¿Qué somos?

1478 Words
Las lágrimas escaparon de los ojos de Niza y no respondió nada más a su hermana, simplemente se limpió las lágrimas y se quedó viendo el plato. Olivia tomó sus cosas y se puso en pie, fue hacia la esquina y Sebastian le miró desde su silla. La joven se giró y vio con ojos asesinos a su esposo, el cual se disculpó con nosotros y fue hacia ella. Yo rodeé los hombros de Niza, la cual intentó forzar una sonrisa, pero, más lágrimas salían acompañadas de un sollozo que parecía imposible de sanar. Mi tía Emma de pequeños nos daba siempre una moraleja muy directa, tiraba al sueño lo más frágil que encontrara, a veces una copa de vino vacía y otra la botella y nos decía: junten los pedazos y limpien; el cojín, la alfombra o lo que sea que se manchara, la cosa es que su casa está decorada completamente de blanco así que cuando nos peleábamos o éramos groseros en el templo Altazar Pieth, el castillo era doble y la moraleja quedaba más clara porque no se puede arreglar lo que se quiebra y lo que tiene una mancha hay que trabajar por eliminarla. Cuando llegamos a la adolescencia empezamos a usar nuestras mesadas para cambiar las alfombras o cojines y Alice compró copas para reemplazar las que su madre quebraba, mi tía es todo menos estúpida y cuando quebró una copa y Alice la reemplazó con diez cajas de copas distribuidas en la letra A, casi la mata, de forma literal. El mensaje para todos quedó claro desde la segunda o quizá tercera vez, no puedes arreglar algo que dañas, no importa si lo intentas con el dinero, con trabajo duro, nada o nadie a quien destruyes vuelve a ser igual. Después de unos minutos. Olivia se acercó junto a Sebastian y dijo a su hermana. —Me heriste, me abandonaste Niza. La mujer a mi lado le vio confundida, Yo hubiese hecho cualquier cosa porque te quedaras conmigo, porque eres y siempre has sido la única persona que me ha querido, me ha cuidado y me había amado y me dejaste, porque lo tuyo siempre ha sido huir, pero al menos de pequeñas lo hacía conmigo. Me dejaste a mí y a Mily, Niza se puso en pie y se acercó a su hermanita, le tomó de las mejillas y le dio un beso en la frente antes de abrazarla y explicar que cuidarlas se había vuelto peligroso para ellas y la mejor salida que encontró fue marcharse y empezar de cero. —Olivia, me intenté matar dos veces—reconoció. —Esa no era vida para mi hija ni para ti. No podía cuidarte porque era incapaz de querer estar viva siquiera. Oli, pasé años llorando y deseando que estuvieses viva y con lo mucho que detesto a Owen le rogué que me diera información y contacté con tus amigos, los cuales me dieron nada, así que yo sí estoy agradecida porque estén vivas. Olivia miró a su hermana sorprendida. Unos años atrás la tía de Sebastian inició un plan para hacerse dueña del negocio familiar, el cual tenía como principal objetivo acabar con cualquier posible heredero de los bancos, con ello mató a sus hermanas y Sebastian había sido víctima de su furia, le intentó asesinar, sin embargo, él había acabado en coma y su prometida, Olivia había tenido que huir del país y fingir su muerte, tardó diez años en reencontrarse con Sebastian y durante la mayor parte de ese tiempo, Niza creyó que su hermana y su hija habían muerto. —Pasé diez años sin saber nada de ti, solo lo que Owen me contaba y todo el tiempo decía, mi hermana va a volver y yo, voy a poder ser una mejor persona, una mujer valiosa de su tiempo y energía. —Niza le limpió las lágrimas a su hermana. —Estoy intentando demostrarte que puedo ser una mejor persona. —Lo siento—Respondió Olivia y le abrazó. Sebastian sonrió y se acercó de nuevo a la mesa, tomó los cubrieron y me dio una sonrisa antes de devorar su filete, me ofreció un pedazo y yo tomé un bocado. Las chicas tomaron asiento y volvieron a sus propios platillos, Olivia tomó un poco más de verduras y Niza aceptó comer un poco de mi pescado. Sebastian vio a su esposa, la cual le ignoró antes de comenzar el interrogatorio hacia mí. —¿Estás soltero, Emilio?