Capitulo 47

4641 Words
Bill -¿Preparado para el mejor concierto de tu vida? No sabría describir muy bien que sentía en esos momentos. Solamente un par de palabras como “cosquilleo”, “estómago”, e incluso “vértigo” eran las que me atrevería a mencionar. La falta de aire durante un instante también me hizo secuelas en la mente. Y… Y me estaba empezado a poner nervioso de estas sensaciones tan horribles. Vale, no eran horribles ni mucho menos, de hecho, algunas veces me hacían sonreír como un puto niño pequeño y sólo quería que el tiempo se detuviera por un instante, pero… Pero yo no era así, joder. Jamás he sido así. Mierda, había cambiado mucho en poco tiempo. ¿Desde cuando reacciono de esta manera? Vale que esté enamorado, pero… ¿Alguien enamorado se siente de esta manera? ¿Cómo si el pecho le fuera a explotar cada dos por tres? ¿Cómo si la respiración se anulara para siempre en un solo instante, por un gesto tan pequeño? Me emocionaba a la mínima, y me entraban ganas de lanzarme a su cuello por algo inferior aún. Pero es que no me siento bien después de un rato. Porque me estoy tornando débil y poca cosa. Como si todo lo que parezco ser, (maricón, flacucho, sin palabra ni voto, dependiente de alguien, sin fuerzas para levantar un folio de papel…), realmente lo fuera. ¡Y no es así! Yo, hace un par de semanas era… Joder, hetero. Un hombre de arriba a bajo. Que bueno, no quiero decir que los gays no sean… Seamos… hombres. Pero el tópico de machomen de toda la vida, no se cierne al tópico de un gay. Y esto me estaba poniendo de los nervios. Yo era decidido, sabía qué quería, hablaba con propiedad, y no trabándome cada dos por tres, temblando o simplemente tartamudeando, y es que… ¡Yo iba seguro de mi mismo, con la cabeza bien alta! Pero ahora… Me estaba pillando de un tío, bueno, mejor dicho, YA estaba pillado de un tío. Pero es que, si como mínimo este tío, fuera más afeminado que yo y pareciera una tía, pues aún… ¡Pero no! Era un chico completamente heterosexual (o como mínimo hasta hace poco), con el cuerpo de un futbolista de élite, mujeriego (o eso me habían explicado Andreas y Mario, yo solo le había visto con una chica en estas dos semanas y media), y… ¡Y joder, que yo parecía la tía en esta relación! (Relación, relación, relación… Estoy con Tom en una relación… Aún me cuesta creerlo) ¡¿Veis?! ¡A esto me refiero! ¿Suspirando por que estoy con él? ¿Dónde se habrá visto? Es que de verdad, no sólo parezco la mujer, sino que me comporto como tal. Me emocionaba por gilipolleces, o por ñoñerías… Y no debería. ¡Yo tendría que comportarme como un macho machote de los de verdad! ¡Cómo Tom! Sí sí… De esos con sonrisa de autosuficiencia, que escupen a un lado cuando están caminado o hablando contigo, como si tal, ¡Cómo si estuvieran marcando su territorio o algo! Pero bueno, al fin i al cavo, detrás de todos estos pensamientos y de este “Bill el hetero”, estaba “Bill el tonto enamorado”, por llamarlo de alguna manera. El Bill al que le gustaba cogerse de la mano, aunque se tratara de un gesto demasiado cursi. El que le gustaba mirarle a los ojos y sonrojarse, el que siente su corazón salirse del pecho cuando roza ÉL sus dedos con los tuyos a propósito… Incluso me encantaba abrazarme a él bien fuerte, como si yo me tratara de poner a salvo entre sus brazos. Mierda, de pensar en sus brazos ahora mismo, me han entrado ganas de dar un brinco y darle un beso en los labios. ¡Sólo hay que ver qué me ha dicho! ¡Un concierto privado! ¡Para mí! ¿Es o no es para tirarse encima suyo y dejarle sin respiración? -Em… Claro. ¿Por qué no? - dije, algo indiferente, alzando los hombros y curvando los labios como quien no quiere la cosa, sobretodo para que no se me notara demasiado alterado frente a la situación. Este me miró con una ceja alzada y después sonrió mientras asentía lentamente con cara de “este tío es tonto” y dijo: -Vale, pues perfecto. ¡Andando! - mierda, mira qué mono. Parece incluso que esté emocionado. Evidentemente, me puse a seguirle inmediatamente. Me pegué un poco a él, casi