Yo repasaba con mis uñas sutilmente toda su espalda. Yo ya empezaba a reaccionar y dios, de qué manera. ¡Me estaba poniendo muy cachondo, joder! Me hacía cosquillas sin querer mientras me acariciaba y eso hacía que mi cuerpo se pegara al suyo por el espasmo. Madre mía, a veces me impulsaba tanto hacia arriba que Tom se elevaba conmigo. Dios, esos movimientos me estaban matando por dentro. ¡Qué calor! ¡Qué calentón, joder!
-Bill… ¿Vamos a follar, vale? - casi afirmó. No tardó nada en empezar a desabrocharse el pantalón.
A mí se me paró el corazón ahí mismo. ¿Que, qué? Empecé a sentir mucho pánico.
-No no no no - me levanté de debajo suyo y le abroché el pantalón yo solo, sin pensar que detrás de la tela habían cosas que no debería tocar. Al menos, no aún… Tom me miró raro y con cara de ído. Pero de pronto, negó con la cabeza, como si el hecho de que le estuviera rechazando solo fuera un pequeño delirio y no le hacía mucho caso. Me apoyó un poco contra la pared de la cabecera de la cama, volviéndose a desabrochar los pantalones esta vez, con mis propias manos, que eran movidas por las suyas, besándome con ansias. - ¡Qué no! ¡Que no, que no…! - me escurrí como pude y salí de la cama, alarmado y con el calentón por los suelos.
-¿¡Cómo que no!? - creo que Tom estaba más alterado que yo.
Me puse a respirar fuertemente mientras me tranquilizaba. Me di un par de vueltas por la habitación. Madre mía, esa frase me había taladrado la mente y ahora no me dejaba pensar con claridad. Le miré directamente, sin poder contestarle nada, con mis ojos reflejando algo de miedo y los suyos algo enfadados. Oh, genial, lo que me faltaba… Ahora se ha cabreado.
-…
-¿Qué pasa ahora? - dijo algo cansino. Se sentó en forma de indio en mi cama, y cruzó los brazos, con cara de expectación, pidiéndome una explicación, inmediata, a la de YA.
Respiré hondo un par de veces.
-A ver… Yo lo siento, pero esto de meter cosas en agujeros que no deberían ser profanados… ¡Me da mal royo! Tío, que joder… Vale que dé placer, pero en serio… Yo no estoy preparado para algo así. Yo acepté un par de cosas en cuanto empezamos a salir, como que ambos nos empalmemos, ninguno tenga tetas, y estas cosas… ¡Y tú estarías pensando lo mismo, y lo sabes! Pero no acepté nada de encular a nadie, o como mínimo, yo aun no lo tenía tan cercano…
El de las rastas me miraba como si fuera tonto, como si me hubieran pegado en la cabeza o algo, y no razonara con normalidad.
-Sí, ya… ¿Y qué? - esperé a que acabara la frase o que le agregara algo, pero este lo no hizo. Me exasperé.
-A ver, ¿qué de qué, tío? - escupí.
-Pues que coño, a joderse y a aguantarse. A mí no me hace tampoco especial gracia, pero es lo que toca. Y yo quiero follar.
-¡Que no, que no! Que yo paso…
-¿Pero cómo que pasas? ¿Hasta cuando? A ver tío, que al campamento le queda una semana y dos días…
-¿Y qué? ¿No piensas verme después o como va la cosa? - Ui… esto estaba pasando de castaño oscuro.
-¡Sí, claro que sí! Pero ¡¿vamos a estar toda la puta semana sin hacer una mierda?!
-¡No lo sé, ¿vale?! ¡Dame un respiro!
-A ver Bill… Puede que tú solo hayas follado con tres tías en tu vida, ¡pero yo me he hecho esa cifra en un solo día! ¡Necesito follar! - Abrí los ojos como platos y lo miré algo flipando.
-Lo que tú tienes es un problema, chaval… - ¡Con tres en un solo día! ¿Pero de que iba este tío? Vale que sea un campeón en este tema, pero eso es exagerado.
-Sí, tengo un empalme de caballo y parece que no vas a hacer nada al respecto… Ese es mi puto problema.- me contestó, muy borde. ¿Quería bordarías? Las iba a tener.
