Narra Gabriela
Despertar con el cuerpo frío, con menos grados de alcohol en el cuerpo y el al lado de un hombre desnudo, no es tan fácil de asimilar; pues despertar sobre el enorme pecho de James, me hizo recordar a detalle lo que había pasado la noche anterior, para colmo de males, también empieza a surgir esa culpa interna que te juega en contra. Es decir, haces algo que quieres bajo muchas emociones y un ambiente que aporta a que no veas todo con claridad, a que tú misma luego de cuestiones y te sientas como una perra fácil por entregarle tu cuerpo “santo” a un hombre y más porque es uno que no conoces.
—Mierd* —susurré mordiendo mis labios.
Esos dos primeros minutos de culpa en los que te sientes como toda una prostituta, intentas poner pañitos de agua tibia sobre una herida mental.
Lentamente fui quitando mi brazo de él, el brazo que rodeó su enorme cuerpo lleno de músculos toda la noche. Despegué mi cabeza tratando de no despertarlo, mi moral está algo tocada, no me siento bien para verlo a los ojos.
El hombre se remueve y pensé que se despertaría, pero no, se acomoda dándome la espalda lo que hace que sea más fácil para mí salir de su cama.
Busqué mi vestido, mis tacones, mi sostén y a medida que iba encontrando algo, me iba vistiendo; lo que más tiempo me llevó fue mi panti, la cual tuve que ponerme al final. Miré mi reflejo en una enorme lámpara plateada que mostraba mis greñas, parecía un león.
—Carajo, no puedo salir a la calle así.
Con mis manos hice mi mejor intento por darle forma a mi cabello revolcado, pero era imposible, lo peor es que no llevaba nada para sujetarlo. Miré a un lado y en el piso estaba uno de los calcetines de James, siendo una mujer recursiva, la tomé y con el me hice una coleta en mi cabello; traté de limpiar mis lagañas y los rastros del maquillaje de mis ojos que se habían rodado; sin más y con un poquito de presencia, me sentí lista para salir de la habitación de hotel.
Antes de salir del cuarto, miré por última vez a James y me sentí mal por salir huyendo de esta manera, como si lo que ayer pasó fuera insignificante; por lo que decidí aprovechar una pluma y papel que vi en su mesa de noche para dejarle un mensaje:
—Gracias por todo, de verdad la pasé muy bien; fue un gusto haber coincidido contigo a pesar de que me aventaras tu bebida.
Posdata, me llevé tu calcetín, lo siento.
Att: Nicol.
Puse la nota sobre la mesa de noche y salí del lugar, fui al elevador y mientras bajaba, una sonrisa se dibuja en mi rostro, ya la culpa se empezaba a evaporar.
Muchas personas me miraban, mientras yo apenas iba de regreso a mi casa aun con un vestido de fiesta, muchos se dirigían a sus trabajos, que vergüenza.
Un taxi me llevó de regreso al apartamento de Alicia, no tuve oportunidad de avisarle cuando iba en camino porque mi móvil había fallecido.
—¡Santo Dios! Gabriela, ¿Dónde estabas? Estaba muy preocupada por ti, te estuve llamando.
—Ali, lo siento, mi móvil se apagó, no tuve manera de contactarte.
Mi amiga se cruza de brazos y me mira de pies a cabeza.
—¿Estabas con el chico de anoche?
Mordí mi labio inferior y asentí con un poquito de pena.
—¡Eso! —grita Alicia cambiando su expresión—. ¿Cómo la pasaste? Por favor dime que es bueno en lo que hace, me alegraría mucho saber que al menos una de nosotras tuvo una noche de pasión.
—¿Cómo? Pensé que habías venido aquí porque David y tú… bueno, ya sabes.
—Sí, pensé lo mismo, pero luego de que se tomara unas copas más, se sintió mal; su estómago le dolía y hasta vomitó, tuvo que irse a su casa ¿lo puedes creer? Ya me había humectado la piel con mis cremitas porque pensé que por fin tendría una noche loca y no, no pasó; creo que esto es brujería, no encuentro otra explicación, ¿acaso soy fea?
—No digas eso, eres muy guapa, quizás no se ha dado el momento; no te apresures.
Alicia sonríe y levanta sus cejas, sus ojos brillaban como foquitos de navidad.
—¿Qué?
—Cuéntame, ¿Qué tal te fue?
—Pues… pues bien…
—¿Solo bien? Vamos, mírate, pareces salida de un gallinero, claro que la pasaste súper bien.
—Sí, pero bueno, solo fue algo de una noche, nada que me comprometa o por lo que deba sentirme mal.
—Claro que no, debes en cuando, es bueno soltarse y actuar por mero instinto, se siente bien hacer solo lo que queremos sin preocuparnos de lo que alguien más pueda pensar. Creo que eso es lo que más me gusta de vivir sola en una ciudad que no es la mía, aquí encontré libertad, puedo hacer lo que quiera sin tener que pensar que la vecina chismosa se mete en mi vida o esperar los consejos de la tía solterona y las criticas de la tía cristiana —Alicia suelta un suspiro y hace una cara de tristeza—. Cuanto quisiera haber sido yo a quien revolcaran anoche, pero bueno, la vida es injusta. Disfruta mientras puedas, Gaby.
