POV Luisa María Gutiérrez Los días previos al viaje pasaron volando. Entre el trabajo, las compras navideñas y los preparativos para cerrar el año, apenas tuve tiempo de procesar que en cuestión de horas iba a conocer a la familia de José Joaquín. Cada vez que lo pensaba, sentía un nudo en el estómago. No era simple nerviosismo, era esa sensación incómoda de estar caminando hacia un lugar donde no sabes si serás bienvenida. Mi madre, en cambio, parecía más emocionada que yo. —Te va a ir bien, hija —me decía mientras doblaba cuidadosamente la ropa que llevaba en la maleta—. Nadie puede resistirse a una mujer educada y con sonrisa bonita. —Mamá, eso lo dices porque soy tu hija. —Y porque es verdad. Además, vas con tu niña, ¿quién podría resistirse a esa carita? —Ojalá tengas ra