-Pues hazte una puta paja, que no es tan difícil. - me dirigí al armario y busqué mi pijama. Yo ya me había enfriado de golpe, y ahora solo quería dormir, a dos metros del salido este.
-Házmela tú, no te jode. - y se empezó a bajar los pantalones enseguida.
-¡Eh eh eh… guárdatela dónde esta! - salté alterado. Nada más me faltaba que me sacara la polla. Me miró con algo de asco y se levantó. Se me puso de espaldas a dónde estaba yo. Me quedé un momento en silencio y luego sentí cómo rebuscaba algo entre un bolso que estaba tirado por el suelo. ¿Qué diablos hace? Que es mi bolso.
Estuve apunto de saltar a decirle algo pero de pronto sacó de él lo que se supone había estado buscando todo este rato; los cigarros.
Sacó uno como si se tratara de su propio paquete de tabaco y luego no le costó mucho encontrar el mechero. Tiró el paquete dentro del bolso como si fuera un trapo viejo y se dispuso a salir de la habitación. Lo miré con recelo y fui a coger otro cigarro. Como era mi cabaña no me importó ponerme a fumar ahí.
Tom tardó más de un cuarto de hora en volver dentro y a mí aún se me pasaba el mal estar. Joder, se supone que tiene que respetar ese tipo de decisiones, no enfadarse por ello… ¡Es como si fuera mi primera vez de nuevo! Estoy nervioso, es algo raro.
-Tsk… - le escuché de fondo al mismo tiempo que abrió la puerta. Supongo que se esperaba verme dormido, y eso le decepcionó. Se quitó los pantalones con rudeza y los tiró por ahí. Lamento admitir que no pude evitar fijarme en el paquete en cuanto éste quedó medianamente visible. Se volteó y volvió por el camino en que se había ido. Se puso frente a la cama y agregó algo más - Ponte en la otra punta, que yo me pondré en esta.
Cerré los ojos y respiré hondo.
Mierda, se había enfadado mucho.
Bill
Me desvelé como mil veces casi sin motivos. Era realmente desesperante abrir los ojos una y otra vez y ya me estaba poniendo de los nervios. Prácticamente sin quererlo, Tom y yo nos íbamos juntando poco a poco a lo largo de la noche. Tanto él como yo nos acurrucábamos hacia el centro de la cama hasta que nuestras espaldas se tocaron finalmente. No lo habíamos querido evitar, y ahora dormíamos espalda con espalda, totalmente pegados.
Mi rubio se removió en la cama y acabó poniéndose de cara a mí, igual de pegados, ahora pecho con espalda. No sabría decir si estaba dormido o no, pero me daba igual. Todo me dio igual después de que Tom me rodeara con los brazos y me besar en el pelo, lento y delicada mente. ¿Seguro que no estaba despierto? Lo cierto es que respiraba fuerte, como si estuviera roncando casi, pero… Lo que me dijo a continuación, me dejo de piedra.
-Bill … - y de nuevo, una larga y sonora respiración.
Me sorprendí tanto de que hablara que tuve que cerciorarme por mí mismo. Con cuidado de no “despertarle”, o mejor dicho, no perturbarle demasiado, me puse esta vez de cara a cara a él, y… Efectivamente, estaba en el quinto cielo.
Tenía la boca semiabierta, e imaginé que la almohada habría quedado llena de saliva por el otro lado, y que ha esta le quedaba poco para terminar igual. Respiraba fuerte y simplemente ronroneaba cuando se movía, como si se tratara de un gato meloso cuando lo están acariciando, o algo por el estilo.
¿Estaría hablando en sueños?
Tsk… Qué más daba. Me abrazaba como si no hubiera pasado nada esta noche, como si no nos hubiéramos enfadado jamás y nunca hubiese habido un malentendido.
Yo me dejaba abrazar muy a mi pesar, ya que su contacto podía conmigo, pero realmente yo estaba muy molesto. Tom, anoche, sólo pensaba en follar y follar, y yo… Joder, lo siento, pero no estoy preparado para meter mi polla en agujeros que no conozco.
