Se aplicó un poco más de agua, se limpió y se encontró conforme con el reflejo. Ahora sí, sus ojos verdes se veían con más intensidad sin esas capas de vello en la cara. Fue hacia la ducha y se quitó la ropa por completo. Echó un último vistazo en el espejo, percatándose de las batallas que quedaron reflejadas en la piel. Cuchillos, espadas, balazos, golpes. Todo tipo de heridas imaginables las tenía él. Por suerte, con el paso del tiempo, se volvió más fuerte y más resistente al dolor. Incluso sanaba mucho más rápido. Entró y disfrutó de una larga ducha. Como el silencio era abrumador, salió rápido para encender la radio. A pesar que agradecía el espacio y la soledad, aún era difícil tener que lidiar con las largas horas en donde sólo podía escucharse a sí mismo. A veces pensaba que enl