juntando nuestros brazos, que alguna vez se acababan tocando irremediablemente. Sé, que no podía estar pensando en ser más masculino, y de repente comportarme de esta manera, pero.. La carne es débil, y la verdad es que hay momentos de flaqueza en los que, no sé porqué necesito su contacto, tocarlo, sentirlo, notar cómo su calor me alcanza aunque fuese de una manera tan efímera como la de un roce cualquiera, incluso indirectamente, con su camiseta y la mía, o su pantalón y el mío… Lo que fuera. Una camiseta con su contacto, suya, de él. Algo que fuera él en algún sentido, y que después de ello significara que estoy tocando algo que me pertenece… Porque ahora, Tom me pertenece por completo. Desde el momento en que me dijo de ser novios, en ese preciso instante, una cadena invisible nos ató a ambos, de una manera simbólica y totalmente estúpida, pero de lo que yo estaba totalmente enorgullecido. Aunque Bueno… antes ya había estado con decenas de tías, algunas tan impresionantes como Dawn, y sin embargo jamás me había dado cuenta de una conexión como esta, y de esa necesidad de contacto. Lo que sí es cierto, es que yo lo había notado por parte de ellas. Sí, recuerdo la sensación de aburrimiento que crecía en mí cada vez que notaba esa desesperación de contacto por parte de ellas. La pesadez de los actos acababa haciendo que por mi parte fuera hasta forzado. Buscando mi mano incontables veces, agarrándome los brazos, o directamente, me cogían de la cintura y me, prácticamente, obligaban a que las rodeara por los hombros. Pero antes de intervenir de esta manera, ellas me rozaban los dedos sutilmente (sí, algo así como lo que yo le hago a Tom…), y me intentaban lanzar indirectas para que fuera yo quién diese la iniciativa. Pero… Jamás funcionó. Bueno, mentira, con Dawn sí, pero porque yo ya he sabido que ella ha sido la única que me ha llegado a tocar la patata en un cierto grado. El resto de chicas eran sexo, diversión, incluso una demostración de heterosexualidad frente al instituto/universidad, y em… ¿Sexo de nuevo? Pero bueno, no debería acordarme ahora de ellas, porque lo tenía ahora a él. Y es todo tan nuevo que… ¡¡Es emocionante y me siento tan vivo por todo lo que siento!! Ais Bill… Va a resultar que si eres un maricón de cuidado. Pasó un rato en el que hablamos de todo un poco, como siempre, y cuando ya faltaba poco para llegar a su cabaña y despedirnos del aire libre, Tom me cogió de la mano, así por que sí. Me noté enseguida, como una sonrisa dulce, se me escapaba rebeldemente de la boca, sin poder evitarlo. ¿desde cuando Tom es tan así? ¿Está intentado imitar a unos novios de verdad? No quise girarme y mirarle para que no se notara que me había sonrojado un poco y que estaba emocionado por ello. Sin embargo, me sorprendí porque empezó a hablar. -¿Sabes? - dijo - Ayer, que no nos vimos en todo el puñetero día - remarcó, por lo cual me volví a reír. Vaya, parece que estuvo ansioso por encontrarse conmigo… - vi a mi padre. Yo me quedé un poco pillado por lo que acababa de decir. A ver, a mi me encanta y me parece perfecto que lo viera, que pasara lo que quisiera y tal, pero ¿y a mí que me contaba? O sea, a ver, ya me gustaría a mí tener un padre al que poder ver, pero… Es como si yo ahora le digo que mi madre me ha llamado al móvil. No es nada interesante de lo que hablar la verdad. Pero bueno, yo por no cortarle el rollo le pregunté. -Anda… ¿y que te dijo? - “me interesé”. Esperaba no haber sonado demasiado falso o algo por el estilo. Me apretó fuerte la mano y después me acarició con el pulgar. Me pareció de lo más tierno, pero de lo más fuera de contexto posible, ¿me habla de su padre y me acaricia? Más tarde lo entendí. -Me preguntó por ti. Pero fue algo exagerado. - mencionó. Algo serio. Me sorprendí muchísimo y lo miré de golpe, con los ojos como platos. -¡Qué dices! ¿Enserio? - salté - ¿Y qué le dijiste tú? ¿Qué te preguntó? - Joder, ¡qué fuerte! No podía ser que nos hubieran pillado ya. Oh vamos, que hoy hacíamos tres días, no tres semanas, ni nada por el estilo. -Pues… de