Hostia puta, la v****a de una mujer está preparada para cosas de estas, pero el recto de un hombre… Pues no. Y yo no entiendo como iba tan decidido anoche, a mí me daría grima ser el pasivo. Lo siento mucho, pero vamos… Si ya me cuesta concienciarme, con tener que penetrarle por el culo, imagínate si fuese yo el propietario de ese culo.
¡Me da algo…!
Aunque claro, mil veces mejor ser el activo. Te deben de hacen trizas el ano la primera vez si eres pasivo, y desde luego, no hay cosa peor que el dolor.
Ya sé que parezco una chica, pero doy gracias a dios por no serlo. He estado con algunas chicas vírgenes, y los gritos de la primera vez, hacían que me dolieran hasta a mí.
Pero bueno, allá Tom. Si él se ve con fuerzas y con ganas como para casi obligarme a hacerlo, de verdad que le admiro…
En fin, creo que lo que más me impactó de ayer, fue que todo fuera así de frío… ¿No se supone que la primera vez que lo haces con la persona que quieres, es con romanticismo? ¿Con delicadeza, con sutileza y… con inseguridades? ¡Tom iba a saco, a por el pastel! Y yo… Yo me cagué. Estaba claro. Y desde luego no estaba cómodo ni precisamente tampoco en un ambiente romántico.
Había lujuria y entrega, eso sí, pero no había… No se cómo explicarlo, no tiene palabras, es algo… Indescriptible. Como esa atmósfera rosa que le ponen a las películas románticas en las partes que más tarde censurarían, o la música de fondo que ponen en éstas mismas cuando los enamorados cruzan miradas y acaban besándose en un precioso y enorme parque, con un lago y con patos, en el atardecer.
Y sin embargo, todo fue tan a lo… No sé, pim pam vamos al lío. ¡Cuando sin mi aprobación no hay sexo ni mierdas!
-Bill… Te deseo tanto… - esas palabras me sobresaltaron. Tanto que hasta me medio separé de su cuerpo, en una especie de espasmo. Tom, también se sobresaltó un poco pero no se llegó a despertar, si no que puso el entrecejo fruncido y arrugó la nariz un instante.
Oh, vamos, no me jodas, éste está más despierto que yo mismo, pero lo que pasa es que se está haciendo el dormido.
No me jodas, está intentando coaccionarme haciendo ver que está hablando en sueños o algo así, ¿no? Tsk, ¡Puto Tom! En serio, este hombre sólo piensa con la polla… ¡Es que hasta incluso “dormido” piensa en echar un polvo!
Pero joder, la verdad es que este es un tema que tendría que haberme planteado hace tiempo. A ver, ¿Qué hacen los novios? Pues follar Bill, follar. ¡Tú mismo te trajiste los paquetes de condones para follar con Dawn, porque es lo que hacen los novios!
Y… De hecho, aunque la fisonomía de la persona con la que he de mantener relaciones sea diferente a la de una chica… He de decir, que… ¡Me da igual! De hecho, hasta me pone. Lo juro, el otro día, pasando por delante de un grupo de chicos que había en el lago, se me subió el estómago a la garganta. ¡No os imagináis el pedazo de moreno que vi!
Estaba cachas, sin pasarse, pero musculitos, morenazo de piel que no parecía ni alemán, con el cabello castaño claro, y con un mentón… En fin, que estaba muy bueno. Y tenía cada tattoo… Creo que es del grupo de gente que ha venido a los idiomas…
Bueno, qué más da… Se me puso una cara de embobado que asta Ashley notó. Me preguntó un par de veces que me pasaba, pero no le dije nada. ¡Me empalmé!
En fin… Volvamos a por Tom. En frente mío, abrazándome fuertemente, como si me fuera a soltar y él tratase de impedirlo, susurrándome cosas como que se muere por echar un polvo…
¡Que poco romántico!
Se juntó un poco, y se puso a un nivel más bajo, dejando su cabeza a la altura de mi clavícula. Se apoyó ahí, y volvió a seguir durmiendo. Su respiración me hacía cosquillas en el cuello y me estaban entrando unas ganas locas de besarle, y sinceramente, no me pareció una idea tan mala.
