Oscuridad en Inférnum

1529 Words
Semanas después de que la guerra culminara, el consejo de gobierno de Inférnum se reunió finalmente para decidir que sucedería con la corona del reino. Con Myla desaparecida, posiblemente muerta, la incertidumbre dentro de la ciudad crecia con respecto al futuro. El todopoderoso se hizo presente en la mitad de la reunión informándoles lo que debían hacer, aconsejándoles que hicieran lo que era mejor para el pueblo y no para beneficio propio, de ser así tarde o temprano lo pagarían. Damian tomó esa oportunidad para postularse siendo respaldado por todos los integrantes del comité. Una vez se le informó que sería el nuevo rey de Inférnum reunió a toda su guardia personal entregándoles en sus manos dagas de diamante destinadas para asesinar a todos los seres celestiales del reino, siendo esta la única arma posible de atravesar el corazón de dichos seres. La noche más oscura de Inférnum llegó, en distintos grupos estos mercenarios salieron del palacio buscando a todos los seres celestiales del reino asesinándolos a sangre fría, algunos en la comodidad de su cama y otros dando algo de lucha para impedirlo pero cayendo abatidos por ser asaltados entre más de tres sujetos. Al culminar con este exterminio todos los cuerpos fueron quemados en las afueras de la ciudad. Llegada la coronación de Damian, este realizó un discurso de rechazo a los seres celestiales, logrando convencer al pueblo de Inférnum que debían ser gobernados por seres humanos y no por seres superiores, un discurso de igualdad pero lleno de odio por lo cual se comenzaría a caracterizar el gobierno que recién comenzaba. Noches de incertidumbre, peligro, zozobra y muchas más cosas horribles se vivieron en las calles de Inférnum donde a cualquier persona que mostrara su descontento con las decisiones de Damian sería asesinado públicamente. Los cuerpos de aquellos que se negaron estarían colgados frente al palacio como muestra de consecuencia. El pueblo comenzó a vivir con miedo a esto, siguiendo su vida como normalmente lo hacían pero con el pensamiento de que en cualquier momento podrían asesinarlos simplemente por gusto. Damian irrespeto todas las leyes que Myla había creado, escribiendo unas nuevas. Cambió todo el consejo de gobierno luego de asesinar a los que estaban en su contra, cambió las decoraciones del palacio haciéndolo más sombrío y visceral. Este rey encontraba algo de placer en asesinar cualquier ser vivo que se le pusiese enfrente y no fuese de su gusto. Cuando Atlas llegó a Inférnum la voz comenzó a correrse acerca de la llegada de un joven con ojos color purpura y cabello con tonalidad de cobre, el aura de una deidad que desprendía dejó un aire de esperanza en las calles que recorrió en esas pequeñas horas que divagó sin estar consciente del peligro que este significaba para él. Debido a que nunca más se habló al respecto las búsquedas cesaron, no obstante seguían enviando espias a distintos sitios para estar completamente seguros de que este chico fuese asesinado, siéndole negada cualquier tipo de ayuda por parte de Damian que años atrás juró lealtad a la reina Myla convirtiéndose en su guardia personal. Una traición de magnitud universal, sin duda alguna si la anterior reina regresara a Inférnum asesinaría a sangre fría a Damian. Kreuz, el guardia de más confianza del actual rey había contactado a uno de los fanáticos más leales de Damian, predicador de su palabra a que investigara una panadería en el centro de la ciudad de Inférnum la cual estaba levantando sospechas con la estadía de un joven extranjero, con la orden de que si lograba verlo y asegurar que era una deidad regresara a él avisándole lo antes posible para informarle al rey Damian. Pero ahora este espía estaba muerto luego de darse cuenta de que Atlas si era una deidad, su muerte levantaría las sospechas de Kreuz el cual comenzó a buscarlo para informarse si había cumplido la misión o no. El cuerpo muerto de este espía yacía encima de un montón de heno, donde un par de guardias en la mañana siguiente estaría cubriendo la zona hasta la llegada de Kreuz, este inspeccionó el cuerpo logrando ver la herida mortal en el cuello de este. -       No cualquiera asesina de esta manera — susurró para si mismo mientras con sus dedos movía la cabeza del sujeto asesinado Se levantaría nuevamente y miraría alrededor buscando algún sospechoso en el área pero todos simplemente observaban