todo. Que cómo nos llevábamos, que nos vemos mucho, que siempre estoy contigo, que te miro demasiado… - creo que me subió la sangre a las mejillas por eso último. -Bueno es que… Somos muy buenos amigos - bromeé, y le guiñé un ojo. -¿Si, no? - rió - No a ver… Me machacó mucho con el tema y… Mierda, creo que algo notó. Bueno, es que lo nota él solo por como nos comportamos supongo. Admite que siempre nos buscamos el uno al otro… -Sí… Cierto - admití, no demasiado orgulloso de ello. Vaya, ¿tanto se nota cómo le beso el culo con los ojos a todas horas? -Tío, mi viejo estaba muy raro… Como demasiado interesado y ¿asustado? Joder, no sé. -¿Pero se lo dijiste? - casi chillé, alarmado de cojones. -¡No, no! Claro que no. - sentenció - Pero estoy seguro de que algo se huele… Y mierda, no creo que se piense que somos precisamente colegas. Como mínimo nuestro comportamiento no lo es algunas veces… ¿Y si nos ha visto alguna vez? - se le notó algo preocupado. -¿Crees que se podría enfadar mucho o algo? Quiero decir, no todos los padres sueñan precisamente en tener un hijo que tenga novio - creo que notó el hecho de que no quise mencionar la palabra “gay”. Si yo mismo me negaba a serlo, teniéndole como novio, no iba a decir lo contrario de él, claro… -Hombre, a mí me la suda mucho lo que piense, es mi puta vida y hago lo que me sale de los cojones con ella, pero… Sí, lo mismo se enfada o se desilusiona y… Me llevo bastante bien con él, y me jodería que se llevara un chasco o algo. Tenemos nuestros momentos pero, es mi padre, ya sabes… Lo cierto es que esas palabras me llegaron bastante hondo. Él tenía padre, y yo me moría de envidia. Lo cierto es que era guay su padre, pero me asustaba pensar que podría decepcionarse por algo así… Debería aceptarlo ¿no? Al fin y al cabo es su hijo, y le ha de querer pase lo que pase… Aunque bueno, mi madre no se escapa mucho de ese perfil un tanto clásico por así llamarlo. No volvimos a hablar del tema y cuando estábamos apunto de llegar a su cabaña, que de hecho, Tom ya estaba sacando sus llaves del pantalón, oímos un murmuro, como si alguien estuviera cerca de nosotros. Entonces ambos retiramos la mano del otro. Al instante. Nos miramos algo sorprendidos y avergonzados y finalmente nos paramos en medio del camino. Las voces dejaron de sonar y ambos miramos al suelo, sin saber bien bien qué decir. ¡Nos habíamos negado claramente el uno al otro! ¡Y sin pensarlo siquiera! Simplemente, por pensar que nos podrían ver dados de la mano… Y aquello había despertado un instinto de repelo increíble. Aquello dio qué pensar y ambos llegamos a la misma conclusión. -Bueno, por lo que parece ninguno de los dos está demasiado entusiasmado en ir proclamando la buena nueva. - soltó Tom. -Ya, de hecho… Creo que aún no nos hemos besado en público, ¿cierto? -Cierto. -No es que no quiera que se sepa, es sólo que ya sabes toda la posible burla que pueda haber detrás. Paso de que me llamen maricón. – dije con la voz algo triste. -Sí… de que nos pongan etiquetas o algo por el estilo. – Tom dijo estas palabras bastante más nervioso que molesto por la situación, estaba claro que a él le había ido demasiado bien en el instituto y esto era algo nuevo y desde luego desagradable. Vaya, estábamos los dos de acuerdo en algo… ¡Increíble! Continuamos hacia delante, como si nada hubiera pasado, pero seguimos hablando de ello. -Entonces… Mejor lo dejamos en secreto una temporada, ¿no? – de nuevo fue mi rastas el que habló, haciendo hincapié en el tema de la clandestinidad. -Sí, estoy de acuerdo. -¿Se lo explicarás a la pelirroja…? - me cuestionó, sacando a la luz el tema de los mejores amigos. Ese era un tema aparte del resto del campamento. -Ash… - dije, cansado de que no le llamaran por su nombre - Pues, supongo que sí… Algún día de estos. Bueno, no estoy muy seguro. ¿Tú se lo explicarás a Mario y Andreas? -Supongo… ¡No lo sé! Tengo miedo de saber qué van a pensar. Y mira que son gays, eh… Pero es que tengo una reputación con ellos… -Pero son tus mejores amigos… No seas tonto. -A