A ver, analicemos la situación, él, se está moviendo como si le estuvieran zarandeando y ni se inmuta, ¿se “despertaría” se me vuelvo a poner a su nivel y le beso? Nah…
Me recoloqué frente a sus labios, y después de mirar el gesto de reproche que se creó entre sus cejas cuando notó un movimiento que no era suyo, le besé.
Una simple y prolongada unión de labios, de la cual sentí que no querría escapar nunca. Me encantaba estar así con él. Sentir que nos uníamos a través de un beso, era algo tan… Íntimo y pasional… Y… Y…
Es tan de maricón. Joder.
-Hummm... - sentí enfrente mío. Oh, vamos, no me jodas que se ha levantado. Le miré a los ojos, y nos separé medio centímetro si cabe. Le vi tantear con los parpados la posibilidad de abrir sus ojos, y finalmente se decidieron y me miraron fijamente, primero con la mirada perdida ya que no estaba aún acostumbrado, y después con extrañeza. -¿Bill…? - preguntó.
Me sentí extraño en cuanto sus ojos se posaron en mí, supongo que fue por la cara de susto que puso en un primer momento, y la separación instantánea que hizo de nuestros cuerpos, una vez se cercioró de lo próximos que estábamos. ¿Por qué... Se ha asustado? ¿No se supone que estaba despierto? ¡Lo mismo, es mejor actor que yo mismo!
-Hola Tom...
-¿Quequé? - este aún se estaba situando en el mundo real, con la voz increíblemente ronca. Parecía que le pesaran todos sus actos, y es que se rascaba los ojos muy lentamente. Después de bostezar, me miró fijamente - Hola Bill... - le note suspirar fuertemente.
Supongo que le pasaría igual que a mí a hora, me estaría mirando a los ojos, mientras que por la mente sólo le pasaban las palabras que ayer por la noche me dedicó... ¿Se sentiría culpable? A modo de respuesta noté sus dedos, acariciarme la mejilla.
-Humm…
-Sabía que me despertaría contigo en brazos, supe desde el primer momento en que nos enfadamos y nos pusimos cada uno a una parte de la cama, que en cuanto abriera mis ojos, estarías aquí... Y parece que no me he equivocado… - me besó en la mejilla con suma delicadeza y después apartó los brazos de mi alrededor.
Enseguida noté, cómo el frío me ponía la carne de gallina. Dejó de rodearme pero igualmente su cuerpo estaba pegado al mío, intentando no romper el contacto.
Esperé paciente a que me dijera algo, lo que fuera, una mínima mención... Pero sólo se dedicaba a observarme con detenimiento, a veces entrecerrando los ojos, aún medio dormido. Apuesto a que sabe que espero algo... ¡Pero quieres decir alguna cosa, c*****o! Arg.. ¡Tendré que hacerlo todo yo!
-¿Piensas disculparte? - solté, seco. A ver, que piense lo que quiera, pero la culpa es suya. Tom suspiró de nuevo, ruidosamente.
-Sabes que no soy muy dado a las disculpas, Bill... Soy demasiado orgulloso para admitir que la cagué… - Al acabar esa frase me guiñó un ojo, con lentitud y cansancio, pero lo hizo, cómplice y consciente de que me acababa de pedir perdón. A su manera, pero... Oh dios, lo habría perdonado igual, total, soy un asqueroso enamorado adolescente. ¿Qué espero de mi mismo?
Le sonreí ampliamente, y vi como poco a poco iba cerrando los ojos, muerto de sueño. No era para menos, eran las tantas de la madrugada, seguro, y aún quedarían un par de horas para dormir, pero, antes de que se volviera a meter en un sueño profundo, le besé en los labios, y este simplemente esbozó una ligera sonrisa, para acabar de nuevo dormido y entre los brazos de Morfeo.
-Ais… - suspiré levemente, sin hacer demasiado ruido Me quedé boca arriba, mirando al techo, de madera inmaculadamente tallada. ¿Qué pasaría ahora? ¿Me perdonaría todas las veces que me negara a acostarme con él? ¿Se cansaría de que me negara siempre? O como mínimo hasta que se acabe el campamento... Apenas queda una semana y medía si llega, y... Y no sé yo si en una semana seré capaz de acostumbrarme a esta nueva manera de... De amar.
