Capitulo 48

4488 Words
Mario Serían las nueve de la noche, y Andy y yo deberíamos estar yendo ya hacia el comedor. Habíamos estado un rato largo en el lago, observando a un par de amigos y amigas que también se estaban bañando. Aparte de ellos, no había nadie más, y se respiraba tranquilidad por todas partes. Andy seguía en el agua mientras yo le observaba, en mi toalla, con las piernas encogidas y los brazos rodeándolas. Me deshacía en suspiros mientras le veía jugar él solo con el agua. Esta le llegaba por la cintura, ya que por esta zona, había un desnivel, como una especie de gran escalón, y claro, la mitad de niños ya empezaban a bucear, y los adultos, caminaban con dificultades. Estaba guapo de todas las maneras, y ahora estaba increíble con el cuerpo que le sobresalía del agua, lleno de gotas y con el pelo, chorreante. Se zambullía cada dos por tres, se iba de aquí para allí, y alguna vez salía del agua para tirarme agua con los dedos. Y parecía que quería repetir el momento. Lo vi mirarme un instante, y en cuanto notó que no le retiraba la mirada, sonrió de lado y se zambulló dentro del agua. Salió a la superficie justo en el momento del desnivel, y sacó todo el cuerpo. Andy llevaba un rato intentando meterme en el agua, pero yo ya había tenido suficiente, y ahora ya empezaba a hacer un poco de frío. Apenas quedaría medía hora de la luz tenue que alumbraba el sol, y yo ya me había bañado hacía rato. Así que, por mucho que insistiera en decirme que me metiera, yo le negaba en rotundo. Pero entonces… le vi, acercándose rápidamente, con los mofletes inflados y chorreando por todas partes. Enseguida me levanté, huyendo. -¡No, Andy! ¡Ni se te ocurra! - el muy c*****o llevaba la boca llena de agua ¡y pensaba tirármela encima a la mínima que pudiese! Me lanzó la mitad en cuanto mi vio un poco cerca, y con un poco de suerte, conseguí esquivarle. No sin antes, notar un poco en el brazo. Enseguida se me puso la piel de gallina. ¡Estaba muy fría! -¡Aaah! ¡Andy joder, no seas así! ¡Sabes que no quiero meterme en el agua! - le dije cuando ya no supe dónde esconderme. Andy estaba ya a medio metro y solo supe encogerme en mi mismo, casi como un ovillo en el suelo y cubrirme la cabeza con los brazos. Pero de nada me sirvió, ya que Andy me rodeó y me puso de pie. Me abrazó fuerte y me puso pecho contra espalda, sintiendo en mi nuca su respiración. Me había empapado totalmente, y sentía que me estaba congelando por momentos. Apreté fuerte la mandíbula aunque evidentemente no me sirvió de nada, el frío aún estaba ahí y no iba a poder cambiarlo. -Eres un c*****o integral. Pero algo me tenía aún en tensión. El agua que retenía aún en su boca y por el cual no podía replicar a mis insultos. De pronto me puse estático y con los ojos abiertísimos. Había colocado su boca bajo el lóbulo de mi oreja, justamente detrás y me pasó los labios húmedos. No se si lo que quería era excitarme, pero desde luego no lo consiguió. De hecho, sentí un escalofrío y la piel se me puso de gallina de nuevo, en un instante. Lentamente soltó el agua de su boca y esta descendió por mi cuello con cuidado, pasando por mis hombros y perdiéndose en diferentes direcciones. Una de ellas fue por el pecho, dónde Andy colocó sus manos y apretó, haciendo que el agua se deslizara entre sus dedos. Y eso… eso si que me puso mucho. Creo que notó perfectamente, como se me endurecían los pezones… Aunque no hizo ninguna mención. Finalmente, soltó todo el agua para finalmente darme un pequeño beso tras la oreja. -Vámonos al agua… La peor parte ya la has pasado… - me susurró. Y mientras, se movía en dirección a la orilla, a paso lento pero seguro, teniéndome en una nube. -Esto no es justo… - dije rindiéndome totalmente. Puse mis manos sobre las suyas y este me las estrechó. Las separó de mi pecho y me volvió a rodear la cintura, entrecruzando los brazos. - Pero sólo cinco minutos. Que ya es tarde, y hay que ir a cenar… -¿Qué