La semana comenzó y con eso mis actividades en el clan. El lunes por la mañana temprano, apenas llegamos Renn convoco a una reunión. Parece que se tomo muy enserio esas pocas clases a las que fue de administración de empresa, porque para el CEO de alguna compañía. En ese sentido es diferente a papá, él era más autoritario y se hacía lo que el decía. Renn, por otro lado, hace que todo sea más participativo y pedir opiniones. Con honestidad, soy más partidaria de tener la ultima palabra, pero es interesante ver como lo maneja mi hermano.
- Bien, ¿Qué más? - pregunta Renn, sentado en la silla de la punta, de la larga mesa de la sala de reuniones.
- Tenemos una nueva entrega de armas. - informa Clover. - La fecha acordada es el jueves por la madrugada, ¿confirmo?
- Si. - responde mi hermano. - Es una entrega importante, asegúrense de que todo este en orden para recibirlo. A ver si podemos terminar el año sin tener ningún inconveniente, Peter me ha dicho de como este año hay elecciones, todo está bastante tenso.
- Da igual quien gane, todos se terminan vendiendo por dinero. - dice Evan. - No será un problema para nosotros.
- Ya lo sé... De todos formas nos ha recomendado que tratemos de mantener un perfil bajo hasta que todo se calme. - sigue Renn.
- Tú novia es muy paranoica. - se burla Evan.
- Al contario, siempre se mantiene sereno. - digo. Renn siempre fue de los que se alteran y se hacen un drama por todo. Peter, en cambio, es más tranquilo y a todo le ve una salida. Creo que esa es la mejor combinación en la amistad. - Nunca he visto algo que lo afectara.
- ¿Acaso tiene una relación con los dos? Vaya fantasía, estar con dos hermanos. - bromea Evan. - Yo he tenido una, pero con gemelas.
Pongo mis ojos en blanco. - Que idiota.
- Ese no era el punto de la conversación. - sigue Renn con fastidio. Queda pensativo. - ¡Y deja de relacionar a mi hermana con Peter!... ¡O con cualquiera! - Demian comienza a toser. El se lleva el puesto al más idiota. Logrará que Renn se entere y lo mate. - Oye, ¿Qué he dicho sobre fumar? - lo reprocha.
- Oh, lo siento. - se disculpa. - Lo había olvidado.
- ¡Natalie ni siquiera está aquí! - se queja Evan.
- Que idiota. - vuelvo a decir.
Renn me mira. - ¿A quién le dices?
- Al que se sienta tocado.
Suspira. - Largo todos. Vuelvan a sus... - antes de que termine la oración, la puerta de la sala de reuniones se abre y se asoma Natalie. - Mason, hazme un favor y ve a pedirle a Jason en inventario de lo que está en la bodega. - le pide Renn.
- Claro. - responde parándose y saliendo de la sala.
Natalie cierra la puerta una vez que sale.
- ¿Acaso Jason no se pidió el día libre? - pregunta Clover extrañada.
- Si. - dice Renn, mira a su esposa. - ¿Qué sucede?
- Eh... - comienza a decir ella.
- Natalie. - dice firme mi hermano.
- Me... me acaba de llamar Eric...
- ¿¡Le sucedió algo a mi madre!? - exclama Evan con preocupación, parándose.
- No, no... - sigue diciendo ella. - Encontraron a Finn muerto en su departamento.
- ¿Qué? - exclamamos a coro, en shock.
- ¿¡Cómo que lo han encontrado muerto!? - exclama Evan molesto. - ¡Explícate Natalie!
- ¡No me grites! Que no se mucho más que tú. - responde ella seria. - Al parecer fue una sobredosis.
- ¡Eso es una mierda! - sigue gritando Evan. - ¡No se droga! ¡En su vida le ha dado siquiera una calada a un cigarrillo!
- ¡Te estoy diciendo lo que ponen en el informe policial!
- ¿Has jaqueado los archivos? - le pregunta Renn. Ella asiente.
- ¡Mierda! - grita Evan furioso, golpeando con fuerza la mesa con su mano abierta. Se sienta.
- Sabemos que Finn no se drogaba... - comienza a decir Renn. - Eso solo puede implicar una cosa...
- Alguien lo hizo pasar como una sobredosis. - agrego.
- Si... - confirma mi hermano. - El tema es el por qué...
- O alguien se entero que era un infiltrado... o puede que haya metido sus narices donde no debía. - dice Demian.
- ¡Le tenía miedo hasta su propia sobra! ¿¡De que hablas!? - exclama Evan.
- ¡Solo estoy diciendo las posibilidades!
- Demian tiene razón. - dice Renn. - ¿Por qué otra cosa va a ser? - mira a Natalie. - Hackea el correo de Finn, puede que ahí encontremos la respuesta.
- Está bien. Solo que me llevará algo de tiempo, no creo que tenga algo más protegido que su correo.
Quedamos todos en silencio. Aún seguimos shockeados por la noticia. Vaya, mi primer día y ya hay una baja. Por más que es normal que las haya, aún así uno no puede evitar sorprenderse o ponerse mal cuando alguien de nuestro equipo muere haciendo su trabajo. Es parte del oficio, todos lo sabemos cuando aceptamos entrar en este mundo.
