JACK
Al día siguiente me desperté con la idea de buscar el anillo de compromiso de Zoe y también planear la pedida de mano. Se supone que tiene que ser muy especial pero jamás he hecho esas cosas así que tendré que decirle a Sebastián que me eche una mano. Al fin y al cabo el se ha casado como dos veces.
Le envíe un mensaje y me respondió que lo invitara a comer para hablar sobre eso. Quedamos de vernos a las diez. No se como habrá amanecido mi futura esposa, tomé el celular y le marqué.
—¿Jack? Increíble que hayas sido tu esta vez que me llamó y no Dominic.
—Si.. solo quería saber cómo había amanecido mi futura esposa.
—Bien, estoy llegando al hospital. Hoy será un día muy pesado. Saldré a las seis.
—He leído tus condiciones.
—¿Y estás de acuerdo?
—Si.
—¿En especial con la última?
—Exacto. En especial con esa. Estoy muy decidido, Zoe, no se por que te sorprendes.
—Porque te encantan las mujeres, Jack, siempre tienes a una chica para el fin de semana.
—Pues ahora te tengo a ti a este fin de semana.
—Me he olvidado añadir algo. —dice—con quinta cláusula cómprame helado por una semana y no solo eso, también una caja de pizza para la cena.
Me reí.
—Vale, esta bien.
—Te dejo porque empezare a trabajar. —ella cortó sin dejarme despedirme. Es la primera vez que una mujer me corta el celular. Indecible.
Salí de casa, Owen me llevó a la oficina. Hice algunas llamadas mientras me veía con Sebastián y luego fui a una reunión. Me encontré con Sebastián en el restaurante cerca de la empresa.
—¿Tienes hambre? Porque yo muero de hambre. —me dice.
—Ya comí. Mejor dime que tienes en mente.
—¿Para que?
—Me dijiste que me ayudarías con la propuesta de Zoe. —recordé. La mesera llegó y Sebas pidió una hamburguesa con papas.
—Si, eso. Cuando terminemos de aquí vamos a buscar el anillo y después tenemos que planear la propuesta. ¿Que tienes en mente?
—No tengo idea, Sebas, por eso te he dicho que me acompañes porque no se que hacer.
—Estas frito, Jack. —suspiró. —Piensa en algo que le podría gustar a Zoe. Quizás sea algo espontáneo, no precisamente tienen que haber miles de rosas y un letrero enorme que diga "¿te quieres casar conmigo?". Zoe es más sencilla.
—Hmm —pensé, la verdad no se me ocurría nada. Podría alquilar un restaurante entero y hacerle la propuesta allí pero la gente tendría que ser espectadora. Zoe dijo que saldrá hasta las seis de la tarde y no se si quiera ir a cenar después.
—Vamos por el anillo y en el camino pensamos mejor.
—Vale.
Sebas se comió su hamburguesa y luego nos fuimos a una tienda de marca para comprar el anillo. No pienso quitarle el anillo a Zoe luego de divorciarnos, digamos que se lo dejare como regalo.
—¿Que tipo de anillo buscan?
—Sebas —lo miré—tú conoces mas a Zoe.
—Jack, en serio que me sorprendes.
—¿Como es su esposa? Quizás le ayude a buscar el adecuado.
—Hmm —pensé pero no se me ocurría nada—Zoe es... linda, si. Ella es fuerte, independiente, es... un poco malhumorada y chillona.
—¡Jack! —interviene Sebas—Muéstrenos algo dulce, algo femenino, algo que inspire amor y esperanza.
El encargado con trae varios. Son de diamantes, colores plata con piedras preciosas. Me gustaron varios. Había uno en forma de flor, era rosa y ese en especial me gustó.
—¿Crees que le gusta a Zoe?
—Creo que si. ¿Compras ese?
Asentí.
Compramos ese anillo, ni siquiera pregunte el precio. Luego fuimos a una tienda en busca de trajes para vestirme acorde a la ocasión.
—¿Que se supone que debo de decir? —inquiero. Soy nuevo en esto de las relaciones, a pesar de que sea todo falso.
—En primer lugar necesitas llevar muchas flores. No se, llévale una serenata.
—Hmm tal vez.
Me medí varios hasta que por fin di con uno. Me lo dejé puesto de una vez porque después de planear todo iría con Zoe y le pediría matrimonio. No quiero esperar más tiempo. Además, ya casi tengo que ir donde mi madre. Necesito ser rápido
—¿Que tal si practicamos? —le pregunto. —Tu eres Zoe y yo soy yo.
