Capitulo 22

2375 Words
-Ahora, hasta que no aceptes que vas a hablar conmigo no te voy a soltar y tendrás que escapar de aquí nadando. Si prefieres entablar conversación, hablamos AQUÍ para que no escapes, y después te devuelvo a la orilla, aunque quiero que sepas que eres un aburrido. ¡Lo mejor es tirarse directamente, sin pensar en si esta fría o caliente! Yo me había quedado mirando como movía la boca y el piercing de tan cerca, como sólo lo había tenido un par de veces. Cuando salí del trance y pude dejar de estar mirándole como un embobado gilipollas que está pilladísimo por él, reaccioné. -¿Qué? ¡Si hombre! ¡Eso es chantaje! – dije separándome solo un poco, mientras que me agarraba bien con las piernas, muy a mi pesar sabiendo que esa manera de agárrame posiblemente me trajera problemas. Miré a un lado y a otro mientras intentaba controlar el repentino tembleque de mis manos y de todo mí ser, y no precisamente por frio. Me cercioré de que aún estando en el lago, Tom me había llevado a un sitio que estaba desierto, detrás de una piedras, para supongo, que nadie nos oiga discutir o pelear, o hablar… o lo que quiera que quiera hacer. -Ya lo creo que es chantaje, pero si no te dejas de ninguna de las maneras he de recurrir a métodos de brujería oscura. A más, Georg me ha ayudado mucho mientras te distraía… -dijo con una media sonrisa. -¿QUÉ…? –dije totalmente parado, sin acabármelo de creer. ¡No puede ser! – ¡Menudo traidor! Solo obtuve una gran sonrisa por parte de Tom, que parecía burlarse de la situación y tuve que recurrir a otra salida para huir de ahí. ¡Recuerdo perfectamente todo lo que me ha dicho Georg pero…! No soy capaz… Se que debería hablar con él, pero… me voy a bloquear, no sabré qué decir en cada momento y parecerá que no defiendo ninguna causa de peso. ¡Cuántas veces me había pasado aquello de discutir con alguien y quedarte sin argumentos simplemente porque te pones nervioso! Y lo peor es que cuando vuelves a tu habitación resignado se te vienen a la mente todas esas frases perfectas que habrían sido idóneas para dejar a esa persona cayada y con la palabra en la boca. -¡No quiero discutir, Tom! ¡Llévame a la orilla ahora mismo! – chillé, casi obligándole a que cumpliera lo que le decía. El chico de las rastas me miró incrédulo unos instantes y después su expresión cambió, alzó una ceja y sonrió de lado otra vez, pero de una forma un tanto macabra, que aunque he de decir que me gusto mucho… me puso nervioso, y mi instinto de supervivencia hizo que me apretara más a él, notando sus pectorales y abdominales perfectamente marcados contra mi barriga y mi pecho. Empecé a respirar entrecortadamente y a desviar la mirada de sus ojos cada dos por tres. -Así que… No quieres hablar conmigo. - hablaba despacio, poniéndome de los nervios, y entonces empecé a notar que Tom empezaba a separar las piernas haciendo que nosotros bajáramos un poco de nivel y que las puntas de mi bañador que caían hacia abajo, se mojaran. Estuve a punto de chillar pero aún me asusté más cuando Tom se tiró hacia delante dejando mi espalda a pocos centímetros de la superficie del agua. Pero eso no evitó que el agua que estaba succionando mi bañador no llegara a tocarme un poco en las piernas. – ¿Estás seguro que no quieres? Vaya… Si se te ha erizado la piel y todo. -¡AGGR! Tom te odio. - resignado me cogí bien a él, y muy a mi pesar apreté sin dejar ningún espacio de aire entre nosotros. –Joder… Está bien. ¡Pero súbeme ya! -Jajaja Vale vale, tranquilo… - y sintiendo como me rodeaba más fuerte por abajo me alzó de nuevo hasta quedar totalmente vertical. Pero qué fuerte que era. - Oye, espera un momento ¿Qué es eso que me está pinchando? – dijo molesto, y mirando hacia abajo, a algo que había entre nosotros dos. – sepárate un poco, que te juro que no te suelto. - prometió mientras intentaba descubrir qué era eso que supuestamente le molestaba. ¡Y yo ya me estaba poniendo nervioso por momentos! Le obedecí y miré yo también hacia abajo. -¡Coño! ¡Pero si tienes un piercng en el pezón! – abrí los ojos como platos y me puse rojo