mejor que un chapuzón antes de comer algo? - se rió este tras de mí. -Sí claro. - dije irónicamente. Al poco rato ya tenía el agua a un paso, que no tardé en dar. El agua me rozó los dedos y volví a sentir deseos de correr. ¡Mierda, ya me había acostumbrado a Andy, ahora él estaba caliente, y esto esta muy frío! -Tío, ¡está helada! -Qué va… Tú piensa que es psicológico y listo. - rió. Andy me soltó y se puso a mi lado, cogiéndome de la mano e incitándome a seguir avanzando poco a poco. Yo le hacía caso muy a mi pesar, y finalmente tuve el agua por los tobillos. Me acostumbré rápido. Pero de golpe, Andy pegó un tirón de mí y me cogió en brazos. Saltó hacía delante y ambos caímos en la zona de desnivel, que al no ser demasiado profunda, nos cubrió enteros, pero topamos de culo contra el suelo. Enseguida me espabilé y salí a la superficie, encontrándome que el agua ya me cubría por encima del ombligo. -¡¡AANDYY!! ¡TE JURO QUE TE MATO! - chillé histérico. Este me miraba más sonriente que nadie en este mundo y pronto se me abalanzó encima para besarme fuertemente. Sin lenguas. Simplemente haciendo una larga unión de nuestros labios. Me quedé estático, simplemente, no me lo esperaba. Vale, que era de gilipollas no pensar que pasaría algo así, pero simplemente, ¡no tan rápido! No me había dado tiempo a acostumbrarme, hostias. Me pasó las manos por la espalda y por la cintura enérgicamente, mientras que separaba y juntaba nuestras bocas a cada segundo. Finalmente me estrechó un poco el culo y luego me apartó todo el pelo que tenía en la cara. Apenas pude mirarle bien ya que tenía prácticamente los ojos tapados. -Qué escandaloso eres… - sonrió. Y entonces cortó todo el romanticismo. De tal manera que inflé los mofletes y le pegué débilmente, en la cara, sin querer hacerle demasiado daño. -¡Me has atacado a traición! -Oh vamos, a tu paso habríamos tardado mil años… Y lo sabes. - sentenció, haciendo que no pudiera siquiera replicar. Vale, tenía razón… Negué con la cabeza, sonriente y me alejé un poco de él. Poco a poco me fui encogiendo de piernas y metiéndome en el agua con una cara de dolor en el rostro bastante notoria. Finalmente, me puse de rodillas en la tierra del fondo y sólo sobresalía la mitad de mi cuello. Como mínimo, que el aire no me congelara del todo. Andy se unió a mí y acabó en mi nivel. A él le sobresalían los hombros. Le miré, sonriente de lado y acabé tiritando sin querer. Me abracé a él y nos quedamos un instante así. Sin decir nada, porque hay veces en los que no hace falta decir absolutamente nada, ¿para qué? ¿Para secundar aquello que ya se sabe? Te quiero, diríamos los dos. Pero es algo que es tan jodidamente evidente… Me pregunto porque las personas que se corresponden, no son capaces de decirlo… ¡Bueno, realmente, con mirarse, es algo que ya se sabe! ¿Porqué huir si sabes que te van a corresponder? Esto es algo… Que me hizo recordar un caso un tanto cercano. -Andy… -¿Hum? Tanteé un segundo con el silencio, mientras que con mi dedo la dibujaba corazoncitos en el pecho. Estaba buscando las palabras correctas antes de hablar. -¿Tú también crees que hay algo entre ellos? - creo que no hacía falta ni decir de quiénes estábamos hablando. Nuestro mejor amigo rastafari, se había hecho muy colega del chico moreno de pelo largo. Bill perdía el culo por Tom, seguro. Y creo que Andy también opinaba igual. -… - primero compartió mi estilo, alargándose con un silencio - Pues la verdad es que sí… - contestó finalmente. - Sobretodo se le nota a Bill. Que aunque no hubiera nada entre ellos dos, se le ve a dos horas, que se está enamorando de Tom. -Cierto. Desde el primer día que a ese chico se le ve mucho que le gusta. - recordaba perfectamente el día de la foto, en donde más o menos nos compinchamos para que se hicieran aquella foto, o dónde le enseñé aquella en la que Tom salía sin camiseta. Qué cara puso, madre mía. - Lo que no entiendo, es por qué nos ocultó que