—preguntó Olivia. —Emilio siempre está soltero —respondió Sebastian irónico. Niza me dio una mirada divertida. —¿Cuál es tu definición de soltero que tienes Emilio? —Bueno, para que quede claro sí estoy soltero, No estoy relacionándome con nadie. Estoy libre de mujeres y hombres por si las dudas. —Te vi con la modelo. —Karina es... insiste. —Pobre Karina, cómo tiene la culpa. —Yo he escuchado que Emilio se enamora cada año bisiesto. —Es real—Respondí y todos rieron. —¿Tu mamá ya superó lo de Gina o Giovanna?—preguntó Sebastian y las dos mujeres me miraron con atención. —Mi mamá todavía cree que tengo algún trastorno afectivo sin resolver, pero ella está casada con el hermano once años mayor de su mejor amiga, así que... cosa suya. —¿Cuánta diferencia de edad?—preguntó Niza y los dos sonreímos. —Ella tenía treinta y ocho y yo diecinueve. Pero, en su defensa, y la mía, nos amábamos profundamente y con locura. ¿Tú has estado enamorada?—pregunté y Niza negó con la cabeza. —Nunca. —¿Nunca?—repetimos Olivia y yo al unísono. Niza se encogió de hombros. —¿Segura?—preguntó Olivia. Niza se quedó pensando un par de segundos y aclaró que ha sentido amor y que hay una lista de cosas que haría por las personas que ama, pero no amor romántico por un hombre. —No se lo digas a Arturo, pero, o no sé si tengo una idea del amor o si simplemente soy incapaz de sentirlo como todo el mundo explica. —¿Qué harías por Sebastian? —No sé... —Tu hermana no es el régimen de amor que crees. —Claro que sí, ha regresado aquí por ti y sé lo orgullosa que es. —Te amo, ¿feliz? —Gracias —respondió su esposo y ella le di un beso coto en los labios. Sebastian y Olivia estaban bromeando entre ellos cuando Niza preguntó: —¿Tú, la amaste? —¿A quién? —A Maya, la mamá de Emilio. —La quise mucho, fue muy rápido, nos conocimos, estábamos viviendo juntos, luego tuvimos a Emi y ahora... no me siento como que no puedo vivir sin ella, pero, me encantaría decir que amé con locura a la mamá de mi hijo. —Seguro que la quisiste más de lo que le resientes —reconoció Después de terminar de cenar los Caine tenían esas de ir a derrochar su amor en casa, Niza aceptó ir por un paseo, así que le llevé a mi lugar favorito en toda la ciudad, antes hice una parada para comprar cheesecake y pie de limón, mis favoritos y después fuimos a este lugar a casi una hora de la ciudad, es un terreno lleno de arena y unas palmeras, un pequeño recuerdo de lo que fuimos realmente una especie de isla y alguien construyó una ciudad. —Te gusta. —Sí. Ella se acercó a mí me dio un pedazo de la crema del pie de limón. La cargué y la senté entre mis piernas, le di un abrazo y ella sonrió mientras me acariciaba los brazos. —Esto es profundamente irresponsable. —¿Siempre haces lo que te dicen o lo que quieres? —Cuando hago lo que quiero cosas terribles pasan. Nos quedamos en silencio comiendo de las porciones indecentes de postres mientras veíamos absolutamente nada en específico. Niza se giró y se sentó sobre sus rodillas, me miró a los ojos y sonrió antes de preguntar. —¿Qué es lo que estamos haciendo? —No sé. —Porque me importas y me gustas y haces cosas como los tés en las mañana o el café n***o en la tarde, vamos a yoga juntos y fingimos ser papás de Emiliano. Solo no quiero estar entendiendo mal cuando estás yéndote con modelos a follar por ahí. —No es cierto. —Okay, no con todas pero... una o dos. —¿Me estás regañando? —No. —respondió y forzó una sonrisa mientras buscaba las palabras correctas. —Si somos amigos lo somos y si tenemos algo quiero saberlo, porque no sé en donde estamos. Y esta conversación es la más incómoda de mi vida. —Ella hizo una pausa. —¿Emilio?
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