Capítulo 48

1604 คำ
Intento alejarme pero es difícil por no hacerle daño pero llega un momento en que me desespero y tiro de ella con fuerza para que me suelte, cuando logró alejarla mira por encima de mi hombro y mi corazón se enfría porque me imagino quién está detrás de mí por la cara que tiene, al darme la vuelta la veo de pie sin decir nada y cuando voy a acercarme ella da un paso atrás, no se que tanto ha escuchado, pero no tengo nada que esconder, todo lo que dije es cierto. -Arli, cariño. - Me mira con recelo. - No me mires así, por favor, escúchame no tengo nada que ocultar. - No sigas. - Me dice y puedo ver como cae una lágrima por su mejilla. - Amor. - Teo déjala, deja que se vaya y sigamos hablando tú y yo. - ¿De qué quieres hablar? ¿De mentiras? Porque nunca estuve contigo antes de morir Karla. - Hablo enfrentándola. - Arlette tienes que escucharme. - Digo dándole la espalda a Sandra. - Una mujer no miente en eso Teo. - Me dice de la nada. - Arlette, ¿Podemos hablar en otro lugar? - Le pregunto acercándome y la miro a los ojos esperando que vea en ellos toda mi verdad. - Por favor. - Asiente y me da la espalda para empezar a alejarse. - Tú vete con quien estabas y deja de mentir. - Le digo a Sandra para luego irme detrás de Arlette. - Arlette, cariño pregúntame lo que quieras te voy a contestar pero no te quedes en silencio y mucho menos mirándome así. - Le digo después de unos minutos en este rincón y sin decir nada. - Te creo. - Dice dejándome sin palabras ¿Cómo es que me cree y me hace pasar por todo este silencio e indiferencia? - Te creo porque confío en ti y no en ella, te creo, porque conociendo algo así mi hermana no se habría quedado tranquila sabiendo algo que comprometa nuestra relación en un futuro, pero, ¿Por qué no me lo dijiste? Sigue hablando como si leyera mi mente en cuanto a mi pregunta, ¿La dije en voz alta? No, si hubiera sido así estaría moviendo mi labio y no es el caso, a ella no le puedo ocultar nada, tanto así que le dije mis sospechas sobre el corazón de Karla y en nuestro diálogo ella prometió no decir nada sobre el tema. Cuando voy a contestar llega Andrés y nos interrumpe. -Teo amigo, cuánto tiempo que no te veía, perdona que haya tardado pero tenía una reunión que no la podía dejar pasar y ahora fue que pude dejar de atender al proveedor. - Tranquilo, no pasa nada. Mira te presento a mi novia. Arlette, cariño el es Andrés un amigo de hace mucho tiempo. - Andres, un placer conocerte. - Responde ella mientras estira la mano para saludarlo. - El placer es mío. Me alegra de que por fin hayas salido de tu agujero n***o. - Me Dice mientras ríe y niego con la cabeza. - Les preparo una mesa comoda, arriba y que nadie les interrumpa ¿Les parece? - Nos pregunta. - Estamos con Alberto y su chica. - ¿Alberto está aquí? Sólo falta ella para estar el grupo completo ¿Viste a Sandra? Anda por ahí dando vueltas. - Andrés, si no hay inconveniente estaremos nosotros cuatro en una mesa y si quieres unirte a nosotros no hay problema alguno, pero ya está. - Le dejó saber y veo como cambia la cara a niño regañado. - Perdoname Teo, no quise incomodarte, pero ahora mismo le digo a uno de los chicos que prepare una mesa para ustedes. - Nos dice para después despedirse y empezar a dar órdenes, le digo donde estaremos para que sepan dónde buscarnos, con Arlette de la mano vamos donde están los chicos y antes de llegar me detengo para mirarla de frente. - No creas que se me olvida la pregunta que me hiciste, pero creo que es mejor hablarlo en casa ya sea cuando lleguemos o mañana, sin ningún problema voy a contestar todas las preguntas que me hagas. Y quiero que sepas que te amo con locura. - Le digo para después acercarme y darle un corto beso en los labios. - ¿Por qué tardaron tanto? - Nos pregunta Alberto. - Andrés estaba en una reunión. - Digo en alto para que me escuchen y al decir el nombre ellas se miran y ahora es que recuerdo que el esposo de Dani se llamaba así. No pasaron cinco minutos para que uno de los camareros se acerque a nosotros y para llevarnos a la mesa, pedimos nuestras bebidas y nos movemos al ritmo de la música. Miro a todos lados por si a Sandra se le ocurre subir, pero parece que no está en ninguna de las mesas de aquí. -¿Qué tanto buscas? - Pregunta Dani. - Mirando si podemos bailar aquí sin tener