¡Hola! Soy Dorothea, pero solo cuando escribo. A tiempo complete soy introvertida, nostálgica, seguidora de la cultura pop, amante de las historias, la lluvia, el café y las galletas de chocolate, y una estricta del orden. Algunas veces soy sarcástica, otras no tanto. Las historias siempre han sido mis mejores amigas. Un buen libro, película, serie o canción para reír o llorar. Y un lápiz y un papel para combatir la ansiedad. Así empecé este camino.
[Esta en la secuela de Te reto a que me quieras] Ethan y Chrys cumplieron su palabra: Después de darse cuenta que se aman y tener que esperar un año para estar definitivamente juntos, ambos se han rencontrado. Viven una vida como pareja plena y feliz, tanto así, que están listos para dar el siguiente paso, el del matrimonio. Sin embargo, la decisión de estar juntos para siempre los enfrentará a un último reto que será la verdadera prueba de fuego para saber si su amor puede superar cualquier tipo de obstáculos.
Pauline Hunter es una mujer que tiene una vida perfecta gracias un matrimonio en puerta con el hombre perfecto y una carrera exitosa como escritora pero que ahora mismo atraviesa el temido bloqueo del escritor. Así que cuando su editorial le fija una cuenta regresiva para finalizar su nuevo libro, convence a su novio para viajar a un pueblo recóndito en Grecia, a casa de su cuñado, y obtener las dos cosas que más necesita: un lugar tranquilo y la inspiración para escribir un final feliz para su novela. Pero el mundo de Pauline se ve sacudido cuando descubre que el hermano de su novio es el hombre con quién perdió su virginidad y que a pesar de los años que han pasado, los recuerdos siguen muy presentes. Estará lejos de conseguir la paz que tanto anhela pero descubrirá emociones que harán cuestionar toda su vida y le hará preguntarse dónde están los finales felices.
Soy Chrys Bowell, una chica que solía tener una vida perfecta: un trabajo maravilloso, un novio que amaba muchísimo, el sueño de recorrer el mundo y documentar las bellezas de los lugares más recónditos y un futuro prometedor. Hasta que un día lo perdí todo. Ahora trabajo como fotógrafa en la agencia de publicidad Owen & Larson. Paso mis días en un trabajo que detesto, en un lugar que detesto, rodeada de gente... que detesto. Para colmo de males ahora tengo que trabajar con Ethan Langford. Sí, el mismísimo Ethan Langford, el modelo más cotizado del país (“del mundo” como me corregiría él). Tan egolatra como afable. Tan terco como seductor. Tan guapo como mujeriego. Sí, ese Ethan Langford que representa todo lo que odio pero también todo lo que amo. Una parte de mi se resiste pero otra... no tanto.