Bueno, qué tontería. Una semana en realidad es mucho tiempo. Me acostumbraré, ¿no? Tarde o temprano, pero lo haré. Y, bueno, como mínimo me queda el consuelo, de que más o menos dejó caer que después del campamento, estaríamos en contacto, fuera como fuera, así que... Nos veríamos igualmente, ¿no? ¿No perderíamos el contacto con el tiempo? ¡No, imposible! Me muero de imaginar, que... Algún día, espere esa llamada suya por las noches, y no me llame, o.. que le llame yo y no me lo coja. O quién sabe, que me diga que se ha cansado de no verme en tanto tiempo, y que se va con otra, y que me deje o... Que me eche en cara, que no me entregué a él como él quería mientras estuvimos juntos las 24 horas en el campamento, y no sé... ¡Que se le vaya la olla y me deje! ¡Eso me está quemando por dentro!
Realmente, no puedo planificar mi futuro, porque aunque tenga unas ideas claras, estas pueden ir cambiado tan repentinamente que no puedo asegurarme nada de nada. Y, si somos creativos e imaginativos, sabemos que el hecho de dejar el futuro al azar, es lo mejor, porque vivir de lo que te toca, siempre es un reto, si siempre haces lo que quieres realmente, no estás disfrutando plenamente de tus posibilidades.
Es como el que siempre coge el mismo camino para volver a su casa, ¿qué aburrido, no? Después uno se cansa de coger el bus o el metro o lo que sea. ¡Podrías tentarle a la suerte y meterte en algún sitio que vaya en la dirección opuesta! Y ver como vuelves después... Es, emocionante, y satisfactorio una vez te plantas en tu sofá y recuerdas lo que has vivido, de una manera diferente a la que estás acostumbrado. Mierda, ahora no sé porque estoy pensando esto.
¡¿Qué más da como vuelva yo a mi casa?!
El caso es que, quiero solucionar este problema... Y no sé cómo.
Oh... Bueno, espera.
¿Si relaciono el tema de mi casa con el tema de Tom, saco algo en común? ¿Ir en contra dirección de lo que hago siempre? ¿Es esa una solución? Quizás sí.
A ver, analicémoslo Bill, tú sabes, que no estás muy seguro de mantener relaciones con él, porque es algo nuevo, en lo que prácticamente no quieres ni pensar, que no es a lo que estás acostumbrado y bueno... Necesitas pensártelo bien antes de actuar, ¿no? ¿Ese sería el camino que cogería siempre para solucionar un problema? ¿Para volver a mi casa, a mi sitio a salvo?
Sí claro, sería lo más sensato, quizás en este caso no sirve el adjetivo de rápido, pero sí el de más seguro, y el que te puede salvar de un par de puñaladas en el corazón si es que algo sale mal al actuar precipitadamente pero... Sólo por curiosidad...
¿En este caso, como sería coger un camino en contra dirección? ¿Qué metro me llevaría en dirección opuesta?
Intentarlo.
Por supuesto.
Esa sería la manera de intentar arreglarlo, seguro. ¡Pero es que... Mierda, no lo sé! ¡No puedo saltarle al culo, así como así! No me puede salir de dentro tan espontáneo… Y encima, no sé si hacerlo y ni siquiera sé cómo. ¿Y si me corto en el último momento? ¿Y si después de ver el panorama me tiro atrás? ¡No estoy preparado para ver a Tom, de cuatro patas (o abierto de piernas directamente) y meterle el nabo por el recto! Es que, no sé, no puedo...
Bueno, realmente, todo esto es culpa de la iglesia y de la sociedad, que lo ponen todo muy mal visto. ¡Pero si lo hacían en la Grecia, en la mitología, en... En todas partes! ¿Por qué no puedo yo hacerlo? ¿Porque es un orificio algo delicado, biológicamente hablando?
Oh por dios Bill, ¡decídete! ¡Porque si alguien estuviera escuchándote se estaría estirando de los pelos! ¿Que hago? ¿Opto por lo correcto y "sano"? ¿O me la juego, intentándolo? ¿Qué es lo más espontáneo? ¡Lo más artístico y creativo! ¡Lo que es inesperado y emocionante! ¡Lo que te sorprende mientras lo haces porque no sabes lo que va a pasar!