es gay. Oh vamos, está muy pillado de Tom. Andy asintió, secundando mis palabras, y finalmente dijo algo. -Lo mismo, se está dando cuenta ahora, Mario. Quién sabe, lo mismo hasta que no se ha encontrado con el chico adecuado, no ha sabido darse cuenta. Aunque bueno… -Adivino lo que vas a decir; tiene unas pintas de gay que no se le aguantan, ¿cierto? - le leí el pensamiento. A primera respuesta, éste se rió e hizo que el agua se moviera, creando diminutas hondas a nuestro alrededor. -Exacto. - un nuevo silencio se cernió en el ambiente. - ¿Y tú qué piensas sobre Tom? - aventuró a preguntar. Bufé fuertemente ante la pregunta. Realmente no lo tenía muy claro. -Si te soy sincero… No lo sé. Pero realmente, me gustaría pensar que sí. Que sí hay algo entre ellos. Tom necesita una lección en esta vida, y enamorarse sería un gran paso. Lleva demasiado tiempo como rey de las nenas, y verse vulnerable ante un tío sería realmente un golpe bajo, que le daría un par de lecciones. Quizás si se siente como una de esas nenas, aprenda a tratarlas un poco mejor. -Pero yo ya no hablo de que estén juntos, si no de que si a Tom le gusta. -Ah… Bueno. Sí, creo que sí. Se comporta muy raro, siempre lo mira a todas horas, sobretodo en el comedor, o cuando estamos por ahí, siempre lo está buscando por todas las esquinas. Él se cree que no sabemos que a quién busca es a Bill, pero está claro que sí. A más, jamás había hecho tantas migas con un chico después de nosotros. ¡Y cuando se encuentran, parece que se embobe con él! -Jaja, ¡ya ves! ¡Se queda como tonto! - ambos recordamos esa cara de lelo que pone cuando lo ve aparecer por el comedor, un poco más tarde que el resto del campamento. Y como sonríe cuando Bill pasa con la bandeja, recogiendo su comida. -Entonces… Si uno está enamorado del otro… ¡Seguro que algún roce han tenido! Por que vamos, Bill está pillado hasta los huesos, y el otro está en proceso… - salté emocionado. Dando un pequeño brinco en el agua, que mojó a Andy. Este se quejó con una mueca de dolor. Le miré con cara de “te lo debía”. Pero parece que no hizo mucho caso. -Buah, Tom liado con un tío… Da morbo, ¿eh? - confesó. -Ya ves… - y yo no me quedé corto - a más, ¡con ese bombón! ¿Has visto a Bill? ¡Madre del amor hermoso, qué bueno está, joder! -Mario, no me hables en español que no me entero, coño. Hasta septiembre no empiezo las clases de nuevo y ahora en vacaciones, estoy desconectado totalmente. - Le saqué la lengua aún sonriente, me encantaba que Andy gastara algo de su tiempo intentando aprender castellano. ¡Es tan mono! ¡Y sólo por mí! -Ais… Te quiero. -Yo también mi amogr… - pobrecillo, la fonética no es lo suyo. En fin, enseguida cambié la expresión de la cara. -Bueno, no nos desviemos del tema, tío. Entonces, ¡hay que hacer lo que sea para juntarlos, Andy! No podemos dejar que se queden así como así. -Cierto. -Aunque… bueno. Lo mismo ya están juntos… Quién sabe. -¿Juntos? No creo, nos lo habría dicho, ¿no? - soltó, algo confuso - somos sus mejores amigos… - entonces su voz se entristeció, como si el hecho de que nos lo estuvieran ocultando, fuese algo que quebrantara nuestra amistad. -No sé yo eh, cari… Lo mismo es demasiado orgulloso para admitirlo, sobre todo a nosotros, que somos quienes más le conocemos, y jamás habríamos imaginado algo por el estilo… O lo mismo, no lo tiene ni siquiera, muy claro y prefiere esperarse, o… O quizás le da vergüenza. - barajé muchas posibilidades. -¿Vergüenza? ¿De nosotros? ¡pero si somos nosotros los maricones! - sentenció de golpe. -Tsk, qué basto eres hijo - le regañé. Se rió. - Bueno, pero… ¿Recuerdas lo que nos costó decírselo nosotros a él? Teníamos mucho miedo de que nos juzgara y nos diera de lado, ¿cierto? - le recordé. Andy puso mala cara, como si aquel recuerdo le doliera. -Cierto pero… Es porque Tom, en aquel entonces, era demasiado machista y teníamos miedo de que realmente, fuera homofóbico o algo… Pero es