ver, ¿te digo lo mismo de Ashley? - me retó. -Bueno… Tienes razón… ¿Lo dejamos en secreto completamente, no? - pregunté, cansado de tanto rodeo. Estaba claro que ninguno quería ir paseándose como la pareja feliz que de momento no éramos, y mucho menos liberal. -Sí, será mejor que sí. - yo simplemente le sonreí ampliamente. Tom estaba delante de mí, con la guitarra entre sus piernas, las cuales estaban sentadas en forma de indio, y ambos estábamos encima de la cama. Yo le observaba embobado y él me sonreía cuando me miraba. Le había hecho prometer que me cantaría al menos una canción de las que hace con su grupo, y él finalmente había aceptado. Tenía delante suyo la letra de una canción llamada “Reden”, y era bastante gracioso verle parar y advertirme “Aquí, el tono de voz es mucho más alto, pero yo no llego a tanto…” y seguir como si no hubiera pasado nada. Me gustó muchísimo el concierto privado que me había hecho y me hizo mucha gracia oírle cantar. Sobre todo el estribillo de la canción, con esa voz tan grabe que tenía y lo fina que debería de ser en realidad la voz de Erika, la cantante del grupo. -Bill, prueba de cantarla tú. Va, la ensayamos un poco ahora y después la acabamos cantando entera. Es muy fácil, ya puedes ver tú mismo que se repite mucho. -¿Qué? - dije alarmado. -¡¿Estás flipando?! No no no… Que me saldrá muy mal. Y deshonraré la canción o haré algo ridículo, y joder, que ya sabes que me pongo muy nervioso con todo esto de cantar en publico y actuar y… Oh dios, Tom, piensa antes de hablar. Este rodó los ojos. -Qué va, no seas tonto hombre. -¿Y si componemos una nosotros dos? Yo pongo la letra y tú la música. - salté algo emocionado. La verdad es que sería precioso poder hacer una canción entre los dos. … ¡¡Marica Bill, eres un marica!! … Bah, y orgulloso. A la mierda con todo, hostia. -¿Quieres componer algo? ¿De verdad? - se extrañó éste, pero estaba algo animado y todo. - Si tu sacas letra, yo le saco música. Te lo prometo. De pronto, algo me asaltó a la cabeza. -Bueno… bueno ya que ayer no nos vimos decidí empezar una canción que está a medias, creo que hasta te eché de menos… -mierda, no se lo iba a contar, qué vergüenza. Tom sonrió triunfante y se tocó el piercing de la boca con la lengua. Oh… - el caso es que, la tengo a la mitad, y me he quedado en blanco con el estribillo. Si quieres me ayudas un poco y mientras le sacas la melodía al principio, yo pienso en el resto. -¡Sí! ¡Claro! - saltó este, alegre. - Pero… ¿hay que ir a buscar la letra a tu cabaña? -¿Eh? Ah, nono… me la he aprendido de memoria, llevo todo el día tarareándola y buscando algo con lo que acabar el puto estribillo. -me quejé. -Va, cántamela, y escríbela en un papel después para que yo tenga la letra delante. - dijo como si nada. Mierda, que tengo pánico escénico. -Tom… Yo… me pongo nervioso, y lo sabes, joder… - este levantó la vista de su guitarra, ya que la estaba poniendo con cuidado, a un lado suyo. -Oh vamos Bill, no deberías tener vergüenza, y menos cuando sólo hay una persona, ¡que soy yo! Respira hondo y simplemente canta. ¿Has visto como yo he tocado la guitarra sin estar nervioso? Pues haz lo mismo… Libérate de ese miedo. Le hice caso y respiré bien hondo, casi tanto que creo que un poco más y me pongo a toser. -Vale, ahí va… - cerré los ojos, y me imaginé solo en la habitación de mi casa, con la ventana abierta, con el sol apunto de ponerse, los colores anaranjados y con una brisa aireándome el pelo - In mir… wird es langsam kalt… wie lang könn wir beide hier noch sein.. Bleib hier, die shatten wölln mir höln, Doch wennwir gehn wir nur su Zweit… Du bist, alles was ich bin, und alles was durch meine Adern fliesst. Immer werden wir uns tragen Egal wohin wir fahrn egal wie trief… Ich will da nicht allein sein, lass uns gemeinsam… - y ahí me quedé. ¡Oh, todo el día buscando algo que rime y que quede bien, y no había manera! -Eh… Me encanta - dijo, después de haber restado embobado todo este tiempo. -Sí bueno… Pero me he encallado ahí. No se qué coño poner ahí en medio. -A ver, repite