- Era el tipo más bueno e inocente que he conocido.... - dice Evan, con su mirada ida. - Y eso que soy hermano de Mason...
- ¿Quién le dirá al grandulón? - pregunta Clover.
- Yo lo haré. - dice Natalie. Tiene sus ojos llorosos. - Ha sido mi culpa... - sigue con voz temblorosa. - Yo... yo lo metí en esto. Le... le dije... que... que lo mantendríamos a salvo...
- No, lo haré. - dice Evan firme.
- Ahí viene... - susurra Clover.
Vuelve a entrar a la sala. - Jason no vino.
- Salgan todos. - nos dice Evan serio.
- ¿Qué? ¿Y ahora que te sucede? - le pregunta su hermano extrañado.
Los demás nos paramos y nos dirigimos hacía la puerta, cuando él se está por dar la vuelta para también salir, Evan lo detiene.
- Tú no. - le dice. Mason se frena en seco y lo observa sin entender.
Salimos y cerramos la puerta.
- Démosles espacio. - ordena Renn.
No termina la oración, que Natalie se aleja con velocidad hacía la salida. Renn se apresura a ir detrás de ella.
Clover suspira. - Necesito un café. - se dirige hacía la sala de descanso, dejándonos a solas con Demian.
- ¿Lo conocías mucho? - le pregunto. - Yo solo lo he visto apenas unas veces, pero más que nada porque era amigo de Mason.
- No tanto del asilo, sino más bien de afuera. De reuniones, juntadas y fiestas. - responde. Suspira con tristeza. - Era un buen chico.
- ¿Realmente crees que hay alguien que intenta sabotearnos?
- No lo dudo. Hay mucha gente... hambrienta de poder, que les sigue molestando que un muchacho se haya quedado con el control de la ciudad. Aún menos luego de que tú hermano monopolizara los demás negocios. Cuando tú padre dejo a un lado el tema de la droga, de alguna forma logro calmar las aguas con los demás pandillas. Además de que era el gran Kian Marshall. Renn, por más que ha logrado cosas increíbles también...
- Sigue siendo el hijo de Kian Marshall.
- Exacto. - hace una pausa. - No me extrañaría que las demás pandillas se unan todas y formen un equipo en común... - queda pensativo. - De todos modos creo que hay alguien a la cabeza de las revueltas, alguien con más poder y autoridad.
- ¿Alguien como quien? - pregunto extrañada.
Se encoje de hombros. - No sabría decirte con exactitud, hay tantas posibilidades. Hasta te diría que de afuera.
- ¿De afuera?
- Tú padre ha acabado con grandes clanes de otros países. Creo que tiene historia con Rusos e Italianos.
- ¿Qué acaso Rusia no está siempre en conflicto con Estados Unidos?
- Si, son dos grandes rivales, ambas son potencias muy influyentes en el mundo.
- Mi padre no quería quedarse atrás y empezó su propia guerra por su lado. - bromeo.
Vemos que la puerta se abre y Mason sale rapidamente de allí, directo a la salida. Llego a notar que tiene sus ojos rojos. Evan queda parado en el marco de la puerta, observando como su hermano se marcha destrozado. Suspira y se acerca a nosotros, cuando ve que lo estamos observando.
- ¿Quieres que vaya con él? - le pregunto. - A mi no me apartara.
Niega. - Será mejor que le demos un tiempo solo. Cuando sienta que necesita estar acompañado o quiera habar con alguien, vendrá por nosotros. - mira a su alrededor. - ¿Y Clover?
- En la sala de descanso. - responde Demian. Evan asiente y se encamina hacía allí.
No puedo evitar sonreír. Me pone muy feliz que Evan haya por fin haya encontrada a alguien que lo complementa. Él siempre fue muy solitario y tosco, pero desde que Clover llego a su vida es realmente otra persona, mejoro mucho.
Miro a Demian. - ¿Quieres que hagamos algo a la noche?
Levanta sus cejas con sorpresa, pero tiene esa sonrisa divertida en su rostro. - ¿Lo dices enserio?
Frunzo el ceño. - En plan folla amigos, no es una cita ni nada eso. Es solo que... - quedo callada. - No sé... no me apetece estar sola.
- ¿Tus padres no te dirán nada? - pregunta con algo de temor.
- Deja de preocuparte tanto por mis padres. - le digo con fastidio.
- Les quiero caer bien, ya sabes, para cuando me presentes en una cena familiar. - bromea.
- Si, claro. - digo con sarcasmo. - ¿Tienes libre el domingo?
Ríe. - Está bien, chispitas. ¿Dónde quieres ir está noche?
- A tú departamento, recuerda que nadie puede vernos.
- Bien, sus deseos son ordenes, mi jefa, emperatriz del mal. - se inclina, toma mi mano y deja un beso en está. - Nos vemos luego. - me dedica una ultima sonrisa, antes de seguir caminando.
Suspiro.
¿Qué haré con este chico?