—A ver —Sebas empieza a actuar como chica—Jack, ¿que haces aquí?
—Zoe, yo... espera, Zoe no se pone tan romántica —lo empujé—Se más original. Zoe frunciría el ceño si me ve llegar a su trabajo.
Estábamos ensayando muchas veces hasta que por fin quedamos en algo. Iría a su trabajo y le pediré matrimonio allí. ¿Que mejor que en el lugar que tanto ama estar? Estoy segura de que la sorprendería y Zoe dijo que fuera creativo. Solo espero que no le moleste que vaya a invadir su lugar de trabajo.
Jack y yo fuimos a comprar muchas flores, la verdad no sabía cuales eran las favoritas de Zoe por eso compramos varias. Ordenamos que fueran a llevarse a la sala del hospital y las pusieran por todas partes. Como es un hospital esperaba que nadie fuera alérgico a alguna de ellas o sino estaría en problemas.
Estaba preparado para ir y pedirle matrimonio. Mi celular suena, es Dominic.
—¿Dime?
—Señor Morgan, la señorita Rose está aquí. Quiere hablar con usted, dice que es importante.
—Ahora no, Dom, dile que estoy muy ocupado. No me esperes por la tarde. —dicho eso colgué. No quería que nadie me interrumpiera hoy. Me sentía un poco nervioso a pesar de que era todo falso.
Fuimos directo al hospital. En el pasillo los hombres ya habían dejado las flores. Varias enfermeras y doctores quedaron viendo todo. Espero que no se pongan en el plan de echarme de acá porque les tumbo el hospital... bueno, no es cierto que le haré eso a Zoe y a todas estas personas pero que no se metan conmigo.
—¿Donde está Zoe? —quise saber, buscándola por los pasillos.
—¿Señorita? —llamé la atención de una enfermera—¿sabe dónde está la doctora Zoe Carter?
—Si, en el área de emergencia. ¿La necesitas urgente? —sonrió—puedo ir a buscarla por ti.
—No, esta bien. Voy yo. Gracias. —camine hacia el área de emergencia y fue cuando la vi. Zoe estaba con su bata blanca, llevaba el cabello en una coleta baja. Estaba hablando con dos niños que lloraban. Ella les limpió las lagrimas y les dio algunos dulces. Los niños dejaron de llorar entonces.
Definitivamente Zoe era un ángel caído del cielo. Me acerqué a ella y le toqué el hombre. Giro y se sorprendió al verme.
—¿Que haces aquí? No me digas que estás enfermo.
—Claro que no. Estoy aquí para verte a ti.
—¿Ah si? ¿Por qué? ¿Sucedió algo?
Suspiré y me animé a hacerlo. Saque la caja con el anillo de mi bolsillo y me puse de rodillas. Zoe aburro los ojos del asombro.
—Jack, este momento... —empezó a decir pero no la dejé hablar.
La gente se había percatado de lo que estaba pasando y se detuvieron a ver el espectáculo.
—Zoe, amor mio. Eres la luz en medio de mi oscuridad. Te conozco desde hace muchos años y hemos estado juntos todo ese tiempo. Has demostrado ser la mujer de la cual estoy profundamente enamorado. No consigo mis días sin ti y mucho menos mis noche. Zoe, desde que llegaste a mi vida me diste luz y paz. siento que contigo soy yo mismo, sin mascaras. Tu alegría me contagia y me hace ser un hombre feliz. Tú me das esa felicidad. Mi Zoe, te amo tanto y quiero pasar el resto se mis días contigo. Zoe, quiero vivir junto a ti, tener hijos contigo, que lleguemos a viejos juntos. Zoe, dime, ¿te casarías conmigo?
La gente suspiró de amor, la verdad me había salido todo bien.
—¡Di que si! —dijo alguien.
—¡Que romántico!
—¡Responde, por favor!
—¡Di que si!
—¡Que guapo está!
Zoe fingió estar llorando de la emoción, sonreí mientras limpiaba lagrimas imaginarias.
—¡Si! ¡Si, quiero! —exclamó.
Me puse de pie y le puse el anillo.
La gente aplaudió.
—Está hermoso. Apuesto que te ayudó Sebas en todo esto.
—Un poco —respondí. Ahora no sabíamos que hacer. Zoe se acercó y me abrazó para evitarnos el beso. Aunque en cualquier momento tenía que llegar.
—Gracias. Ha salido todo bien —susurró. Cuando se separó me dedico una sonrisa cálida.