eso último… - dejó de mirarme y puso la cara de lado, poniendo una de sus orejas lo más próxima a mí, como si ello le diera inspiración o algo. Carraspeé la garganta y finalmente, canté. -Ich will da nicht allein sein, lass uns gemeinsam… - y ahí puse cara de dolor, ¡Era como esas personas, que entonan mal una frase, y parece que las vayan a seguir, y sin embargo se quedan ahí! Te quedas media hora expectante a que continúe, ¡y no lo hacen! Pues esto era lo mismo. -Lass uns gemeinsam… In die Nacht. - finalizó Tom, que miraba al infinito, con una pequeña sonrisa en el rostro - Joder, me siento gilipollas metiendo la noche en cada contexto, ¡pero es que esta vez, rimaba y todo! - se excusó. Yo me había quedado embobado, flipando con lo que acababa de decir, ¡había acabado con mi tormento en un instante! ¡Y así de fácil! -¡No, no! ¡Me encanta! -cité lo mismo que me había dicho él antes - Es perfecto… Es… Sencillamente perfecto. Y a partir de aquí, la tarde se fue tejiendo en notas musicales, y en solos de guitarra que ponían el bello de punta. Afinábamos partes de la letra o cambiábamos tonos de voz para que todo concordara mejor. -Tom… - le llamé. Este estaba ocupado apuntando un par de notas sobre el papel dónde teníamos escrita la letra y después me miró, algo sorprendido. - Que… Me encanta estar contigo, me encanta todo esto, y me… Me encantas tú. Mi novio apartó la guitarra de entre medio de ambos y me aproximó a él. Me besó de tal manera que no dejé de sentir esas mariposas recorrer mi estómago en ningún momento. Le rodeé tan fuerte que sentí todos sus músculos en mis brazos y en mi toso, y finalmente, tras separarnos, pegó su frente con la mía. -Tú sí que me encantas. Mario Serían las nueve de la noche, y Andy y yo deberíamos estar yendo ya hacia el comedor. Habíamos estado un rato largo en el lago, observando a un par de amigos y amigas que también se estaban bañando. Aparte de ellos, no había nadie más, y se respiraba tranquilidad por todas partes. Andy seguía en el agua mientras yo le observaba, en mi toalla, con las piernas encogidas y los brazos rodeándolas. Me deshacía en suspiros mientras le veía jugar él solo con el agua. Esta le llegaba por la cintura, ya que por esta zona, había un desnivel, como una especie de gran escalón, y claro, la mitad de niños ya empezaban a bucear, y los adultos, caminaban con dificultades. Estaba guapo de todas las maneras, y ahora estaba increíble con el cuerpo que le sobresalía del agua, lleno de gotas y con el pelo, chorreante. Se zambullía cada dos por tres, se iba de aquí para allí, y alguna vez salía del agua para tirarme agua con los dedos. Y parecía que quería repetir el momento. Lo vi mirarme un instante, y en cuanto notó que no le retiraba la mirada, sonrió de lado y se zambulló dentro del agua. Salió a la superficie justo en el momento del desnivel, y sacó todo el cuerpo. Andy llevaba un rato intentando meterme en el agua, pero yo ya había tenido suficiente, y ahora ya empezaba a hacer un poco de frío. Apenas quedaría medía hora de la luz tenue que alumbraba el sol, y yo ya me había bañado hacía rato. Así que, por mucho que insistiera en decirme que me metiera, yo le negaba en rotundo. Pero entonces… le vi, acercándose rápidamente, con los mofletes inflados y chorreando por todas partes. Enseguida me levanté, huyendo. -¡No, Andy! ¡Ni se te ocurra! - el muy c*****o llevaba la boca llena de agua ¡y pensaba tirármela encima a la mínima que pudiese! Me lanzó la mitad en cuanto mi vio un poco cerca, y con un poco de suerte, conseguí esquivarle. No sin antes, notar un poco en el brazo. Enseguida se me puso la piel de gallina. ¡Estaba muy fría! -¡Aaah! ¡Andy joder, no seas así! ¡Sabes que no quiero meterme en el agua! - le dije cuando ya no supe dónde esconderme. Andy estaba ya a medio metro y solo supe encogerme en mi mismo, casi como un ovillo en el suelo y cubrirme la cabeza con los brazos. Pero de nada me sirvió, ya que Andy me rodeó y me puso de pie. Me abrazó fuerte y me puso pecho contra espalda, sintiendo en mi nuca su