que, joder, en este caso, como acabo de decir, ¡nosotros mismo somos gays! -Pero igualmente, salir del armario, es algo chungo. Confesar que te gusta un chico, ya no solo a ti mismo, sino al resto de personas, por muy mejores amigos que sean, es algo difícil… -Bueno, supongo que tienes razón…. - admitió finalmente. Le miré sonriente y le abracé fuerte de nuevo. -Bueno, entonces mejor no intervenir. Podríamos liarla más, y hacer que Tom se enfade con nosotros… Necesitará tiempo, seguro, y claro que, estaremos ahí para cuando necesite explicarlo. Pero hasta entonces, nos encargaremos sólo de observar el asunto. Andy no contestó. De hecho, creo que tenía algo en la garganta que deseaba salir, pero no era capaz. Finalmente, lo soltó. -Bueno, a Tom no le decimos, nada. Pero tú, que te estas empezando a llevar muy bien con Bill, ¡le sonsacas si hay algo! A él no le debemos ninguna larga amistad para respetar ese “tiempo que necesite” para aclarar su identidad s****l. Así que, con la excusa de que estamos preocupados por Tom, se lo sonsacas. Me quedé con la boca abierta, observándole. -¡Pero Andy! ¡Eso es cargarse el plan de antes! ¿Dónde esta el hecho de no intervenir y observar las circunstancias? - me miró en silencio. Y yo… Débil como yo solo, sonreí de lado. - Esta bien, saldrá mi lado maruja y cotilla en todo este asunto. -Hoy mismo. -¿Hoy mismo? -Sí, con la excusa de que queremos dormir otra vez en la cama de Tom, solos - creo que me subió la sangre a las mejillas y me ruboricé como nunca - yo hablo con él a solas, para que no sea demasiado evidente, y tú hablas con Bill. -¿Hoy aremos cosas feas…? - me desvié totalmente del tema, pero es que en cuanto escuché “en la cama de Tom, solos”, el resto de cosas ya no tenían sentido ni contexto. Bajé la mano y le apreté la entrepierna Este pegó un bote y después, retirando con cuidado esa mano, sonrió de lado. -Va nene, ahora no, que estamos maquinando un plan maestro… - se le habían subido los colores a la cara y era difícil tomarle enserio. Pero después de un par de segundos, me alejé de él. -Esta bien, genial. Hagámoslo. Tú te llevas a Tom hacia un lado para preguntarle privadamente sobre lo de dormir en su cama otra vez, y yo de paso le pregunto a Bill, si tienen algo… Este sonrió con malicia y después sacó la lengua, divertido. Realmente no deberíamos estar haciendo esto, porque es violar la intimidad de la gente pero… ¡Qué le den al mundo! Los gays somos marujas de nacimiento, ¿no? Pues a acarrear responsabilidades. No podemos deshonrar a los nuestros. -Bueno, vamos saliendo ya, que deben ser pasadas y media… Tendríamos que estar llegando al comedor. - me dijo mi rubio, saliendo del agua, prácticamente negra ya. El sol ya apenas dejaba entrever algo de naranja entre las montañas. Estábamos cerca del comedor, de hecho, a lo lejos ya veíamos los tres edificios importantes, junto con el comedor, estaban la sala de oficinas, y después el edificio de los profesores, y todos los servicios, como las cocineras, etc.… Creo que él único que tenía cabaña era el pringado de Tom. Avanzamos con lentitud, ambos estábamos cansados y yo tenía algo de sueño. Íbamos agarrados de la cintura y yo cada vez me apoyaba más en él. Cada uno llevaba su bolsa en la mano, con la toalla, y todo lo necesario, y yo empezaba a sentir que la mía se caía. Mierda tio, me estoy sobando. -Mario, imagínate… - empezó Andy. - Que Tom… Es gay. - sentí como si algo me golpeara de golpe. No me esperaba para nada que dijera eso. O sea, me había quedado en shock. Claro, detrás de todo este asunto, se llega a la conclusión, de que Tom es gay. En otras palabras, que le puede gustar cualquier otro chico de su alrededor, incluso alguno de nosotros… Creo que me iba a explotar la cabeza. Sentí como si de pronto me hubieran tirado un cubo de agua fría, y me hubieran levantado. -Hostia, pues ahora que lo dices… - me había incorporado y ahora simplemente avanzábamos, lentamente, mirándonos