Mi mujer 🖤 parte 3

1095 Words
🖤 Paso por su lado sin mirarla. Salgo. Necesito aire. Necesito acción. Necesito encontrar a alguien a quien romperle la cara. —Hijo, háblame —dice Amanda. Se equivoca.No soy su hijo ahora. —Vamos a buscar a Patricio. Mi voz es firme. Cortante. Saco el teléfono. Marco el número de la recepción y cuando contestan no pierdo tiempo. —¿El niño sigue ahí? —Sí, señor. —Nadie lo toca. Nadie se lo lleva. Ni siquiera la persona que llegó con él. Mi voz baja, peligrosa. —Es mi hijo. Se llama Patricio Cross. Cuídalo bien. Hago una pausa breve. —Si algo le pasa… tú pagas. Pero si está bien cuando llegue… serás recompensado. Cuelgo sin esperar respuesta. El motel es exactamente lo que esperaba. Discreto, olvidable, perfecto para desaparecer a alguien sin dejar rastro. Entro y lo veo. Está sentado, comiendo panqueques como si el mundo no se estuviera cayendo. —¡Eros! Corre hacia mí. Lo levanto sin pensar y lo sostengo más fuerte de lo necesario. —Dime qué pasó. ¿Dónde está Victoria? Respira rápido, nervioso, intentando ordenar sus recuerdos. —Andrew dijo que iríamos a buscarla… fuimos al departamento… luego Victoria salió… Cada palabra es un golpe. —Había una fiesta… conocí a su mamá y a su papá… Mi mandíbula se endurece. —Luego dijo que iríamos a otro lado… me dormí… y me cargó a la cama… La imagen se forma en mi cabeza. Ella cuidándolo, como siempre. —Y cuando desperté… ya no estaban… Silencio. Todo se queda en silencio. Cierro los ojos. Porque dentro de mí… Dentro de mí todo explota. Andrew. Mi mejor amigo. El hombre en el que confío mi vida. El único al que le confié lo único que realmente me importa. Victoria. La ayudó. La liberó. De mí. Como si realmente pudiera huir. Abro los ojos. Lento. Oscuro. Frío. —¿Te hizo daño alguien? Él niega rápido. —No… Asiento. Eso es lo único que importa ahora. Pero esto… Esto no se queda así. Esto es una traición. Y si Andrew Winchester decidió jugar contra mí… acaba de cometer el peor error de su vida. Porque yo no perdono. Sobre todo cuando alguien toca lo que es mío… Sostengo a Patricio mientras me acerco a la recepción. El hombre me mira… y sabe quién soy. Siempre saben. —¿Cuánto le debo? Mi voz es neutra. Controlada. —N-nada, señor. La habitación ya está pagada. Claro que lo está. Asiento apenas. Me giro. Camino hacia la salida sin decir más. Subo a Patricio a la camioneta de mi madre. Él sigue hablando, intentando explicarme cosas que no termino de escuchar. Le acomodo el cinturón con manos firmes. —Quédate aquí. Cierro la puerta. Y regreso. Porque algo… No me cuadra. No encaja. No se siente bien. Entro otra vez al hotel. El recepcionista levanta la mirada, nervioso esta vez. Camino directo hacia él. —La habitación… ¿con qué nombre fue registrada? No es una pregunta. Él duda. —Señor, yo no puedo… —Claro que puedes. Mi voz baja. Más peligrosa. —O puedo cerrar este lugar hoy mismo por permitir menores sin supervisión en tus instalaciones. Silencio. Traga saliva. —Está… estaba registrada a nombre de Andrew Winchester y Miranda Cameron. El nombre cae. ¿Por qué usó el nombre de mi sobrina? Mi mandíbula se endurece. —¿Algo más? El hombre vacila. —¿También… necesita los datos de la segunda habitación? —tartamudea. Mi cuerpo se congela. No por fuera. Por dentro. —¿Segunda habitación? —Sí, señor… hay otra habitación… también a nombre del señor Andrew Winchester. El aire se vuelve más denso. Más pesado. Algo dentro de mí… Se tensa. Como una cuerda a punto de romperse. Mi estómago se contrae. Violento. Mi corazón empieza a latir más rápido. Demasiado. Mi mente vuela y llega a un lugar que me está volviendo loco. No puede ser eso. Victoria quizá está durmiendo. Eso es todo. —¿Qué habitación? El recepcionista niega con la cabeza. Pero ya está asustado. —No puedo dar esa información. Solo… Lo miro. Fijo. Sin parpadear. Y eso es suficiente. —Habitación 814… No espero más. —La llave. —No puedo No importa. Ya no importa. Camino. Cada paso es más pesado que el anterior. Más rápido. Más urgente. Más oscuro. Me detengo frente a la puerta. Levanto la mano. Toco. Una vez. Nada. Otra. —Servicio de limpieza —digo, cambiando el tono de mi voz. Silencio. Pero no del todo. Hay algo. Un murmullo. Movimiento. Pasos. Hay más de una persona. Mi corazón golpea contra mi pecho. Fuerte. Demasiado fuerte. Siento la vena de mi cuello latir. El aire no entra bien. No sale. Algo está mal dentro de mi. Pero tengo que comprobar que no es lo que estoy pensando. Golpeo la puerta ahora. Más fuerte. —¡Abra la puerta! Nada. Pero lo escucho. Lo sé. Hay alguien ahí. Y entonces… —Eros. La voz de mi madre detrás de mí. No me giro. No puedo. —Traje seguridad. No respondo. Porque ya no estoy pensando. Estoy sintiendo. Y lo que siento… Es peligroso. —Tumba la puerta. Mi voz es baja. Pero cargada. —Hijo… —Señor… no pue… —¡Túmbala o lo hago yo mismo! Ahora sí. El control se rompe. El hombre de seguridad no duda más. Un golpe. La puerta resiste. Otro. Se agrieta. El tercero la abre de golpe. No espero. Entro. Y todo…Se detiene. El tiempo. El aire. El mundo. Ahí. En esa habitación… Andrew. Y Victoria. Mi Victoria. Medios desnudos. Mi cuerpo no reacciona de inmediato. Pero algo dentro de mí sí. Algo se aprieta. Fuerte. Doloroso. Como si me hubieran metido la mano en el pecho y estuvieran cerrando el puño… lento. Mi mirada va directo a ella. Victoria. Mi mujer. La única a la que he amado desde el primer momento en que la vi. La elegí, la mantuve, la ayudé, la saqué de esa mierda de vida… la convertí en la mujer que es. Mi mujer. Porque la protegí incluso cuando no debía. Porque todo lo que hice… fue para llegar a ella. Para que me amara. Y luego a él. Andrew. Dieciocho años. Dieciocho años confiando en ese hombre sin cuestionar nada de lo que dejaba en sus manos. Dieciocho años creyendo que, si todo fallaba… él no, que era mi mejor amigo, mi hermano. Mi familia. Error. Que grave error. Lo voy a matar. Lo voy a matar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD