Advertencia: El siguiente capitulo contiene escenas para mayores de 18 años.
-Pero creo que va siendo tiempo en que debemos seguir poniendo límites y trabajar como lo habíamos hecho hasta ahora.- sentenció Emma cruzandose de brazos.
Sebastián que no quiso saber más de ese tema actuó rápido y de un solo movimiento la atrajo hacia él tomándola de uno de sus brazos. Provocando que ella cayera sobre su músculo pecho.
-Oiga.. ¿Cómo se atrev..... Mmmhhhh- no terminó de reclamarle, ya que Sebastián en un lujurioso arrebato lleno de deseo la había callado con un beso. Definitivamente si no hacía algo esa mujer seguiría hablando. Además era mejor tenerla así.
Por mucha resistencia que tratara de poner ella. Era imposible apartarse de los fuertes brazos y los cálidos besos de él. Por lo que nuevamente se vio completamente envuelta en los caprichos de su jefe.
Su juicio comenzó a nublarse justo como aquella noche en la oficina. La temperatura y las caricias comenzaron a subir de tono. Sebastián pronto despojó a Emma de su bata y pijama. Mientras se rodaba aún con ella en brazos sobre el sofá. Dejó de besarla un momento para retirar su chaleco y su camisa. Dejando al descubierto el enorme torso blanco y bien trabajado de el. Debido al intenso ejercicio que se sometía cada día. Emma lo observó detenidamente y pronto sintió vergüenza. Quiso volver a ponerse la ropa en su lugar pero ya era demasiado tarde.
Sebastián era demasiado ágil para ella y cuando menos se dio cuenta solo se encontraba con el brassier y la pantaleta puesta.
Sebastián tomo sus manos con las suyas colocándolas a la altura de la cabeza de ella. Por un momento la contempló de pies a cabeza para nuevamente apoderarse de sus labios.
Emma tenía que admitir que la piel de ese hombre sobre la suya se sentía increíblemente bien.
La sostuvo con una mano, mientras que con la otra lograba quitarse los pantalones. Dejando al descubierto su ropa interior pero no por mucho tiempo. Ya que se la quitó en seguida debido a que su enorme y palpitante pene se encontraba erecto.
Emma al verlo se asustó demasiado."¡Esa cosa es enorme!"- pensó, pues prácticamente este tipo iba a partirla en dos. Quiso alejarse de nuevo pero Sebastián no la dejo. Simplemente se restregó contra ella. Haciéndola gemir bajito.
-¿Sabe? Usted me dice una cosa y su cuerpo me demuestra otra- le dijo él con evidente picardía y voz ronca. Provocando que ella se sonrojara hasta las orejas.
-¡¿Cómo esperaba que reaccionara?! Es...es la primera vez que hago algo como esto.- admitió Emma llena de vergüenza. Completamente sonrojada.
Esas simples palabras llenaron el pecho de Sebastián de satisfacción al saber que él sería el primero en tenerla y hacerla suya.
Y aunque Emma no lo sabía, para Sebastián también era la primera vez que lo hacía.
No pudiendo aguantar más. Retiro las últimas prendas que quedaban. Dejando al descubierto los enormes pechos de ella. Luciendo apetitosos ante el. Que no pudo evitar besarlos, lamerlos y morder sus pezones a su antojo. Emma gimió fuerte. Pues ya no podía resistir más. Era demasiado placer para ella. Ni siquiera sabía que ella fuera tan sensible en esas partes de su cuerpo.
Sebastián siguió degustando y probandola a su antojo y mientras lo hacía ágilmente le quitó la pantaleta. Y le abrió las piernas, aprovechando que ella ya se encontraba completamente excitada y sin decir palabra alguna.
Ella no se dió cuenta en qué momento él se coló entre sus piernas. Fue hasta que sintió que algo enorme y duro entraba despacio en ella.
"Esa cosa me va a matar"- pensó trágicamente mientras cerraba los ojos, y apretaba con fuerza el torso desnudo de Sebastián.Ya que esté al fin le habia soltado sus manos. para poder guiar su pene a la estrecha entrada de ella. Para él esto fue increíble. Verla de esa manera y tenerla así lo calentó de más. Y dejando de ser delicado. La penetró completamente. Emma grito fuerte pero pronto se cubrió la boca. Ya que las paredes de su departamento eran demasiado delgadas y quizá sus vecinos ya se habían dado cuenta de las cosas tan obscenas que estaban haciendo ahí dentro.
Sus paredes internas se contrajeron, de dolor al principio. Ya que Sebastián no fue nada delicado al hacerlo. El se dió cuenta de ello. Al ver la cara de dolor que ella tenia. Pero como no le pidio que parará, siguió haciéndolo de manera rápida y profunda. Completamente perdido en el éxtasis y en lo mojada que ella estaba.
Emma se mantenía absorta en los movimientos bruscos pero a la vez tan placenteros de el. Que cada vez más lo apretaba por dentro.
Sebastián gruño y gimió ante esto. Además de lo estrecha que estaba. Y la manera de apretarlo lo estaba llevando a la locura.
Cuando finalmente vio que ella se adapataba a los movimientos, decidió hacerlo mucho más rápido de ser posible. Provocando más gemidos de ella. Su mirada no se apartaba del rostro de Emma. Él iba a guardar todo eso en su memoria por siempre. La veía morderse el labio con sensualidad. Y eso provocó que se acercará a besarla nuevamente. Mordiendo y succionando sus labios sin dejar de penetrarla. Pronto Emma comenzó a sentir un cosquilleo demasiado placentero en esa zona. Y al hacerlo se aferró más a Sebastián, rodeando con sus delgadas piernas la cadera de él.
Sebastián no podía contenerse más al verla en ese estado. Por lo que siguió dándole demasiado duro y fuerte. Pues al parecer eso le gustaba. Pronto emma sintió una serie de espasmos y sentía como si hubiese tocado el cielo mismo.
Aquella sensación era magnífica que la dejo temblando en los brazos de él.
Con un gruñido y con un último beso. Pero sobretodo verla a ella llegar al climax fue suficiente para que el también lo hiciera. Llenandola completamente de él.
Emma solo sintió algo caliente recorrer por sus entrañas. Sabía que se había corrido dentro pero podía conseguir una pastilla anticonceptiva al día siguiente, totalmente agotada se acostó completamente sobre el sillón y Sebastián, solo salió de ella con lentitud aún observandola fijamente. Se acostó a un lado de ella y la abrazo.
Ninguno de los dos dijo nada. De lo que podían estar seguros era que lo habían hecho y no había vuelta atrás.
Emma se acurrucó en el pecho de el. Quedándose dormida al instante. Sebastián a los pocos minutos hizo lo mismo. Durmiendo con una gran sonrisa dibujada en sus labios.
(............)
A la mañana siguiente. Sebastián despertó temprano. No importaba la hora en la que se durmiera siempre era puntual con la hora de despertar. Porque siempre solía levantarse antes de que saliera el sol.
Lo primero que vio fue a la hermosa mujer que dormía entre sus brazos. La estrecho con más fuerza, dejando un pequeño beso en su frente.
Antes de ponerse de pie, se levantó y coloco su ropa. Mientras ocasionalmente le miraba con dulzura y con evidente deseo aún.
Finalmente era suya. E iba a hacer todo lo posible por tenerla a su lado siempre. Claro primero tenía que arreglar algunos asuntos.
Tapo el cuerpo desnudo de Emma, tomo su celular e hizo varias llamadas muy importantes para el y su futuro con Emma.
(...........)
Poco después Emma despertó con un horrible dolor en todo su cuerpo. Sentía como si le hubiese pasado una aplanadora por encima. Sin mencionar el dolor en cierta parte muy privada.
Pronto una serie de imágenes de la noche anterior aparecieron en su mente, haciendo que se sentara con rapidez en el sillón. Cubriendo su pecho con una ligera colcha que tenia ahí, la cual ella no recordaba haberla tomado.
-¡¿Pero que rayos hice?!- se pregunto a si misma sintiéndose completamente culpable de aquello. Era obvio que no solo podía culparlo a el. Si no a ella también por haber caído. Intento ponerse de pie. Pero un dolor insoportable recorrió su espalda y vientre. -¡Maldición!- vocifero con gran enojo. Era el peor dolor que había tenido en su vida. Se asomo debajo de la colcha que la cubría, dándose cuenta de que ahí había una pequeña mancha de sangre. - En....en verdad lo hicimos- dijo incrédula mientras que con la otra mano libre se daba pequeños golpes en la cabeza.