con cara de pasmados. Andy se empezó a reír. -Dios, te imaginas a Tom diciendo “Tíos, mirad que bueno está ese” - me empecé a reír con él escandalosamente. ¡Sería demasiado imposible verle decir eso! Sonaría demasiado raro. -Hombre, la verdad es que no se si es gay… lo mismo, lo único que le pasa es que se ha enamorado de Bill, o bueno, simplemente le gusta, no sé. Pero quizás, ahora se lo pone delante sin ropa, y le da un gatillazo o algo por el estilo… Aun que, no estoy muy seguro. Lo mismo es bisexual de golpe… -¿Crees que solo se ha enamorado de Bill como persona? - intuyó Andy. -Sí, ¿porqué no? Tom está tan acostumbrado a las tías y a sus curvas que dudo mucho que se fijara en Bill por el físico. Quizás por lo guapo que puede ser, pero solo porque parece una muñequita de porcelana. Pero no por otra cosa… A Tom, le gusta Bill por como es, no por… Bueno, por el físico, el exterior… lo que sea. -A lo mejor… -Yo soy un claro ejemplo, tío. - Andy alzó la ceja - Yo tengo clarísimo que me ponen las pollas. Pero sin embargo me enamoré mucho de Victoria. ¿Te acuerdas? - Andy frunció el entrecejo esta vez. Se quedó pensando y finalmente puso cara de sorpresa. -¡Ah sí! Aquella chica de tu casa de Lima. Que la conociste el verano que te fuiste de vacaciones un mes entero. Sí, el verano antes de empezar a salir tu y yo. Sonreí ampliamente, ¡madre mía, qué bien se acuerda de todo! -Exacto. Estuve muy pillado de ella. Y tiene tetas y coño, ¿sabes? O sea, nada que ver contigo, ni con las pollas. Pero no sé… Y justo Andy abrió la puerta del comedor. Madre mía, entre una cosa y la otra ya habíamos llegado y yo sin darme cuenta. El tema quedó por zanjado y enseguida buscamos a nuestro amigo con la mirada. Y no hablábamos de Tom. No, si queríamos que el plan funcionara, teníamos que sentarnos a solas con Bill, y que entonces, Tom, al ver que no estábamos con él en la mesa de profesores, se acercara a nosotros y se quedase en nuestra mesa. Lo importante sobre todo, era que la pelirroja no estuviera con Bill. Por que nosotros no sabíamos si se lo había explicado a ella o no, pero para no cometer errores, preferíamos que solo estuviera Bill. Y sí, gracias al cielo, encontramos a Bill, aún solo en la barra, cogiendo la bandeja para que le pusieran la comida. Corrimos y nos pusimos a su altura. De pié, avanzando con lentitud, mientras nos íbamos poniendo los platos, las servilletas, los cubiertos, los vasos… Etc. -¡Bill! - grité a su lado. Éste pegó un bote y me miró sorprendido. No se lo esperaba, claro. Pero en cuanto puso su mirada en mí, sonrió ampliamente. -¡Mario! ¿Qué tal estás? - dijo, alegre como él solo. Pero se le cambió la cara en cuanto se cercioró lo que la señora de la comida le había echado en el primer plato. Era algo… ¿verde? ¿Era eso de color verde exactamente? - Arg… - dijo bajito, mientras seguía arrastrando la bandeja por las barras de metal y se ponía enfrente de otra cocinera. -Bien bien, aquí. ¿Te importa que nos sentemos contigo? - primera fase del plan. -¿Eh? - el pobre se había quedado mirando aún la cosa de color indefinido mientras que en el otro plato, le iban poniendo carne con patatas. Esto le alegró bastante. - ¡No, claro que no! ¡Veníos! Me ha llamado Ash, que estaba enferma, así que comería solo… - ¿Ash? -¿La pelirroja? -Ahá. - contestó. ¡Vaya, perfecto! Más redondo no podía salir el plan. Esto se iba poniendo interesante. - pero… ¿Y Tom? ¿Lo vais ha dejar solo a él? - dijo algo confuso. Oh, qué mono. Se preocupa por su nene. -No, claro que no. Es psicología. Ya verás, en cuanto vea que estamos contigo, se vendrá. Seguro. Ya verás, ahora, mientras pases por delante de la mesa de profesores, salúdale como quien no quiere la cosa, que nosotros haremos lo mismo. En medio minuto se sentará a nuestro lado. -Mmm… Tom. Me gustaría decirte algo. Segunda parte del plan. Andy empezaba a decir que tenían que ausentarse un momento, e iba poco a poco, como