Su mirada miel se clavó en la mía, logrando que una oleada de calor recorriera mi cuerpo, lo miré indiferente y con cierto fastidio por interrumpir el baile tan especial con mi padre, ahora me daba cuenta que su mirada no era nada parecida a aquella que transmitía ternura, era completamente diferente. Admito que me sorprendió verlo de pie y con más color en su piel que hace unas horas que lo vi por última vez, entonces sonaba lógico la conclusión que Abby sacó cuando no dejaba de hablar en el desfile. Una rara estrategia de marketing. O acaso ha sido un milagro. Sea lo que sea, no impidió que me sintiera molesta por su presencia, sin embargo, lo que más me sorprendió, fue