que bajar a la pista. - Pues estamos de suerte, hay una pequeña tarisma de aquel lado que a lo que veo funciona de pista. Pasamos la noche entre conversaciones y risas, todo parece estar bien entre Arli y yo pero aún así mañana hablaremos y contestare todas las preguntas que ella tenga al respeto. Andrés subió y compartió con nosotros haciendo cuentos de cuando salíamos mientras Alberto y yo con vergüenza y las chicas a risa con todo lo que le cuenta él. Después de casi una hora aguantando todo lo que dijo de nuestras salidas se despide no sin antes decir que cualquier día pasa por la galería o nos avisa para tomar algo y ponernos al día de nuestras vidas. Efectivamente Arlette es la que prácticamente no tomo así que le toca conducir, todos estamos bien pero a esta hora siempre hay control y es mejor prevenir que lamentar, dejamos a Dani y Alberto en la casa con la condición de que ellos irían mañana los tres para que comamos juntos. Llegamos a casa y aunque no hayamos bebido de más, por lo menos yo, estamos cansados y simplemente nos sacamos la ropa para meternos en la cama y dormir abrazados, eso me deja saber que no está molesta conmigo, que lo único que le habría gustado es que le contara para no llevarse la sorpresa que se llevó. La miro abrazada a mi y ya dormida y recuerdo cuando le iba a dar un beso y disimuladamente me dijo que hasta que no me lave la boca no habían besos haciendo así que vaya al baño, no podía aguantar toda la noche sin perderme en esos labios que tanto me vuelven loco. Despierto y no esta a mi lado, al mirar la hora veo que son las nueve, me levanto y me pongo el pantalón de pijama para salir a buscarla y encontrarla sentada en el sofá con una taza de café en las manos mientras mira entretenida la habitación que años atrás era la principal. -Buenos días. - Digo para que me vea ya que estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando salí. - Buenos días. - Me responde con una leve sonrisa. - ¿Qué tanto piensas? - Me atrevo a preguntar mientras me siento a su lado. - ¿Por qué dormiste mal ahí si en la otra duermes bien? Respiro profundo y aquí llegó el momento de hablar. - Después de Karla morir no volví a dormir en esa habitación hasta que un día Sandra vino a visitarme. - Hago silencio y ella me mira para que siga. - No se si fue la tristeza, melancolía o lo que fuera, Sandra y yo terminamos enredados en esa cama, en la cama que era de Karla. Después de ese momento siempre que duermo ahí la paso mal. -¿La seguiste viendo? No en plan de amigos, sino en plan royo. - Si, pero nunca más aquí. Hasta que pare todo, porque sabía que con ella no iba más allá de un momento y no quería seguir así. -¿Por qué no me lo dijiste? - Porque no le di la mayor importancia a lo que pasó con ella, era despecho, quizás un poco de consuelo el saber que ellas eran muy amigas y que ya no tendría a Karla conmigo, tenían muchas cosas en común y sólo eso era lo que me atraía de Sandra, me engañaba a mi mismo hasta que me di cuenta de quién era en realidad, con Karla era todo diferente, sólo éramos nosotros, no había nadie más y nunca me insinuó que lo sepa todo el mundo aunque siempre era yo el que le decía y ella se negaba a que nuestra relación sea pública, en cambio Sandra buscaba mil y una manera para que todo se descubriera. Arlette, no te voy a negar que ame a Karla como nunca, pero tampoco te voy a negar que te amo a ti por ser tú y no por llevar el corazón de ella, que pueda que no sea cierto. - Dije encogiéndome de hombros, después de unos minutos en silencio y sin apartar nuestras miradas y sintiendo una paz que tenía más de un año que no sentía al mirar a alguien a los ojos. - Lo de Sandra fue un error y presiento que esto apenas comienza. - ¿Como que apenas comienza? - Me pregunta confundida. - Se atrevió a acercarse y hacer lo que hizo, por nada no lo habrá hecho y tengo miedo que consiga separarnos. - Le digo y pone su dedo índice en mis labios para que no siga hablando. - Espero con el alma que no lo consiga. - Me dice para luego unir nuestros labios y dejarnos perder en la sensación que nos invade al sentirnos tan cerca el uno del otro hasta que somos interrumpidos por el tono de un teléfono.
อ่านฟรีสำหรับผู้ใช้งานใหม่
สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    ผู้เขียน
  • chap_listสารบัญ
  • likeเพิ่ม