Tanner tenía los nervios de punta. El rancho estaba por completo agitado y él intentaba mantener el control de la situación. Al menos, la que se presentaba en el establo. —¡¿Dónde demonios está Chase?! —gritó ofuscado. —La señora Sabine vino a buscarlo para que la llevara al hospital —informó uno de los empleados—. Creo que ya se fueron acompañados por la niña Estrella. El hombre rugió por el enfado. Ahora debía ensillarse él mismo el caballo mientras distribuía a sus hombres en las distintas labores que ese día debían hacerse en el rancho. Por la pronta llegada del nuevo patroncito, todo se había complicado. Matt no tenía cabeza para otra cosa que no fuese Nicole y sus dolores de parto, dedicando a varios empleados en las tareas de ayudar en la casa y con el traslado al hospital deja