enseguida. ¡Dios! ¡Ni me acordaba! Después del jueves, Georg estaba muy ocupado con el grupo y ensayando cosas que hacer y como yo no podía ir a ver a Tom porque me ponía nervioso y me sentía incapaz le dije a Ash de volver a intentar hacerme el piercing. Recuerdo que la cara que me puso fue bastante cómica, como recordando algo que había pasado en un algún momento ya vivido y que los dos sabíamos perfectamente. Le dije que no haríamos nada más, que sólo el piercing, sin interrupciones carnales ni cosa por el estilo y se echó a reír. Volvimos a repetir el método totalmente cavernícola del hielo y apenas sentí nada. Al cavo de dos horas me empezó a doler bastante, pero Ash me dijo que era normal, y que no me tocara en todo el día, que si tenía suerte al día siguiente ya no me dolería y se habría ido el rojo. Y en efecto, dicho y hecho, ya ni me acordaba de mi ansiado piercing. Noté como uno de los brazos de Tom deshacía el abrazo aguantándome solo en el otro y como el que había dejado ir se acercaba peligrosamente a la zona de la cual hablábamos. Mi corazón empezó a latir fuertemente cuando vi que efectivamente el dedo de Tom se colocó encima de mi piercing, con una inocencia que no iba con mi estado actual, haciendo que se moviera un poco. -Dios ¿Cuándo te lo has hecho? ¿Te lo has hecho esta semana tú solo o algo? ¿Te ha dolido mucho? –dijo mientras seguía dándole vueltas al palito de dos bolitas mientras yo a cada vuelta sentía una jodida sacudida en el estómago y un placer punzante que me estaba destrozando por dentro, quitándome las fuerzas tanto de mis piernas como de mis brazos. - Mola. Le aparté la mano porque sentí que si seguía así me iba a dar un chungo. Le miré y este volvió a sonreír maliciosamente, como si supiera todo lo que me estaba provocando. ¡Pero a ver! ¡Representa que me he cabreado con él por cosas como estas! ¿Por qué sigue haciéndolo? Pero entonces caí en una cosa que lo dejaría por los suelos. Me erguí, abandonado la postura medio encorvada que había adquirido de todas las sacudidas de ese “placer” tan extraño y esta vez, sonreí yo. -Oye ¿Cómo sabes que me lo he hecho esta semana? ¿Porqué no me lo podía haber traído hecho de fuera del campamento? – sentencié. Tom me miró con los ojos abiertos y se quedó mudo. -…- cambió su expresión por aquella tan graciosa de niño pequeño enfadado, y desvió la mirada. -Me da a mí que alguien se fijó demasiado bien en mí el primer día de campamento. - solté, rememorando esa primera vez que nos vimos, donde por cosas de la vida supongo, a mí me había tocado ir sin camiseta. -Eh eh, no te flipes. Sólo que… Se nota mucho cuando uno tiene o no un piercing… Y punto. -soltó, enfurruñado. -Sí, sí… -dije triunfante. -Bueno, va, hablemos, que aquí parece que no haya pasado nada ¡y me has estado enviando a la mierda estos dos días sin motivos y no me da la gana! –soltó, cabreado de verdad esta vez. Me quedé mudo y sin saber que decir en un primer momento, como siempre, con la respuesta en la punta de la lengua pero sin ser capaz de decirla. Pero esa vez no. Esa vez me tragué mi miedo y mi vergüenza y me atreví a soltarme, aunque con la esperanza nula de que mis intentos de quedar bien delante de Tom fueran a resultar. -¡¿Cómo que sin motivos?! ¡Me intentaste besar! ¡Y lo sabes! – recordar ese día me hacía ponerme de los nervios. -¡Era una broma! ¡No pensaba dártelo! ¡Era lo que tú me habías pedido en sueños! Mierda, mierda, mierda. ¡Evítale comentarle lo último, céntrate en lo primero que ha dicho, Bill! -¿Una broma? ¡JA! Pero si tú mismo te diste cuenta que si no llega a ser por tu móvil no te hubieras parado… - joder, esto parece otra vez una discusión de pareja. Parezco ridículo. La expresión de Tom no se crispó en ningún momento y siguió con la discusión como si cada cosa que ponía en contra suya le diera igual, como si no le afectara. -Eso no te lo crees ni tú… Dio la casualidad de que me enviaron el sms y punto. - dijo alto y claro - Pero a más, ¿de qué te enfadaste? ¡Aunque te lo hubiera dado, es una gilipollez! ¡Es un puñetero beso! Ya te di uno