-¿Porque haces eso? - hablo una voz dominante, fuerte y muy varonil a sus espaldas. Una voz que jamás podrá olvidar. Con miedo volteo hacia donde provenía esa voz. Encontrándose a su jefe, sentado en una de las sillas del comedor , observando su Tablet electrónica con gran interés, mientras bebía un café. Ya se encontraba completamente bañado y arreglado. Lucia extremadamente guapo. Y Emma no pudo evitar sonrojarse al verlo por un momento, ahora llevaba otro traje de color oscuro con un chaleco del mismo tono y una corbata blanca y camisa negra.
-Pero...¿Cómo...?
-Disculpa, tuve que pedir que trajeran algunas cosas mías y el desayuno también. Espero que no te moleste que haya tomado prestada tu ducha.
Fue entonces que Emma cayó en cuenta de que sobre la mesa había un sin fin de platillos y café, jugo, leche y pan.
Le estaba pidiendo disculpas por eso y no por lo sucedido anoche. Emma con todo el dolor en su cuerpo se levantó del sillón. Tapándose con la colcha y recogiendo su pijama. Todo esto ante la atenta mirada de Sebastián sobre ella.
Sin decir ni una palabra se metió a su cuarto. Encerrándose con seguro. Ya no estaba segura si este hombre volvería a intentar algo con ella. Así que está vez estaría más alerta. O al menos eso es lo que ella se decía.
Dejo su pijama en el cesto de la ropa sucia y tomando un nuevo cambio se metió a bañar. Realmente necesitaba un buen baño, uno largo y tibio que le ayudará a despejarse y relajar su mente.
Cuando salió de bañarse, muy a penas se podía mover. El dolor era horrible. Nadie ni siquiera su mamá le había dicho que hacer eso era increíblemente doloroso.
Aguantándose las quejas, busco su tan conocido uniforme de falda negra, pantis negras y blusa blanca. Y sus tacones negros. Arreglo su cabello dejándolo suelto y solo se puso un broche.
Dudo por unos instantes en si salir o no. Ya que ese hombre se había adueñado de su departamento. Porque por lo que pudo ver y la hizo enojar es que el armario de ella se había reducido un poco al ver que el había mandado traer algunos de sus trajes y cosas personales.
-Este hombre tan atrevido ¿ya piensa vivir aquí o que?
Desesperada, y enojada y aguantando el dolor. Salió de la habitación, encontrándose a Sebastián en el mismo lugar, solo que al escuchar la puerta de la habitación de ella. Su mirada se dirigió hacia allá. Y en cuanto la vio se emocionó nuevamente. Lucia encantadora y bella.
¿Cómo es que nunca se había percatado de eso?
Aunque ahora eso no importaba, pues ahora Emma era totalmente suya.
-Ven a desayunar algo, debes estar hambrienta. Después del intenso ejercicio que hicimos anoche- comento de manera sugerente. Haciendo que Emma bajara la cabeza completamente apenada.
Se acercó despacio a la mesa. Sentándose en el otro extremo donde el se encontraba. Al hacerlo el dolor volvió. Lo cual provocó que está hiciera una mueca que no paso desapercibida por Sebastián.
-¿Cómo te encuentras?- le pregunto con preocupación a ella. Al parecer si había sido demasiado duro. y tosco. La próxima vez trataría de ser más dulce con ella.
Emma por otro lado solo deseo poder meterle una patada en el culo para que supiera que es lo que ella sentía. Más sin embargo logro tranquilizarse y bebió un poco del café que Sebastián le ofrecía.
Desayunaron en silencio. Emma miro el reloj y se dio cuenta que ya era tarde. Ese sería el primer día de trabajo en el que lo haría.
Trato de comer a prisa y Sebastián al notar esto dijo -No te preocupes tienes el día libre hoy-
-¿Cómo que día libre? Usted jamás me había dado días libres
-Bueno hoy la ocasión lo amerita. Además no estás en condiciones de caminar - le señaló lo obvio ya que se había dado cuenta de que batallaba para ponerse en pie.
Emma no sabía si darle las gracias o estrangularlo hasta más la muerte, sin duda prefería lo segundo.
Sebastián encendió el televisor en la sala. En donde en la sección de economía y finanzas hablaban de el. Aunque más parecía ser un chisme. Emma no le prestó atención a esto. Solo tomo una tostada con queso crema y mermelada y comenzó a comer.
Todo iba bien hasta que el conductor del noticiero de esa mañana, hablaban del líder del Grupo S. Más específicamente Sebastián y el tema de su matrimonio. Al parecer este se había divorciado de su reciente esposa a escondidas incluso de su propia familia. Y todos se preguntaban el porque. Haciéndolo el tema caliente y más controversial del día, y tal vez de todo el año.
Emma al escuchar esto. Se atragantó con la comida y tomo café de prisa. Sin despegar la mirada del televisor frente a ella.
-¿C-como es posible? ¿Cuándo paso eso?- pregunto ella completamente sorprendida.
-En realidad fue algo demasiado sencillo- respondió el con simpleza. - ya tenía los papeles listos. Solo era cuestión de mover mis contactos y quedaría libre de esa mujer.
Emma se quedó atónita ante esto. La frialdad con la que el había dicho esto. Era sin duda escalofriante. Se imaginaba a la ex señora Shao completamente devastada y no pudo evitar sentirse culpable. Dejo de comer y bajo la mirada. Decir que la culpa la carcomía por dentro era poco. Acaba de dañar a una persona. A una mujer que quizá en verdad estaba enamorada de ese hombre frente a ella.
Emma recordaba las pocas veces que Laura Chang pocas veces iba a la oficina de su esposo. Inclusive una vez con dulzura y amor está le había llevado algo de comer hecha especialmente por ella. Y esperaba a que su amado la recibiera. Lamentablemente a Emma le tocó romperle el corazón bajo las ordenes de Sebastián. Quién tomó eso como una verdadera molestia. Y no acepto que la señora Laura entrara a la oficina y desprecio totalmente su desayuno. Ella solo se sintió avergonzada y pronto comenzaría a llorar. Los compañeros de Emma veían toda la escena con lástima y burla. Ella no se merecía ese trato. Así que, sin dudarlo tomo su desayuno y prometió entregárselo más tarde a su jefe, solo para que está tuviera algo de esperanza. Cosa que no paso, ya que el volvió a rechazarla y pidió que la tirarán a la basura. Sin embargo Emma no se atrevió a hacerlo. Laura le sonrió y poco después se marchó. A Emma no le parecía mala persona. Pero Sebastián sin embargo era despiadado y cruel.
-No deberías sentirte mal. - Hablo Sebastián. Tomo un poco de café. Mientras ella pensaba que quizá aquel hombre podía incluso leer sus pensamientos.
Ella levanto la mirada, casi llorosa y Sebastián al notarlo se sorprendió.
-Durante todo el tiempo que tengo trabajando para usted. Había escuchado de lo despiadado y mala persona que era. Yo solo creía que...creí tontamente que quizá le faltaba algo en su vida que lo hiciera feliz. Me quedé callada viendo como trataba a sus empleados. Incluyéndome a veces, pero nunca pensé que los rumores fueran a ser ciertos- Emma lo miro con profunda decepción, mientras algunas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Sebastián al ver esto se congelo. Jamás espero que ella le dijera algo así. Ella era la primer persona que se lo decía directamente en su cara de nuevo. El quedó mudo. Sin nada a qué refutarle. Pues pensó que después de lo ocurrido la noche anterior ella quedaría embelesada y satisfecha de que ahora lo tenía todo para ella y ella a él.
El silencio entre ellos se prolongó durante otros minutos más. Solo el ruido de la televisión de fondo era lo único que se escuchaba. Emma lo seguía mirando y Sebastián a ella.
-Una mujer así no vale la pena - murmuró el, sabía que era verdad. Laura era frívola y solo se casó con el por su dinero. Aunque aparentaba amor el nunca se lo creyó. Además no tenía tiempo para esas tonterías. O eso pensaba hasta que se dio cuenta de que Emma era la única mujer que había movido su mundo totalmente. Por lo que no podia creer que ahora ella estuviera defendiendo a Laura, incluso llorando por ella.
