Capítulo — Entre el Corazón y las Risas El amanecer se colaba tímido por la ventana del hospital. Julieta entró de puntillas a la habitación, todavía con el café de la madrugada en el estómago y las palabras de Carlos resonando en la cabeza. Pensaba decirle apenas un “buen día” y quedarse en silencio, pero la voz ronca de Mateo la sorprendió antes de que pudiera acercarse. —Te extrañé, Juli… —dijo, con los ojos entrecerrados y una ternura que desarmaba—. Te juro que pensé que no ibas a volver. Julieta se quedó helada. —Mateo, yo… solo bajé a… —balbuceó, sin saber cómo explicarse. Él llevó una mano al pecho, con gesto dramático. —Me duele acá… —susurró, presionando justo donde latía su corazón—. No sé qué me pasó. Creo que… es porque no estabas conmigo. —Llamo al doctor, ya vuelvo.