delante de los niños. Me puse rojo de solo recordarlo. -Nononono, ¡eso sí que no te lo crees ni tú! En cuanto sonó el móvil te separaste de mí como si te hubieran dado una descarga eléctrica o algo chungo y te quedaste petrificado. Está claro que si te estas cuestionando un par de cosas ahora mismo en tu mente que no tienes del todo claras. -¿Qué qué? – su tono sonó a incredulidad total - ¿Qué insinúas? – dijo con una ceja alzada, retándome a ver si me atrevía a decirlo. Y por lo que parece había recuperado una serenidad en mis palabras que creí perdida en casos de pelea y me atreví a hacerlo. Ya lo creo que sí. -Já… Pues que te estás pillando. - declaré, triunfante y sonriendo malvadamente. -Pero qué coño dices… Aquí el único maricón eres tú. -Sí, sí… - no me iba a dejar doblegar tan fácilmente. Pero entonces, a Tom se le iluminó la cara con algún recuerdo o algo que le había pasado por la mente en esos momentos y lo usó contra mí. -Jaja… Ya sé porqué te cabreaste tanto. Tú problema es que eres tú el que está pilladisimo por mí y te jodió que te dejara a medias. -¡¡Pero qué dices!! ¡Ni te lo creas! ¡Qué eres un creído total y completo! – empecé a removerme inconscientemente intentando golpearle, no muy fuerte por eso, por ser tan jodidamente creído. -¡Deja de moverte! – pero no le escuchaba, intentaba que el rojo de mis mejillas se disimulara con las hostias que le estaba pegando a diestro y siniestro. -¡Retira lo que has dicho! ¡Crido, más que creído! ¡Eso no pasará en tu vida, subnormal! –me estaba volviendo loco, y lo peor es que lo había acertado. Y jamás se me había pasado por la cabeza que me hubiera cabreado no haberme liado con él. La verdad es que era una posibilidad bastante alta que explicara mi mala hostia de después de haberle echado de mi cabaña. Pero ahora ese enfado tan repentino se me estaba yendo… Ahora me estaban dando ganas de reírme y todo. Ya lo creo que sí… Y tanto que me entró la risa floja. -¿Y ahora de que te ríes? – soltó Tom, también intentando aguantarse la risilla que se le iba escapando poco a poco. -De ti… que eres gilipollas. -solté entre risotadas. Tom puso cara de indignación y me agarró de la cintura fuerte, más tarde ya me había tirado al agua. Una sensación de frio horrorosa me inundó el cuerpo y pegué un grito que creo que me habría oído hasta la gente de Berlín. -¡Alaa! ¡Pero qué escandaloso eres, baby! – se mofó de mi Tom, que tenía las manos en forma de puño alrededor de la cintura y se reía con un timbre de voz… ¿precioso? Así como rudo y masculino y muy… Muy Tom. Pero no le perdoné lo que acababa de hacer. -¡TOM! ¡ME HAS TIRADO! -Vaya, qué observador eres - y me tendió la mano para ayudarme a subir, pero él no sabe que acababa de cometer un error, lo tenía a tiro para lanzarlo yo al lago. Y tal como lo pensé le agarré fuerte y tiré de él hacia mí. Tom puso cara de susto y en menos de dos segundos ya estaba a mi lado empapado hasta arriba y mirándome incrédulo. –Joder, muy astuto… -me reconoció. Y yo sonreí triunfante. – Je… Oye, Fuera malos royos, ¿te parece? ¿Amigos? De nuevo me tendió la mano y yo me la quedé mirando. ¿Amigos? Sí, ¿Por qué no? Pero joder, no era eso lo que yo quería. Representa que si me estoy enamorando es porque yo no quiero ser sólo su amigo ¿no? Ai mierda, estoy es muy complicado. Bill, ¿cómo te sientes? Y si ¿Y si lo intento? ¿Y si intento ser su amigo e intentar moverme desde dentro? No… No puedo, estoy con Dawn. Ya la he cagado mucho con ella, y con Georg, y con Ash… No puedo seguir metiendo tanto la pata. ¡Bill, has de solucionar primero todo esto que tienes delante, joder! No puedes meterte en otro fregado de estas características así como así. ¡A más que me estaría metiendo en un sitio y en un territorio del cual yo no conozco las reglas! Jamás me he enamorado, jamás me ha gustado un chico, jamás me había sentido así… ¡Bill, no seas gilipollas y ve despacio! Respiré fuerte y fijé la vista en su mano, empapada y brillante por la luz del sol y finalmente, se la estreché. -Vale, amigos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD