Y, había acertado de lleno, ya que el chaval se había quedado con una empalmadura de mil demonios, pero, tocarse con la izquierda era algo poco prudente ya que podía manchar la cama. Por ello se abstuvo de hacerlo. Cuando su marido llego y le preguntó por Nico. Ella le contesto: - bueno. Como no venías. Me ha dado pena del muchacho y al final seguí tu consejo. -¿de verdad lo duchaste tu? Le pregunto sorprendido el marido. -¿De qué te extrañas? ¡Fuiste tú la que me lo sugeriste! ¿Acaso te molesta? Le recriminó ella. -No claro. ¡Pensé que nunca te atreverías! Respondió. - Estaba muy sudoroso. Y ¡como tardabas tanto!la verdad es que me dio cierta pena. Se acostaron, y Diego en el fondo quedo preocupado por lo ocurrido, pero también sumamente excitado. Durante los dos días siguientes, D