Lo segundo.
Intentarlo, de una vez por todas. Aunque sólo haya pasado media noche desde que nos enfadamos. ¡Da igual! ¿Qué más da? Tom estará feliz, y yo supongo que también. Así que... No sé, puedo pensarme un poco la táctica. Cuando quede una media hora para que se tenga que levantar (ahora le miraré la alarma en el móvil) me puedo poner encima suyo y empezarlo a besar... Y puedo bajarle por el cuello y... Oye, ¿es necesario que sea hoy? Es decir, puede ser mañana mismo... O al otro perfectamente.
No no, a ver Bill, céntrate.
¡Cuanto antes mejor! Si total, ¡seguro que te acabará gustando! ¿no ves que al fin y al cavo es lo mismo? No me imagino a Dawn sodomita, pero no importa, ahora hablamos de Tom, y es la única manera de sentirle en mí, así que... Bill, hazlo, porque Tom quiere, y tú quieres a Tom así que es la manera de demostrárselo.
¡Pues eso! Vamos a seguir planificando un poco cómo va a ir la cosa. Vale que ha de ser espontáneo, pero va a ser dentro de un par de horas, así que como mínimo dejadme hacerme un esquema mental.
Lo importante es estar seguro de lo que haces, de cómo actúas. Sí, sobre todo no mostrarte del todo cohibido porque entonces, te empiezas a poner nervioso y él lo notará. Si me pongo nervioso, que sea simplemente mientras pienso, pero que Tom no se dé cuenta.
Lo mismo él se pone nervioso conmigo, o quién sabe, quizás es tan experto en este campo que aunque sea su primera vez con un chico, se muestra totalmente activo y me ayuda... Podría ser una bonita primera vez. Aunque yo no haya nacido para el romanticismo, y él tampoco, he de admitir que me hace ilusión pensar en esto. ¡Y se me llena la cabeza de pájaros revoloteando, sólo de imaginármelo! Oh dios mío, ¡puede ser precioso en verdad! ¿y si conozco por fin, esa sensación que tanto explica la gente, de hacer el amor? Ya no hablo de follar, ni de sentir placer, si no de... Sentir algo, lo que sea, mientras estas con esa persona que quieres... ¿Existirá de verdad? ¿sería eso posible? Ojalá.
Pasó un rato, algo así como una hora, y yo me había dejado claro, que me levantaría la camiseta lentamente, dejando primero entrever el tatuaje de la estrella y después me levantaría sensualmente la camiseta. Pero más allá de esto no tenía nada seguro.
Él solo va en bóxers, ¿eso quiere decir que me tengo que quitar yo primero mis pantalones? ¿O parece que sólo me desnudo yo? Porque claro, primero la camiseta, después el pantalón, ¿y él que? Él nada, a observar. Y tampoco es eso.
Total, que al final me había rendido, y que ya surgiría lo que pasara cuando tuviese que pasar. ¿Cómo? Qué más da. Como sea. Ay Tom, si supieras lo que me está pasando por la cabeza ahora mismo. Pronto, pronto lo verás... Ambos lo veremos.
¡Oh por dios, que no llegue ese momento!
Tom
Sentí que me volvía a despertar al instante. Un cuerpo se posó encima de mí, desvelándome totalmente y me besó dulcemente. ¿Pero qué…?
Abrí los ojos con lentitud, muerto de sueño, y me lo encontré, frente a mí, sentado sobre mis caderas y estirado para poder besarme. Su sedoso pelo me hacía cosquillas en las mejillas y en el cuello y me entraron unas ganas increíbles de acariciárselo.
Oh dios, me estaban entrando muchos calores, Bill me besaba con ansias que aumentaban por momentos y casi podría decir que se estaba restregando sobre mi polla, con un vaivén que me estaba dejando muerto. No a ver, ¡stop! ¡Stop, que me pongo cachondo y después me pasa lo de anoche! Separé nuestros rostros con suma delicadeza, aprovechando y tocándole el pelo, poniéndoselo detrás de la oreja, y este me miró confuso.
-¿Qué haces…? - le pregunté. Volvió a salirme esa voz ronca de por la mañana, de lo primero que dices que suena a ogro.