es debido. Evidentemente, Tom, en cuanto notó que no nos sentábamos con él, se cogió su bandeja de comida y se puso a nuestro lado, sentándose con una sonrisa radiante en la boca. ¿Quizás porque veía que tenía una excusa para comer con su supuesto amado sin que se viera evidente que quería estar con él? Vimos como primero miraba a Bill, feliz como él solo, y cómo este, se sonrojaba levemente. Después, se puso serio, negó, con la cabeza medio disimuladamente y miró a Tom, le saludó con un levantamiento de cejas a lo: “What‘s up, man?”, y después volvió a su plato. ¿Y este comportamiento? Parece que Bill se quiera hacer el interesante… Tom simplemente, sonrió de lado. Estuvimos comiendo y hablando de todo un poco y finalmente, después de hacer mil señas a Andy, con el tenedor, con la cuchara y dándole patadas por debajo de la mesa, se decidió a hablar. ¡Estaba claro, que si él no se llevaba a Tom, yo no podía hablar con Bill! -Claro tío, dispara - contestó este, mientras se quitaba algo de Kétchup que tenía en la boca. -No bueno… Es que… - le di otra patada por debajo de la mesa - ¡Hm! Bueno, es que tendría que ser en privado… Ya sabes. Tom lo miró desconfiado, con una ceja alzada y haciéndole un escáner. -¿Qué más te da? ¿En privado? ¿Qué no sabe tu novio? - ay madre, que ya la está liando. -No bueno… Es que me da vergüenza. -¿Vergüenza? Oh, vamos tío… No me hagas que me levante. - ¡Pero qué vago, joder! -Que tires ya, joder - soltó de pronto Andy, casi con la vena del cuello marcada. Tom se sobresaltó y finalmente obedeció. En cuanto ambos se levantaron, Andy me guiñó un ojo y lo se llevó hasta la puerta del comedor. Bill me miró interrogante. -¿Tú sabes algo de todo esto? - me preguntó, confuso. Los miraba a tientas, y alternaba su mirada dirigiéndose a mí. ¿Qué le contesto? ¿Qué sí? ¿Qué no? -Ni idea… - mentí a lo descarado. Bill se encogió de hombros y siguió comiendo. Me estaba preguntando cómo sacarle el tema. En cierto modo, es bastante difícil, no hay confianza como para preguntárselo muy directamente, pero tampoco era plan de empezar con otro tema intentando direccionarlo hasta este otro… Podría pasarme media hora, y Andy no creo que tardara mucho en pedirle a Tom la cabaña como picadero. Va, Mario, o te lanzas o pierdes una oportunidad de oro. -Bill… - tanteé. -¿Hum? - me dijo este, con comida en la boca. -¿Te puedo hacer una pregunta? - dije sutilmente. -Clagro… go que quiegas… -Mira el listo, hablando con la boca llena. Bueno Mario, a la de ya. O se lo dices, o se lo dices. -Bueno, es que… Inevitablemente, me he fijado un poco en vosotros… Y bueno… -¿Nosotgros? - finalmente acabó de tragar - ¡Ah! Lo siento. ¿Qué nosotros?- creo que se estaba empezando a poner un poco serio. -Sí, ya sabes. Tú y Tom. -Ahá… ¿Y? - sisi, se estaba poniendo tenso por momentos. -Bueno, es que… Oye, ¿a ti te gusta Tom, verdad? - Bill se escandalizó enseguida. Se puso la mano en el pecho y abrió la boca, como si estuviera indignado. Un gesto bastante gay por cierto. -¿Yo? ¡Qué va, ya te dije que no soy gay…! - y otra vez con la teoría esa… Ahí decidí intervenir. -A ver, no te estoy preguntando que si te van los chicos, Bill. Sólo te pregunto si te gusta Tom. A ver, que aquí donde me ves, maricón perdido, estuve enamorado de una chica eh… No porque sea un pasivo de cuidado quiera decir que no me pueda enamorar de una chica. Y lo mismo por ti. - creo que me puse demasiado serio. Y Bill se me quedó mirando embobado. De pronto, una sonrisilla se le asomó por la comisura de los labios. Sus ojos brillaban. -¿Enserio te gustó una chica…? -Me enamoré de ella. Y te prometo que tengo un gran amor por los nabos, chaval. - este se rió levemente por mi comentario, para finalmente, callarse como una tumba. Se puso serio. -¿¡Otra vez, tio?! ¿¡Me vas a estar desalojando cada dos días o qué?! -Shh… baja la voz Tom, no hace falta que chilles.
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