-¿Entonces?- Mónaco la animó y ella mordió su labio inferior antes de responder- Si no te sientes bien podemos dejar esta charla para otro día, Ceci- comentó Mónaco viéndola lista para correr pero, para su sorpresa, ella se negó de inmediato. -No, por favor, quiero contarte- dijo y él asintió suavemente con una pequeña sonrisa- Ella empezó a preguntarme cosas más… Íntimas. Normalmente yo no le cuento mucho de mi relación y ella lo sacó a colación diciéndome que nunca le contaba nada y que no confiaba en ella y yo… Yo creo que fue el alcohol, o quizás sí fui yo y sólo soy una cobarde, padre Mónaco, pero yo… Yo me atreví a preguntarle qué se sentía. Francis al principio no entendió y tuve que repetir mi duda, aunque por dentro me moría de vergüenza ver su sonrisa fue para mí algo muy emocio

