz, haciéndome entrecerrar los ojos. Me molestaba. Intenté acordarme de qué había soñado pero no pude. Qué rabia me daba levantarme por las mañanas y no saber que había soñado. Intenté esforzarme en buscar cualquier cosa del día anterior que pudiese haber estado en mi sueño, pero nada me servía. No recordaba nada. Solo me sonaba que se estaba bien… Muy bien. Finalmente, desistí y decidí ponerme en pié. Pero nada más poner un pie en el suelo sentí que me estaba mareando. Lo cierto es que me había levantado tan deprisa que había perdido la visión. No, falso, lo que estaba sucediendo era que estaba viendo algo… Un paisaje, un lago, unas montañas, unas cabañas de madera… ¿Qué…? ¡A sí! Eso es lo que había soñado, ¡Estaba seguro! Pero… Aún y así, sentía que se me olvidaba algo. Había algo que aun no alcanzaba a rememorar. Y lo peor es que sentía que era lo más importante de todo, lo crucial, lo que hacía que todo el sueño fuese más que perfecto. De pronto recordé que había sido interrumpido por algo y lo empecé a buscar. Miré a mi alrededor, y inspeccioné por cualquier lugar que estuviera cerca, intentado hallar aquello que me había obligado a abandonar mi imaginación involuntaria. Vi algo que vibraba en mi mesita. Mi móvil me llamaba. Lo miré extrañado. ¿Quién cojones me llamaba a estas horas de la mañana? Miré mi reloj. Si tan solo eran las seis y medía... No pensaba cogerlo. Me daba igual quién fuera. Pero aun así tenia la curiosidad de ver quién demonios era. Al coger el móvil me di cuenta que no era una llamada. Tenía un mensaje nuevo. Le di a mostrar. “Bill! Hoy prfin ns vmos! Spero q no te vlvas a dormir! T spero a 1ª hora. Te hecho d mens…” Era ella. Suspiré sin poder evitarlo. Pero mona era, coño. Salté de la cama y me puse a hacerla lo más rápido posible. También me puse a levantar a Georg y a Ashley un poco antes, o sea ya mismo, por si acaso. Obtuve muchas quejas y muchos cojines en la cara que hasta creo que me dejarían marca, pero esta vez, estaba tan ansioso de llegar a la universidad… Llevaba todo el fin de semana sin verla. Pero lo que no pude evitar es que el paso de estos dos, fuese de tortuga, tanto a la hora de vestirse como a la de preparase las cosas. Incluso yo fui un poco tardío. Ya íbamos caminando de camino a la universidad los tres, pero yo iba tan en mi propio mundo que iba un par de pasos más delante de ellos, pensando. Cuando llegamos a la esquina que daba al muro del recinto aún quedaban diez minutos para que empezaran las clases. Recé por qué no se dieran cuenta y me quisiesen matar. Entramos a clase. A primera hora tocaba historia. ¡Dios, qué bien! La única asignatura que merecía la pena. Me senté en el lugar más próximo a la pizarra y Ash y Georg me siguieron y se pusieron a mi lado. Empezamos a hablar de cualquier cosa. De fondo también se oía el murmullo de todos aquellos que también tenían algún que otro tema que barajar. Pero cuando la puerta se abrió todo el mundo dejó de hablar. Y no era para menos. La profesora de historia imponía respeto. No porque fuera vieja, fea y borde, nono. Todo lo contrario. Ella era la chica más guapa que había visto en toda mi vida. ¿Recordáis mi mención a Ashley, y que era la segunda chica más guapa? Pues aquí tenéis a la primera. Era de origen latino. Morena de piel, ojos enormes y castaños claritos. También tenía unos labios extrañamente finos pero la nariz era redonda y chata. Su pelo era liso-ondulado y le llegaba por encima del culo, castaño oscuro. Era sencillamente preciosa. El cuerpo era un reloj de arena y tan solo tenía veinticinco años. Era el primer año que daba clases y la dirección ya la había galardonado. Ella explicaba historia como un cuento, lo explicaba con emoción, como si se metiera en la época y la explicara como una superviviente de aquel entonces. Dawn, ella, estaba muy fuera del alcance de la gran mayoría de nosotros. Más de uno salía de la clase para hacerse pajas pensando en ella. Nos tenía a todos prendados. Comenzó a dar clase con el libro en la mano y escribiendo un par de palabras clave en la pizarra. El silencio era sepulcral. Jamás las clases eran tan silenciosas. Estuvimos media hora cogiendo apuntes, y observando las curvas de Dawn. Pero en el mejor momento de la historia abrió los ojos como si se hubiese olvidado de algo y se tapó la boca, impidiéndose seguir con la lección. -Chicos y chicas, prestadme atención – evidentemente todo el mundo ya le estaba prestando muchísima atención – Se me ha olvidado comunicaros que este año la universidad ha hecho una especie de salida. Bueno, más que nada va a iniciar una salida. -¿una salida? ¿Qué dice? >>Hemos encontrado unos folletos de un campamento en la que hacen unas actividades interesantes. Se basan mucho en la creatividad, y la imaginación. Es gratis ya que es el primer año que hacen esta actividad y solo están de prueba. Todo ello consiste en disfrutar de las instalaciones, naturales, como es el lago, los jardines llenos de distintas plantas, el mirador que da al lago, e incluido acoplarse a las actividades que dan los profesores a los niños pequeños que también compartirían vacaciones con vosotros. >>La junta directiva de la universidad ha declarado