-Despertarte… - me sonrió, mirándome a los labios, con lujuria. Me quedé un poco parado y después me relamí los labios. Jo-der… Qué tío tan porno. ¡Y después me pide que no me lo folle!
Suspiré y finalmente, hice que levantara su trasero de mi entrepierna y se pusiera a cuatro patas. Le agarré del culo, y después de ver como se relamía y se mordía sus labios con mi tacto, estremeciéndose ligeramente, le hablé.
-Ojalá me despiertes así cada día… - sonrió en cuanto dije aquello y no dudó en medio levantarme y ponerme la espalda contra la pared de la cama. Volvió a sentarse encima de mí aun con mis manos en su trasero y me puse rojo en cuanto noté en mis propias manos, cómo se empezaba a acentuar mi erección. Y aun me puse peor cuando noté en mi estómago la suya. Ambos nos pusimos rojos. Tom, no pasa nada, tiene polla, tú tienes polla, y ya sabes cómo se actúa en estos casos. Pero… - Bill, - este me miró de golpe, apartando la mirada de mi pecho. Se había sonrojado totalmente y estaba intentando no mirarme demasiado a los ojos. Tsk, qué gracioso. - Lo que… Te pediré, es que… No te pongas tan… fogoso. - busqué una palabra adecuada. Pero creo que no la acerté demasiado. Éste me miró con una ceja alzada, como retándome a lo siguiente que me atreviera a decir - porque, después… pasa lo que pasa. - una erección de caballo, y él sabía perfectamente a qué me refería - y… Bueno, ayer ya me quedó claro que hasta dentro de un tiempo, pues que… Bueno, ya sabes. Que, nada de nada… - joder, esto es más difícil de decir de lo que me imaginaba. ¡Y no sólo porque está delante, sino por lo que significa! - y, odio quedarme con… bueno, con las ganas. - creo que estaba totalmente rojo.
Pero… De pronto, noté como Bill se ponía más serio, o bueno… más en serio. No sé cómo explicarlo, pero quiero decir, que ya no estaba inseguro, y me miró como si yo estuviera contando un chiste. Le respondí con otra mirada, y esta vez era de incredulidad. ¿Qué le pasaba?
Entonces, sus manos se posaron en mi cintura, y metieron sus pulgares bajo mis bóxers. Sentí que mi estómago se estaba retorciendo por dentro y sostuve la respiración.
-Quizás no quiera que te quedes con las ganas… - me habló al oído, con sus labios pegados a él, y respirándome fuerte apropósito. Se me erizó el bello del cuerpo y más tarde solté un suspiro profundo, que sonaba a una expiración costosa, húmeda, cansada…
-¿Me… me estás diciendo que vamos a… a…? - el pulso se me aceleró en cero coma y sin poder evitarlo le apreté las nalgas con fuerza y deseo.
-Follemos. - y me lo dijo tan sensualmente, con voz de orgasmo, que creo que me corrí ahí mismo. ¡La madre que lo parió! ¿Va enserio? ¡¿Me lo está diciendo de verdad?! Pero… pero… Oh joder. Sí.
Me desperté del todo en un instante y lo miré a los ojos, sorprendido y con deseo. Éste apenas me sostuvo un segundo la mirada que se me lanzó a los labios. Nos volvimos a mover y esta vez, nos pusimos de rodillas uno enfrente del otro, sobre el colchón y las sábanas revueltas. Se entreveía poco porque apenas estaba empezando a salir el sol, pero eso no importaba, le toqueteaba por cada recoveco de su cuerpo y la imaginación ya hacía el resto.
Seguimos besándonos febrilmente y cuando nos separamos, las bocas hicieron un sonido húmedo. Sí hubiera podido verle, seguro que estaría sonrojado.
-No me lo puedo creer… - le murmuré, frente con frente casi susurrando y sin poder acabar de creérmelo del todo. - Ayer… estabas tan enfadado… Casi me echas de la cabaña. Y la madre que te parió, ahora… Oh, ven aquí - le rodeé entre mis brazos y lo elevé un instante, haciendo que sus rodillas se separan de las sábanas y este se viera obligado a apoyarse con los pies.