Camila maldijo en el momento que su auto se apagó. Golpeo el volante con frustración, lágrimas corrían por sus mejillas, ¿Qué había hecho, para ser tan desdichada? La pregunta golpeaba su cabeza. No le molestaba si ellos se amaran o no, la mentira, el engaño. Eso era lo que hería su corazón, le estuvieron viendo cara todos estos meses, tal como lo hizo Maximiliano, todos eran iguales. Bajo del auto resignada, no sabía nada de mecánica, así que opto por tomar un taxi ¿A dónde iría? No tenía idea, quizás sería mejor rentar una habitación de hotel, serenarse y pensar, pensar bien lo que haría de ahora en adelante, se sentía sola, después de lo acontecido en su vida, difícilmente volvería a confiar en alguien. Todos le habían traicionado, las personas de su vida le habían engañado. —¿

