SERENATA

1688 Words
Camila espoleó el bello ejemplar, demostrando ser un jinete más que profesional, dominaba el animal con una maestría. Maximiliano observó con fascinación a la joven sobre aquel bello animal color n***o. Podía ver la admiración de los presentes, ella tenía la mira puesta en él.   —Parecer ser me he excedido un poco —Camila sonrió, bajando del precioso semental, sus mejillas sonrosadas le daban un aire de pureza e inocencia que Maximiliano sabía no tenía. Calista había hecho su trabajo, habló lo justo y necesario, no le quedaban dudas de la culpabilidad de Camila en la muerte de su hijo. Nadie podría detenerle ahora.   —De ninguna manera, nos has encantado a todos, pareces una hechicera —sin pensarlo dos veces, besó los labios de la joven, quien encantada correspondió con el ardor de la juventud y enamoramiento sentido. No eran novios, Maximiliano no le había hecho ninguna propuesta, sin embargo no perdía ocasión para besarle sin importar la audiencia, lo que de alguna manera despertaba la curiosidad y los murmullos en el club.   —Parecer ser, seremos el tema de conversación este fin de semana —Camila tomó asiento en la pequeña mesa, bebió un poco de agua directo del envase, antes de continuar.   >>Me temo que los chismes corren como pólvora, mi padre no estará complacido, sin embargo estoy dispuesta a romper unas cuantas reglas por ti —confesó,  con una sonrisa en los labios. Estaba enamorándose, cada beso recibido y otorgado, solo confirmaba lo que ya sabía, Maximiliano Fonseca, era el hombre por quien estaría dispuesta a llegar al altar.   —Debes estar preocupada querida, deseo evitar los malos comentarios y tu nombre en boca de la gente, soy un poco mayor para ti, debo actuar de acuerdo a mi edad, sin embargo, tú haces que me sienta, como un adolescente, sin poder apartar las manos de ti, ni un solo momento —Maximiliano dejó un corto beso sobre los labios de la joven, antes de continuar.   >>Me gustaría hablar con tu padre, pedirle formalmente me conceda el permiso para cortejarte y convertirte en mi novia —la respiración de Camila se cortó, las palabras de Maximiliano, le llenaron de felicidad.   —¿Qué me convierta en tu novia? —preguntó, la felicidad en su voz no pudo ser fingida, pensó el hombre, justo lo que necesitaba, enamorarla antes de destruir su vida, como ella se lo había hecho a él, robándole lo más preciado y amado que tenía en la vida.   —No solo en mi novia Camila, sueño convertirte en mi esposa, atar tu vida a la mía, de tal manera que no puedas estar lejos de mí —su instinto le gritó peligro ante aquellas palabras, su corazón las hizo aun lado.   —¡Wow! Son palabras serias Maximiliano —a pesar de sus palabras, su corazón latía desbocado como un caballo.   —Estoy enamorado de ti, es muy pronto lo sé y es posible que mi confesión te genere dudas —dijo con premura, temiendo espantarla con sus palabras, dijo.   >>Camila, eres la mujer perfecta, la mujer con quien he soñado todos estos años, nada me haría más feliz, que me concedieras el honor hoy se convertirte en mi novia y un día no muy lejano en mi esposa —Maximiliano sonrió, por dentro moría de rabia al ver la felicidad en ella, la felicidad de la cual su hijo fue privado. Se obligó a apartar los pensamientos de su cabeza. Debía mantener la calma, jugar muy bien cada una de sus cartas.   —¡Cielos! Si, acepto Maximiliano, estoy loca, no debo apresurarme sin embargo, siento lo mismo por ti —Camila, besó los labios de su ahora novio. Miles de emociones corrían por su cuerpo, ¡estaba enamorada! Por primera vez estaba experimentando la sensación de amar y ser amada. Su vida parecía un cuento de hadas.   **** —Gracias por venir, Altaír —Rodrigo sonrió a la hermosa pelinegra.   —No debería estar aquí Rodrigo, sin embargo tampoco puedo negarme —sonrió de manera nerviosa. Era el padre de su mejor amiga y se sentía toda una traidora por acudir a la cita, siempre se sentía de esa manera cada que venía al pequeño departamento en las afueras de la ciudad.   —Lo sé, lamento molestarte, estoy preocupado por mi hija, sus problemas con Calista, parecen no tener fin —bebió un sorbo de su copa.   —Tienes la culpa, no debiste entregarle las acciones a Calista, eran de Fátima, no debiste —dijo molesta, tenía una relación estrecha con el hombre, lo conocía desde hace muchos años y existía la confianza para hablarle de esa manera.   —Lo sé, no debí, pero no tuve otra opción Altaír, no después de la amenaza de Calista —Altaír enarcó una ceja al escuchar las palabras del mayor.   —¿Amenaza? Es la mujer que elegiste, la convertiste en tu esposa ¿Por qué te amenazaría? —Rodrigo bajo la mirada un momento.   —Calista ha descubierto mis sentimientos por ti, Altaír —la chica se quedó muda, su cuerpo tembló.   —¿Qué? —preguntó aturdida.   —Lo siento Altaír, sé que te prometí ocultar lo nuestro, pero me fue imposible, tuve que mentirle y decirle que no estabas enterada de nada. Estoy cansado de fingir cariño, elegí mal, en un principio lo hice para alejarme de ti, eres la mejor amiga de mi hija.   —¡Va a decirle a Camila! —Altaír se levantó del sillón, nerviosa.   —No te preocupes cariño, no sabe que soy correspondido —Rodrigo la tomó del brazo. Besó los labios de la joven, fue un beso corto. Estaba enamorado de la chica desde mucho antes de casarse con Calista. Tuvo miedo y por escapar de lo que sentía terminó casándose sin amar a su esposa.   —No soportaría ver el odio en los ojos de Camila, no podría Rodrigo, te amo, pero Camila es una persona importante, un pilar en mi vida si la pierdo, estaré a la deriva —el miedo atravesó el corazón de Rodrigo. No puedo evitar sentir culpa, fue él quien la convirtió en su amante.   **** Camila se dejó caer sobre la cama, con una sonrisa adornando su bello rostro. Maximiliano recién se había marchado, después de traerla a casa y pasar todo el día juntos. Ya no sentía el aleteo de mariposas en su vientre, ahora parecía ser un enjambre, miles de ellas. Estaba deseando que llegara pronto el día de mañana. Maximiliano le había invitado al cine para terminar un fin de semana de ensueño. Cerró los ojos y se dejó llevar, estaba más que satisfecha con el rumbo que tomaba su vida. El amor  no estuvo en sus planes, pero atribuyó al destino la llegada de Max a su vida, parecían estar destinados.   Abrió sus ojos al escuchar el sonar de las guitarras y la voz de Maximiliano cantar ¡Cantar! Ese hombre estaba loco pensó. Se acercó al balcón para verlo junto al mariachi. Si no estaba segura que fuera amor, ahora lo confirmaba, ¡amaba a ese hombre!   Bajo los escalones de dos en dos, mientras escuchaba las guitarras y la voz de Maximiliano, se enamoró mucho más.   Eres una estrella por la madrugada eres luz que llena todas mis mañanas   Tú tienes en los ojos un lenguaje sin palabras tu llevas en los labios agua dulce azucarada Tienes la belleza que jamás mirará eres una reina eres una dama (Alejandro Fernández)   —¡Maximiliano! —Camila se lanzó a los brazos del moreno, con emoción, loca, loca de amor.   —¿Te ha gustado mi sorpresa, preciosa mía? —preguntó, con una sonrisa de felicidad en el rostro.   —Me has enamorado —admitió Camila, sin separarse de sus brazos.   Sus labios se unieron, un beso apasionado. Camila casi olvida que está frente a su casa y que probablemente su padre la observaba.   —Buenas noches ¿Usted es? —Rodrigo salió de casa, solo después de ver a su hija besarse apasionadamente con el hombre.   —Maximiliano Fonseca, un placer —se presentó, extendió su mano derecha para saludar a su futuro suegro, sin soltar la cintura de Camila.   —Rodrigo Salvatierra, el padre de Camila —Camila, se mordió los labios, esperaba que su padre no le hiciera una escena, no iba a permitírselo de cualquier manera. Era su vida y quería disfrutar de su relación…   —Soy el novio de Camila —Maximiliano dijo con una sonrisa, esperando no encontrar una negativa del hombre, porque no estaba dispuesto a dejar ir a la joven rubia.   —¿Novio? —Rodrigo enarco una ceja de manera interrogante.   —Si papá, Maximiliano y yo somos novios, de hecho sé que es muy pronto; pero nada me complacería más que convertirme en su esposa.   —Demasiado pronto Camila —Rodrigo observó a Maximiliano, era mayor que su hija, no podía objetar nada con respecto a eso, sin embargo podía sentir que algo no marchaba bien en esa relación.   —Papá, te casaste con Calista, una semana después de conocerla —recalcó Camila, no estaba dispuesta a perder a Max.   —Por favor no discutan, señor Rodrigo, le aseguro que mis intenciones son buenas, las mejores para Camila, sé que esto le parece muy apresurado; pero tenga la seguridad, convertiré a su hija en mi esposa. Esto para mí no es un juego  señor, usted no puede tener una idea de lo importante que Camila es para mí —la profundidad de sus palabras no eran fingidas. Esto era tan serio como podía ser, la quería y la tendría.   —¿Estás segura de que es amor Camila?   —Estoy completamente segura papá, estoy enamorada de Maximiliano, y nada me gustaría más que convertirme en su esposa, en un futuro cercano.   —Espero pueda hacerla feliz Maximiliano, tenga seguridad que estoy dispuesto a cobrar cada lágrima que ella pueda derramar por usted —Rodrigo dijo con cierta molestia.   —Estoy seguro de eso, un padre haría todo por cobrarse el dolor de un hijo, créame que lo sé…
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