AMARTE FUE MI ÚNICA CONDENAUpdated at Mar 14, 2026, 13:51
Iria Montenegro llega al Colegio San Cipriano con una beca y una misión que no piensa confesar: descubrir qué le ocurrió a su hermana, desaparecida tras una noche de “tradición” que el centro niega… y que todo el mundo teme nombrar.
San Cipriano no es un colegio: es un sistema. Horarios férreos, prestigio blindado y una élite que decide quién merece existir dentro de sus muros. En la cima de esa maquinaria está Gael, prefecto impecable, heredero de un linaje intocable… y el primer obstáculo entre Iria y la verdad.
Lo que empieza como guerra fría —humillaciones, amenazas veladas y un odio que se les queda corto— se convierte en algo mucho más peligroso cuando Iria encuentra una pista que apunta a una biblioteca prohibida y a una orden secreta capaz de borrar nombres como si nunca hubieran respirado. Para entrar ahí, Iria necesita una llave. Y Gael la tiene.
A medida que el cerco se cierra, ambos quedan atrapados entre alarmas silenciosas, rituales, chantajes y el peso de una culpa que quema. Y entonces llega la condena real: desear a la persona que puede destruirte… o salvarte.