respiración. Me había empapado totalmente, y sentía que me estaba congelando por momentos. Apreté fuerte la mandíbula aunque evidentemente no me sirvió de nada, el frío aún estaba ahí y no iba a poder cambiarlo. -Eres un c*****o integral. Pero algo me tenía aún en tensión. El agua que retenía aún en su boca y por el cual no podía replicar a mis insultos. De pronto me puse estático y con los ojos abiertísimos. Había colocado su boca bajo el lóbulo de mi oreja, justamente detrás y me pasó los labios húmedos. No se si lo que quería era excitarme, pero desde luego no lo consiguió. De hecho, sentí un escalofrío y la piel se me puso de gallina de nuevo, en un instante. Lentamente soltó el agua de su boca y esta descendió por mi cuello con cuidado, pasando por mis hombros y perdiéndose en diferentes direcciones. Una de ellas fue por el pecho, dónde Andy colocó sus manos y apretó, haciendo que el agua se deslizara entre sus dedos. Y eso… eso si que me puso mucho. Creo que notó perfectamente, como se me endurecían los pezones… Aunque no hizo ninguna mención. Finalmente, soltó todo el agua para finalmente darme un pequeño beso tras la oreja. -Vámonos al agua… La peor parte ya la has pasado… - me susurró. Y mientras, se movía en dirección a la orilla, a paso lento pero seguro, teniéndome en una nube. -Esto no es justo… - dije rindiéndome totalmente. Puse mis manos sobre las suyas y este me las estrechó. Las separó de mi pecho y me volvió a rodear la cintura, entrecruzando los brazos. - Pero sólo cinco minutos. Que ya es tarde, y hay que ir a cenar… -¿Qué mejor que un chapuzón antes de comer algo? - se rió este tras de mí. -Sí claro. - dije irónicamente. Al poco rato ya tenía el agua a un paso, que no tardé en dar. El agua me rozó los dedos y volví a sentir deseos de correr. ¡Mierda, ya me había acostumbrado a Andy, ahora él estaba caliente, y esto esta muy frío! -Tío, ¡está helada! -Qué va… Tú piensa que es psicológico y listo. - rió. Andy me soltó y se puso a mi lado, cogiéndome de la mano e incitándome a seguir avanzando poco a poco. Yo le hacía caso muy a mi pesar, y finalmente tuve el agua por los tobillos. Me acostumbré rápido. Pero de golpe, Andy pegó un tirón de mí y me cogió en brazos. Saltó hacía delante y ambos caímos en la zona de desnivel, que al no ser demasiado profunda, nos cubrió enteros, pero topamos de culo contra el suelo. Enseguida me espabilé y salí a la superficie, encontrándome que el agua ya me cubría por encima del ombligo. -¡¡AANDYY!! ¡TE JURO QUE TE MATO! - chillé histérico. Este me miraba más sonriente que nadie en este mundo y pronto se me abalanzó encima para besarme fuertemente. Sin lenguas. Simplemente haciendo una larga unión de nuestros labios. Me quedé estático, simplemente, no me lo esperaba. Vale, que era de gilipollas no pensar que pasaría algo así, pero simplemente, ¡no tan rápido! No me había dado tiempo a acostumbrarme, hostias. Me pasó las manos por la espalda y por la cintura enérgicamente, mientras que separaba y juntaba nuestras bocas a cada segundo. Finalmente me estrechó un poco el culo y luego me apartó todo el pelo que tenía en la cara. Apenas pude mirarle bien ya que tenía prácticamente los ojos tapados. -Qué escandaloso eres… - sonrió. Y entonces cortó todo el romanticismo. De tal manera que inflé los mofletes y le pegué débilmente, en la cara, sin querer hacerle demasiado daño. -¡Me has atacado a traición! -Oh vamos, a tu paso habríamos tardado mil años… Y lo sabes. - sentenció, haciendo que no pudiera siquiera replicar. Vale, tenía razón… Negué con la cabeza, sonriente y me alejé un poco de él. Poco a poco me fui encogiendo de piernas y metiéndome en el agua con una cara de dolor en el rostro bastante notoria. Finalmente, me puse de rodillas en la tierra del fondo y sólo sobresalía la mitad de mi cuello. Como mínimo, que el aire no me congelara del todo. Andy se unió a mí y acabó en mi nivel. A él le sobresalían los hombros. Le miré, sonriente de lado y acabé tiritando sin querer.
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