atonitos ante la escena de este seguidor de Damian muerto. Este era muy conocido por su fanatismo extremo, el hecho de que lo hubiesen asesinado significaba una amenaza directa a la corona, Kreuz desechó la idea de una pelea entre borrachos ya que el espia no consumía alcohol, a pesar de conocer el descontento de la gente con Damian no creía a nadie capaz de levantar un arma en contra de él. -       Llevenselo, quémenlo si gustan — indicó Kreuz alejándose de la escena El guerrero caminaría de nuevo hasta el palacio junto con un par de guardias los cuales les haría una seña para que se quedaran atrás, siendo el, el único con derecho a entrar a platicar con el rey Damian. Caminó entre los pasillos oscuros del palacio, hasta llegar a una puerta cerrada donde el rey normalmente descansaba y hacia sus actividades. A través de esta se escuchaba que una mujer sollozaba al igual que unos jadeos masculinos, poco a poco estos fueron cesando. Kreuz con su mano derecha apretó el mango de su espada manteniéndose firme sin interrumpir, cuando se percató de que no habían más sonidos restantes procedió a tocar la puerta pero se detuvo justo cuando escuchó como una palmada muy fuerte provino desde adentro. -       ¡Obedecerás a todo lo que te pida! — gritaba Damian a la mujer — Tu hermano no está aquí para defenderte y de así ser, es más leal a mí que a la prostituta de su hermana Kreuz tocó la puerta con fuerza realizando tres golpes consecutivos. Un silencio abismal inundó la habitación, pequeños murmuros eran percibidos para nada más allá. -       ¿Quién es? — preguntó el rey desde el otro lado -       Kreuz, mi señor rey. Traigo noticias. La puerta se abrió, dejando a la vista de Kreuz un Damian cubriéndose con una pequeña bata y de fondo su hermana cabiz baja la cual lo miraba con mucho terror. Kreuz sintió como su sangre comenzaba a calentarse, de tanto apretar el mango de su espada su mano comenzaba a doler. -       ¿Qué quieres Kreuz, no ves que estoy ocupado? — dijo con enojo señalándole a la chica que estaba detrás de el -       Mi señor rey, el espía fue asesinado — respondió Kreuz informándole la noticia Damian lo miró sorprendido y una expresión de enojo se dibujó en su cara. Se giró y con su mano le hizo una seña a la chica para que abandonara la habitación, esta procedió a hacerlo pero no pudo mirar a la cara a su hermano mayor, al girar por el pasillo se desapareció dejándolos solos a los dos hombres. El rey invitó a Kreuz a pasar. -       ¿Cómo que está muerto, quién lo asesino? -       No lo sabemos aún -       Es una amenaza directa a la corona, creo que lo tienes bien claro -       Si mi señor, buscaremos quien fue el responsable -       Vete, haz algo útil y no seas tan inepto como tu hermana — le hizo una seña con la mano mientras se servía vino Kreuz se detuvo antes de salir y se giró observando a Damian con desprecio. -       ¿Tienes algún problema Kreuz? ¿No te gusta que monte a tu hermana? — dijo acercándosele sin despegarle la mirada de los ojos El guerrero apretaba sus dientes para evitar decir alguna palabra y continuó su camino por los pasillos donde fue detenido por su hermana a la cual se le notaba claramente uno de sus pómulos enrojecido. -       Ariadna — susurró Kreuz con tristeza -       Kreuz por favor no hagas nada estúpido, te lo pido — le pidió con su voz temblorosa -       ¿Por qué soportas eso? Juro que quiero cortarle el cuello -       Sólo soy su diversión, su esposa es muy joven aún para tener sexo con ella -       Me sorprende lo retorcido que se está volviendo -       Si, es de temer Kreuz, pero te lo pido, no hagas nada estúpido -       La próxima vez que haga algo así, te juro que le cortaré los testículos y se los daré de comer — sentenció Kreuz con una expresión fría y decidida Ariadna abrazó a Kreuz, luego le tomó la cara entre sus dos manos acariciándole una mejilla con su pulgar. -       Eres lo único que tengo hermano, gracias por todo lo que haces por mí   Kreuz le dio un pequeño beso en la frente y abandonó el palacio juntándose con sus hombres una vez más. Caminaron un poco alrededor de la ciudad mientras Kreuz se despejaba mentalmente, aun no sabía como lograría averiguar quién fue el artífice de la muerte del espía pero tenía un plan en mente. -       Iremos al último lugar que visitó el fanático, la panadería — informó Kreuz a sus guerreros
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