que si alguno se interesa en ir, tendrá que entregar al menos cinco trabajos diferentes sobre cosas del campamento que aumentarán la nota un punto, el año que viene en el primer trimestre, en cada una de las asignaturas. >>Los trabajos principales son, hacer un trabajo sobre la historia de la montaña, el lago o ambos, que contará nota para mi asignatura, hacer un dibujo de alguno de vuestros compañeros allí, que os subirá un punto en la asignatura de dibujo artístico. El tercer trabajo consistirá en hacer del mismo sitio en tres vistas distintas, para dibujo técnico. Para lengua alemana escribir un relato de al menos veinte páginas, inventado. Y finalmente para lengua extranjera otro relato pero esta vez de tan solo diez páginas. ¿Qué os parece? Aún no he dado toda la información por eso… ¿Pero de momento hay alguien interesado? Todo el mundo se empezó a mirar entre sí. La verdad es que para no hacer nada en todas las vacaciones ese plan no era del todo malo. Miré a Ashley. -¿A ti qué te parece? – le dije no muy seguro de lo que me iba a contrastar. Miró al suelo durante unos instantes. Después su vista se dirigió a mí con una cara de “pueesss”. -La verdad es que… No sé, sube nota y eso… Estaría bien. De fondo un par empezaron a levantar la mano. Nosotros tres también lo hicimos y ahí fue cuando un par más también empezaron a ser alzadas. Dawn miró sonriente en nuestra dirección. Fua, que guapa. -Sigo explicando. La estancia será de un mes. De el día uno al día treintaiuno de Julio. En primer lugar el señor Zimmerman os iba a acompañar – mi mano titubeó en ser bajada o no. Joder… El puto calvo de mierda… - pero se ve que gran plantilla del profesorado, incluyéndole a él, estará fuera disfrutando de las vacaciones, así que me pidieron que fuese yo a la excursión, así que yo sería vuestra tutora. –levanté la mano tan rápido que creo que me hizo “clack”. Otros como yo también hicieron lo mismo. Dawn se sorprendió y escondió la cabeza en las manos riéndose, roja como un tomate. Aún y así ella siguió diciéndonos cosas. -Necesitaréis traer, todo tipo de cosas que tengan que ver con el lago, como bañador, toallas, crema… Muda para todos los días, tanto de invierno como de verano puesto que de noche hay veces que llegan a hacer apenas dos o tres grados. Pero por favor, no traigáis muchas maletas, puesto que el autobús no da para muchísimas cosas y la gente de allí os intentará ayudar con el equipaje y si os ven con tres maletas por persona pues no si se enfadarán… También tendréis que traeros vuestras propias herramientas de trabajo, como portátiles, pinturas, estuches… Lo único que no es necesario son los lienzos, que nosotros llevaremos. >>Si alguno se apunta a las actividades de los niños pequeños por favor, tened el móvil apagado… Y bueno, si se pierden cámaras, móviles, o consolas es vuestra culpa. Hoy ya es día catorce, martes y acabamos el viernes. Tenéis hasta ese día para decir quién va, aunque sea gratis hemos de avisar para que vayan preparando las cabañas. ¡Ah, sí! Las cabañas. Son de dos, de cuatro y de seis. Y alguna hay de cinco o de tres. Son principalmente de chicos solo, o de chicas solo, pero en el caso que quede alguien suelto se compartiría. También tengo constancia de que hay una cabaña de uno. >>Otro dato que nos han proporcionado es que al subir el número de visitantes al campamento, este ha sido agrandado, por lo tanto la zona de “mayores” está apartada de la de los “pequeños”, así que si os queréis juntar a las actividades de los peques tenderéis que desplazaros. Bueno… Y no sé si hay algo más… Justo en ese momento sonó el timbre interrumpiéndola. Ella sonrió y nos dijo adiós con la mano mientras decía “ojala queráis venir muchos”. Y se fue abandonando la clase. -Pues la verdad es que no suena tan mal… ¿Nos apuntamos? – soltó Georg en voz alta. -Yo sí, lo tengo decidido – dije sin más. -Pues ale. Este verano nos vamos a la montaña a hacer cinco trabajos y a disfrutar del lago… los tres. Nuestras primeras vacaciones juntos- dijo Ash, cogiéndonos por detrás del cuello a ambos y abrazándonos. Sonó la campana que indicaba que nos fuéramos para casa ya. Eran las dos del medio día y me moría de hambre. Me encaminaba hacia casa cuando algo me distrajo. El móvil me sonaba. “Billy. Hoy stabas guapísimo. ¿Kedams ahora dnd siempre? Te llevo n coche a algún sitio a comr… Hoy tngo muchas ganas de ti… Tspero. Si en 5 mins no stas me voy.” ¡Toma! ¡Era ella…! Miré mi reloj y calculé cuanto tardaba en llegar a la esquina que había a cuatro calles de aquí. Joder, ¿solo cinco minutos me daba para llegar? Eché a correr tan deprisa que a la segunda calle ya me había dado flato. Cuando llegué me puse la mano en el pecho y empecé a respirar fuertemente recuperando las fuerzas que había perdido. Encima con todo el solano encima, me iba a dar una insolación… Busqué su coche y de pronto lo vi delante de mí, con ella al volante sonriéndome. -Venga, sube. Aquí hay aire acondicionado. ¡Toma! ¡Era ella…! Miré mi reloj y calculé cuanto tardaba en llegar a la esquina que había a cuatro calles de aquí. Joder, ¿solo cinco minutos me daba para llegar?
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