Después de darme una ducha y de recordar escenas muy claras de mi noche con James, la sonrisa no desaparece de mi rostro, es increíble que yo haya hecho algo así, pero al estar tan lejos, no se siente mal; fui una mujer diferente por una noche y la verdad, no se siente nada mal, puedo escribir en mi lista como primera cosa loca que hice en mi vida.
Alicia se preparaba para ir a su trabajo mientras yo preparaba el desayuno, ella me hablaba desde la habitación para ponerme al día de lo que le había parecido David.
—Creo que sí me gusta, aunque todo terminó como no esperaba, espero que sepa recuperarse de eso porque no me gusta darles muchas oportunidades a los hombres; si la primera cita falla, lo hago pasar de largo.
—Pues en este caso, la situación era compleja para él, no creo que haya querido terminar vomitando tu baño; por ser eso, le doy mi voto de confianza, pues ¿Cómo controlar algo así?
—Exacto, fue lo mismo que pensé, así que esperaré su mensaje, estoy segura que hoy me escribirá y tratará de disculparse por eso.
Ella aparece con un bonito vestido de color blanco y su cartera, luce espectacular como siempre.
—Oh, Gaby, ayer me llegó un mensaje de mi amigo, quien me dijo de la agencia de limpiezas. No te mencioné nada porque bailabas con el guapo de la disco, pero parece que habló con la directora de la agencia y quiere que vayas a una entrevista.
—¡¿De verdad?!
—Sí, quiere verte hoy mismo —dice mirando su reloj—. Tienes exactamente dos horas para estar lista, te dejaré un mensaje con la dirección.
—Oh, Ali, muchas gracias.
Salí de la cocina y con cuidado de no manchar su vestido le di un abrazo.
—No agradezcas, para eso estamos las amigas. Ve a la entrevista y si necesitas algo más, no dudes en llamarme ¿de acuerdo?
Tuve le tiempo de organizarme con lo más decente que tengo, una falda oscura y una camisa azul claro de mangas largas; zapatillas sin tacón y una coleta de cabello. Mientras miraba que cartera podía usar, vi el calcetín de James, quise aventarlo a la basura, pero me arrepentí; mejor lo dejé dentro del cajón de la mesa de noche.
La directora de esta agencia pidió papeles que me identificaran y registros de mis estudios básicos, voy a limpiar casas, así que para eso no requiero de una carrera. No tengo mucho que exigir por ahora, cuando empiece mi carrera de medicina y tenga mi título, quizás exija, pero por ahora, no.
Esta agencia parece que es un lugar nuevo, pero reconocido, me imagino que es un negocio más de algún tipo de empresario reconocido de la ciudad porque el taxi no tuvo dudas al momento de leer la dirección.
—Cuentas con el perfil que necesitamos —dice la señora Francesca, directora de la agencia—. Normalmente ponemos a prueba a nuestras chicas por unas semanas antes de darles una asignación oficial a la agencia, así mismo, hacemos un estudio de su perfil y algunos de sus antecedentes…
Fruncí un poco mi ceño al pensar que eso era algo un poco innecesario.
—Pues necesitamos comprobar que nuestras colaboradoras son de fiar. Cada una de las mujeres que trabaja para esta compañía, lleva el rostro de nuestra marca con ellas; por lo que, tenemos que estar plenamente seguros de que estamos contando con mujeres con valores y honradas, para que así podamos internarlas en un hogar y que su comportamiento sea el adecuando, creo que sabes a que me refiero.
Asentí teniendo un indicio de lo que dice.
—Estar seguros que la persona que su compañía envíe a una de estas casas no hurte algo de valor ¿es eso a lo que se refiere?
—Sí, en pocas palabras, aunque además de eso, hay más cosas; es decir, una mujer que sea capaz de seguir las reglas de la compañía y del hogar en el que prestara su servicio, este no es un trabajo sencillo, trabajar para servirle a alguien más no es tan fácil.
—Entiendo, tiene mucha razón, comprendo su posición como directora y la verdad, puede confiar en mí.
—Lo sé, lo sé… veo que vienes bien recomendada, no sé a quién conozcas de la empresa de contadores, pero me han hablado muy bien de ti, por eso es que pedí que vinieras.
—Entonces, eso quiere decir que usted…
—Sí, voy a contratarte.
Me levanté de mi lugar emocionada y tomé la mano de la señora, de verdad era algo que quería escuchar.
—Muchas gracias, de verdad, muchas gracias.
La señora se sorprende un poco y me sonríe.
—Hoy tendrás una inducción, espero que puedas comprender al pie de la letra nuestra manera de proceder; recuerda que tu representarás la agencia en el hogar donde estés, así mismo, nosotros vamos a respaldarte en todo lo que necesites; al final del día podemos firmar un contrato y acordar los tipos de pago ¿te parece bien?
—Sí por su puesto.
—¿Tienes alguna pregunta antes de que pases con la coordinadora?
—Sí, solo una pregunta ¿Cuándo empezaré a trabajar? Es decir, ¿Cuándo me internarán en una de estas casas?
—Eso dependerá de ti, si la coordinadora, quien es quien te preparará para el trabajo, considera que estás lista para tu primera asignación, procederemos a internarte en el próximo hogar que solicite nuestro servicio.
Mi pecho se llenó de felicidad, me propuse hacerlo bien, haré un gran trabajo; soy buena en muchas cosas, trabajar sirviendo para un grupo de personas no puede ser difícil, claro que puedo con eso.