-¿Y yo sí lo soy?- contratacó Emma - ¿Qué hay de mi? Seguramente me hará lo mismo ¿O me equivoco? Por razones como está no me quería ver involucrar con usted en ningún aspecto fuera de lo profesional. Sin embargo usted estuvo presionando todo el tiempo. Ya consiguió lo que quería de mi. ¿Por qué simplemente no se aleja? Yo no voy a permitir que me trate como la ha tratado a ella. - Dicho esto, Emma se levantó furiosa de la silla lo miro una última vez antes de dirigirse a su habitación y encerrarse ahí.
Sebastián quiso ir detrás de ella. Pero para ser honestos. Esta era la primera vez que sentía miedo. Y sin saber exactamente que hacer.
(..................)
Emma no había salido de su habitación en todo lo que resto del día. No le importo siquiera tener hambre. La culpa y el remordimiento simplemente no la dejaba. Solo estaba ahí en su tina de baño. Tomando una larga y refrescante ducha.
Poco le importaba si Sebastián seguía o no en el departamento o si este ya se había largado al fin. Lo único que quería era estar sola.
Suspiro fuertemente al pensar de nuevo en la señora Laura. Imaginándose lo desconsolada que estaría ahora. Y más siendo la burla y la comidilla dentro del mundo empresarial y social al que pertenecía.
Mucho menos quería imaginarse si alguien se enteraba de que ella se había enredado con su ex esposo. Todos la tacharían de una rompe hogares.
No solo su integridad y dignidad estaban en juego. Si no también su trabajo. ¿Qué haría ahora?
Dependía totalmente de su trabajo para poder ayudar a sus papás.
Pero quizá era hora de tomar la opción de mudarse de la ciudad, después de haber estado ahí trabajando muchos años.
Cansada y estresada, termino de ducharse. Solo se colocó la bata encima y fue hacia su tocador.
Miro a través del espejo a Valky, quién la miraba atentamente. Ella sonrió. Pensando que al menos uno de los dos era feliz. Ya que Valky se encontraba acostado, completamente desparramado por toda su cama como si el fuera el dueño.
Emma tomo el cepillo y comenzó a peinarse su largo cabello. Perdiéndose nuevamente en sus pensamientos.
Estuvo así durante un rato hasta que tocaron la puerta de su habitación.
Ella resoplo enojada. No podía creer que este tipo siguiera aquí en su casa.
Aún así no respondió y siguió cepillando su cabello.
-Señorita Ming- hablo Sebastián amortiguadamente por detrás de la puerta.
-Váyase, no quiero verlo- respondió ella aún furiosa. Que descarado es al querer entrar aquí y hablar o quizá hacerme otra cosa- pensó ella.
-S...solo quiero hablar con usted. ¿Me permite pasar?
Emma se lo pensó durante unos segundos. Antes de dejarlo entrar se colocó su ropa interior y un pantalón de mezclilla azul y una blusa negra.
Suspiro nuevamente y abrió la puerta con lentitud.
Ante ella estaba ese hombre imponente. Y alto, realmente atractivo. Una verdadera belleza fatal.
Ella se dio la media vuelta y volvió a sentarse en el banquito que tenía en el tocador.
Sebastián tomo eso como una invitación. Y paso, sentándose en la cama. Viéndola por el espejo.
Valky que por ahora se había mantenido quieto. Le gruño horriblemente a Sebastián. A lo que esté sin miedo solo arqueo una ceja incrédulo.
-Hasta mi gato sabe que usted es un demonio- menciono con burla ella. Mientras se amarraba su pelo en una larga coleta.- ¿Y de que quiere hablar, señor? Le hablo ahora sí de manera formal. Tratando de ser jefe y empleada nuevamente.
-Solo dime Sebastián, por favor- pidió el. Ella solo lo ignoro. Y lo miro esperando a que continuara- escucha, yo no era feliz con ese matrimonio, mis padres, principalmente mi madre se empeño en casarme con Laura. Para afianzar lazos y negocios por supuesto con la familia de ella....-
-No entiendo porque me cuenta esto - le interrumpió Emma en seguida. Preguntándose que tenía que ver ella en todo eso y porque le estaba dándole esas explicaciones innecesarias.
-Yo no la amaba-
-Pero ella a usted si, y la rechazo muchas veces de una manera muy cruel y vil. Eso no hacen los caballeros.
-Estaba enojado. ¿A ti te gustaría que tú familia te presionará para casarte de la noche a la mañana con una persona que ni siquiera conoces bien? Y cuando lo haces te das cuenta de que a ella solo le interesa el estatus y el dinero. Eso es asqueroso.
-El mundo de ustedes los ricos es así. Están destinados a vivir así. - Le recordó Emma. Dándose la vuelta para encararlo. - Solo quiero saber señor Sebastián ¿Por qué yo? Hay tantas mujeres que morirían por estar con usted. No solo escogió a la peor de ellas para su diversión o yo que se con que motivo hace todo esto. Pero de una vez le advierto que no voy a volver a caer.
Emma se levantó del banco en el que estaba. Dispuesta a salir de su cuarto, incluso de su departamento. Pero lo que menos quería ver en ese momento era a ese hombre.
Sebastián logro tomarla con fuerza entre sus brazos. Impidiendo que está se escapara. Una de sus manos fue a parar a la cabeza de Emma, Obligándola a quedar recostada sobre el pecho de el. Emma quien forcejeaba, se detuvo de pronto. Al solo escuchar los rápidos latidos del corazón de el.
-Me gusta, señorita Ming. Está vez quiero hacer las cosas bien. Y por mi cuenta. No porque otros me obliguen a tomar decisiones que no quiero. - le confesó directamente. Emma ante esto enmudeció y en su lugar dejo de forcejear y solo escuchaba atentamente y repetía en su mente lo que Sebastián acababa de decirle. -Quiero que usted sea esa persona. Aunque quiero que sepa que no aceptaré el rechazo ni el darme por vencido. Quiero que vea que no voy a forzarla a hacer algo que no quiera. Pero por favor, solo le pido la oportunidad de que me deje estar con usted y demostrarle que voy en serio.
Para Emma está era la primera vez que un hombre se le confesara. Y a decir verdad jamás espero que aquel hombre fuese a ser alguien como Sebastián.
¿Qué podía ella ofrecerle a un hombre, que a parte de ser exitoso, guapo y billonario. Era el hombre más deseado de Ciudad S?
Emma recordó la noche anterior y no pudo evitar temblar un poco antes esos recuerdos. Era cierto que era su primera vez y que aunque ella no quería admitirlo. Había sido maravillosa.
¿Qué debía hacer? ¿Aceptarlo o mandarlo al carajo? Sin duda estaba ahora en un gran dilema. Y estar entre sus brazos no ayudaba en nada para que ella pudiera pensar con calma.
¿Además como seria su relacion en la oficina?
Seguramente este la ignorara y ella a él. Para evitar ser descubiertos. Su divorcio era reciente y como lo había pensado si se enteran que fue por otra mujer, específicamente ella, daría mucho de que hablar por demasiado tiempo quedando ella como la mala de la historia.
Y por otro lado estaba la familia de el. ¿Cómo se lo tomaría?
Sebastián al notar el silencio de Emma Se separó de ella para observarla un poco está se encontraba algo ida, quizá terminando de procesar todo lo que esté le había soltado de golpe. Pero sin embargo el estaba dispuesto a todo. En eso había pensado en todo el largo rato que Emma duro encerrada en su habitación. Por supuesto que esperaba una respuesta afirmativa. Y a pesar de haberle dicho que le prometía respetar su decisión. La realidad era que no estaba dispuesto a eso.
Aprovechando que Emma se encontraba en ese estado de shock. El inclino su cabeza. Y acercando sus labios a los de ella. La beso de manera tierna pero necesitada.
Emma reaccionó tarde y torpemente. Quiso apartarlo. Pero ahora no se trataba de fuerzas. Si no más bien de las ganas y de lo bien que besaba Sebastián lo que nublaba su cordura.
Pronto le siguió el ritmo de los besos. Y Sebastián la atrapó más en su agarre.
El beso duro demasía tiempo. Que solo fue hasta que ambos necesitaban respirar fue cuando finalmente se separaron.
Emma debía estar loca, ¿Cómo podía caer ante eso? ¿También le gustaba su jefe? No lo sabía. A lo que solo pudo responderle a Sebastián- Le pido tiempo para....para pensarlo. Cuando me sienta lista para darle una respuesta, lo haré.- dijo finalmente volviendo a mirar a Sebastián de manera sería.
Este por otro lado. Le daría su espacio. Pero no demasiado.